Podemos y el 15M nunca fueron pareja, pese a compartir habitación

Artículo publicado en Diagonal: https://www.diagonalperiodico.net/blogs/fundaciondeloscomunes/podemos-y-15m-nunca-fueron-pareja-pese-compartir-habitacion.html

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Podemos: ¿Política de movimiento o movimiento reconvertido en forma-partido?

El artefacto Podemos no nació de una evolución natural o de una apuesta institucional del 15M. De hecho, jamás Podemos ha reclamado ser la expresión político-partidista del 15M. Como, de hecho, jamás en las asambleas del 15M se apostó por impulsar un partido o una candidatura que concurriera a unas elecciones de ningún tipo. La relación entre Podemos, los movimientos y la política del movimiento es compleja pero no intercambiable ni de sustitución. Aunque Podemos sea una modalidad más de ese gran terremoto que hizo que nada volviera a ser como antes, es deseable ydebemos celebrar que Podemos y el 15M nunca hayan sido lo mismo ni hayan perseguido lo mismo al tiempo que ambos forman parte de un mismo proceso de empoderamiento colectivo.

Podemos nació con la voluntad de transformar las movilizaciones sociales del ciclo 2010-2014 en mayorías políticas nuevas que permitan ese cambio por el que tanto llevamos luchando. Podemos no es un movimiento popular y ciudadano y habría que celebrar, parcialmente, que esto sea así. Podemos es un ariete que golpea con fuerza para derribar las puertas blindadas de las instituciones. Es un instrumento al servicio de la gente que busca asaltar al Estado por arriba mediante el uso de las reglas y procedimientos establecidos. Es decir, Podemos no es un fin para sí ni un movimiento hecho partido, sino que se introduce en las dinámicas institucionales y en campo de juego contrario para que el Estado y sus mecanismos se pongan a funcionar de manera y con efectos positivos para la vida cotidiana de la gente. Que se intervenga materialmente desde el Estado y sus instrumentos para producir efectos democráticos en nuestro país. Podemos hace política institucional a partir de las demandas de movimiento y eso conlleva sus riesgos y desventajas y sus aciertos y posibles victorias.

El 15M fue acontecimiento, primero irrupción y después movimiento popular masivo, desde abajo, que impugnó desde fuera y al mismo tiempo en sus entrañas, al régimen del 78. Plaza del Sol, Plaça Catalunya, son palancas multitudinarias de un proceso destituyente, de una profunda ruptura con la gramática política clásica y con las formas de funcionamiento en la política convencional. El 15M era irreductible e irrepresentable, su propio movimiento expansivo, abierto, no permitía el secuestro, ni la captura, ni el liderazgo a través de las estructuras clásicas, de partido y/o de sindicato. El 15M huía y se escapaba de cualquier intento de burocratización o institucionalización. No seguía una cadena de mando jerarquizada, anteponía y antepone el rizoma al árbol de Porfirio. Todas estas virtudes y elementos hacían del 15M un sujeto de vida propia, producción propia y no subsumible bajo otros dispositivos de control y encauzamiento o capitalización de tipo institucional o derivados (aquellos que buscan la acción institucional como los partidos).

Era un breve éxodo, una interrupción, una locomotora de la historia que ha sido detenida para reflexionar y generar un nuevo sentido común, un nuevo relato, una nueva concienciación. Multitudes atravesadas de contradicciones recuperaron espacios comunes generando una institucionalidad propia, al tiempo que se producía un gran proceso deliberativo colectivo. El emblema o consigna más simbólica del 15M fue el “no nos representan”. Es decir, se toca el punto más sensible de legitimación de un régimen liberal-democrático. La representación no sirve, se nos presenta como una impostura. Escisión y apertura y distanciamiento cada vez mayor y difícilmente recuperable entre la gente y las instituciones.

A raíz del 15M, hubo multitud de resignificaciones, redefiniciones, recombinaciones y modalidades, mutaciones y expresividades distintas del mismo movimiento popular, ciudadano, hacia adelante. La PAH, las mareas, las marchas de la dignidad, Gamonal, Can Vies e incluso la movilización soberanista en Catalunya son distintas reformulaciones, expresiones, intensidades y rearticulaciones de un movimiento profundo que estaba y está zarandeando al sistema de arriba abajo. Todas ellas apuntando a un mismo objetivo desde diferentes frentes. Si bien los movimientos sociales y los movimientos autónomos y populares suelen nacer siempre a raíz de una resistencia, a consecuencia de una agresión que exige de una respuesta defensiva y de autodefensa, las características en las que se suelen constituir –el apoyo mutuo, la solidaridad, la producción de relaciones sociales nuevas, de afectos, de espacios de encuentro afuera del dispositivo del mercado y de la institución estatal- permiten que, más adelante, se produzca siempre un movimiento propositivo productivo y constituyente.

El ejemplo más paradigmático de esto es la PAH y su maravillosa obra social la PAH(las acciones de ocupación de bloques nuevos en manos de bancos para realojo de familias desahuciadas). La PAH nace como víctima, afectada –lo lleva en su nombre- es decir, como resistencia a un poder abusivo y como mecanismo de defensa y protesta. Aun siendo constituida por los efectos de los poderes establecidos, la composición del movimiento, como tantos otros, permite siempre pasar de las acciones defensivas a las acciones productivas y que generan institucionalidad alternativa. Allí donde no llegaban los mecanismos de oferta y demanda de bienes inmuebles regulados bajo el dispositivo mercado y allí donde no llega la acción de las instituciones públicas para garantizar una vivienda digna, llega la PAH y la gente, un movimiento social con autonomía y autogestión para garantizar esa vivienda. Si todos los movimientos sociales y autónomos fueran capaces de generar esta institucionalidad alternativa de forma segura, consistente, estable y con capacidad de mantenerse en el tiempo, no haría falta ni Podemos ni el asalto institucional por arriba.

El movimiento del 15M -como tantos otros movimientos sociales y políticos- nunca aspiró a ocupar parcelas de poder institucional. En su impugnación y ruptura democrática radical iba aparejado el proyecto, aunque inconsciente, de constituir y desplegar en el cuerpo social todo lo necesario para poder producir esa institucionalidad que sobrepase y desborde a la institución establecida. No únicamente existía la voluntad explícita de presionar a las instituciones desde fuera para que éstas cambiaran, sino que hay la perspectiva de sustituirlas en el largo plazo.

Podemos no es un fin en sí mismo, como podría serlo o caer en ello el 15M y tantos otros movimientos populares interconectados y que siempre, para no ser esa agua estancada que siempre termina podrida, siguen fluyendo en continuas trayectorias, desplazándose y mutando. Podemos recoge la reflexión lanzada por el 15M y la traduce a nivel político-institucional, sin voluntad de suplantar ni de sustituir a éste. Podemos es una herramienta de asalto por arriba al Estado y se vale e introduce en las reglas para lograr conquistar un espacio de poder que nunca hemos tenido. Para poner a trabajar las instituciones para las mayorías sociales, es decir, para intervenir democráticamente desde el estado y, valiéndose de sus instrumentos hacia la sociedad y empoderarla en ese momento y a través de esos instrumentos. Aplicar e implementar una política del movimiento atreviéndose a salir a ganar y no a mantener una estructura de partido más.

Podemos supone la cristalización de lo que sería el ciclo de movilizaciones en una mayoría que actúa políticamente a través de las instituciones. Esto es producto de la falta de edificación sostenible de esa institucionalidad alternativa latente y que emergía del 15M y del resto de movimientos de este ciclo. Un agotamiento que provocaba efectos boomerang de frustración y bloqueo, con el peligro de descomposición social y encuentros que alimentan las pasiones tristes. Una terrible sensación de estar dándose de bruces contra un muro institucional infranqueable. Había que cambiar la estrategia popular sin perder todo lo conquistado en este periodo, que ya no daba más de sí. Y sin mancillarlo ni pretender subsumirlo o sustituirlo. Es en este contexto donde se siembra la estrategia populista de Mover Ficha.

La relación entre Podemos y los movimientos sociales debería responder a este doble esquema que responde a una doble estrategia. Desde abajo y desde arriba. El poder no está únicamente en el congreso, también está en la calle. El híbrido entre movimiento y partido dentro de Podemos adoptó la insuficiente forma del círculo, que carece de capacidad de decisión. Aunque la figura del círculo como punto de encuentro, deliberación y viralización es innovadora no acaba de contemplar ese espacio intermedio entre participar hacia afuera y el decidir en el adentro.

Sin embargo, a Podemos le falta todavía aprender algunas de las lecciones que se extrajeron del 15M y admitir que una máquina incorpórea es incapaz de luchar materialmente por un cambio profundo. Sofisticar y mejorar los mecanismos de participación y democracia sigue siendo necesario para ganar. La sed de democracia desde aquel 15 de mayo tiene repercusiones en todos los niveles, las personas también exigen que los partidos sean internamente democráticos. En el 15M había una fuerte crítica dirigida a toda la estructura de aparato de partido que generó amplios consensos y cuyo viento sopló con extremada fuerza en las sedes de los distintos partidos, que se quedaban acorralados e incrementaban su descrédito a pasos agigantados. Si se percibe desde fuera que hay verticalismo, el proyecto se daña. Y esto no tiene que ver con ser movimentista, ni con entender erróneamente como hacen ciertas corrientes internas que Podemos debe ser o es un movimiento asambleario reconvertido a partido político institucionalizado y parlamentario (como si fuese por “imperativo legal”). Ser un partido con mecanismos internos democráticos, garantistas y participativos es simplemente instalarse en la normalidad de funcionamiento institucional al que aspiramos, dentro de los límites de actuación que permite.

La brecha en el régimen sigue abierta. El ciclo de movilizaciones, intensas, duras, sacrificadas, trabajadas se va a cerrar el próximo 20D. El ciclo electoral ha cambiado la dinámica de las movilizaciones y mientras una aumenta la otra disminuye. Hubo un punto de intersección, durante las marchas de la dignidad en las que Podemos, ya como partido, formó parte activa. Tras eso, llegaron las europeas y la entrada de lleno en el ciclo de contiendas y movilización electorales.

Por la rendija de la otra ventana, asoman la mirada los soldados del IBEX y sus candidatos. Nos quedan pocos cartuchos y existe una amenaza real de fin de ciclo con un cierre de clase nacional-identitario pactado entre las elites catalanas y españolas. En este sentido, las posibles confluencias por las diferentes autonomías deben servir comoaire fresco y como síntesis y equilibrio para el encuentro entre más actores, más gente y más complicidades, trabajando la corporalidad democrática de la herramienta sin perder la eficacia y teniendo los objetivos y los medios bien definidos. Es la hora de recuperar la centralidad del tablero desde la ruptura democrática y la apertura de un proceso constituyente.

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Contra la teoría de la conspiración

Proliferan en internet multitud de blogs que difunden y promueven la llamada ” teoría de la conspiración”. Son variopintos y contradictorios entre sí. Las conspiraciones suelen ir desde un gobierno de humanos-sionistas-francmasones en la sombra que lo dominaría todo hasta el hecho de que haya un grupo de extraterrestres -Annunakis- que adoptan forma humana y que, a su vez, también lo dominaría todo en la sombra (teorías del nuevo orden mundial en general).

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Imagen que reúne todas las conspiraciones en una: illuminati, nuevo orden mundial, masonería, judaísmo, sionismo, banqueros con la característica unificación e interpretación de los signos y símbolos hacia un determinado fin.

En la política hay y se producen tramas complotistas. Desde la conspiración de Bruto contra Julio César hasta el asesinato de Kennedy o incluso el siempre extraño suceso del 11 de septiembre (sobre todo por lo del Pentágono), encontramos sucesos históricos que están siempre envueltos en tramas secretas y de dudosas finalidades. Ahora bien, de conspiraciones concretas y específicas en momentos dados* a hacer un todo conspiranoico coherente hay un trecho, y es un trecho enorme. Las implicaciones de creer en La Gran Trama, el gran relato de la conspiración mundial son tremendas. Nadie olvida que la antesala de cualquier fascismo es siempre la creencia en una determinada conspiración (los nazis se basaron enormemente en la conspiración judía mundial para promocionarse y para justificar la eliminación de los judíos en su totalidad). Los regímenes totalitarios y autoritarios siempre indexan sus políticas en base a una conspiración, los estalinistas hablaban de la conspiración troskysta-contrarrevolucionaria, los franquistas en la de la judeo-masonería y los nazis, como ya he comentado, en el judío. También en nuestras “democracias” pequeño-burguesas y liberales vuelven de vez en cuando los relatos conspiranoicos: en Estados Unidos la del yihadista internacional, en España, la de la extrema izquierda que quiere reventar el país (aunque no es algo tan sistemático y mediatizado y público como en los casos de otro tipo de regimenes).

En el mundo de los blogs hay tres o cuatro que parecen ser los referentes en cuanto a teoría de la conspiración: Despertares, la revolución pacífica, Mundo desconocido , Rafapal, Todo está relacionado. Clicando sobre los nombres podréis acceder a los blogs. Me baso en el número de visitas para catalogizarlos como “referentes”, al tener varios millones cada uno de ellos así como numerosas referencias y enlaces en google he pensado que puede que sean de los más importantes. Es curioso que incluso entre los autores de esos blogs se acusen de ser agentes de la conspiración los unos a los otros. Es curioso, pero no es un azar: siendo la teoría de la conspiración un todo unificado coherente, un mínimo desvío sobre la misma te va a llevar a ser cómplice y partícipe de la conspiración global. También está el tema de la competición entre los blogs, la teoría de la conspiración no deja de ser un suculento negocio (los libros y conferencias se pagan, y se pagan “generosamente”).

Me gusta y leo todo aquel pensamiento que sea disidente, así como todo aquel pensamiento que sea original. Si algo tiene la conspiración son elementos de ambos tipos de pensamiento, aunque sea para, más tarde, hacer repliegues fascistas.

La conspiración tiene, de todos modos, un claro elemento de desmotivación y de imposibilidad fáctica de cambiar las cosas. Por ello, es en sí misma contra-revolucionaria (no es de extrañar que ataquen duramente todo movimiento revolucionario, sea del color y característica que sea, pues acabará, para ellos, formando parte de la conspiración global). Muy pocas fallas y grietas encontraremos en el gobierno mundial en la sombra, parece que al final lo único que podemos hacer sería saber que existe tal trama y ya está. De hecho, todo autor de blog conspiranoico se erige como un iluminado que ha descubierto el “detrás de las cosas”, el “detrás de las apariencias”, siguiendo esquemas hegelianos en ese sentido (la esencia escondida detrás de la apariencia). Una vez descubiertas esas cosas, poco más se puede hacer. Es normal, el grupo secreto, la elite mundial, los annunakis, los judíos, los masones, los illuminati son omnipresentes y omnipotentes. Lo saben todo, se avanzan a las jugadas y están en un constante trabajo de financiar tanto al sistema imperante actual como a sus detractores (es paradigmático, en este sentido, una entrada que leí y en la cual comenté de un blog que se llama Conspiracionista: durrutista y sionista, en la que a todo intelectual de izquierdas se le acusaba de ser agente de la conspiración internacional –Click aquí para acceder-).

Resistencia

Esta imagen de llamada a la lucha anti NWO es clarificadora ante la forma en la que deberíamos enfrentarnos a la conspiración: conocimiento, justicia, libertad. Recogiendo la mítica frase de Jesucristo “la verdad os hará libres”, aquí vemos como es el conocimiento el que parece que es uno de los tres pilares básicos para resistir al nuevo orden mundial. Por lo tanto, tenemos que hay UNA verdad, una y única. Segundo: tenemos que conocerla y reconocerla y despertar la conciencia (como si la conciencia fuera soberana sobre el cuerpo y demás, esquema cartesiano clásico). Tercero: ¿Qué conocimiento? Parece monopolizado por un grupo.

La construcción teórica en la que se basa un conspiranoico es teológica, en épocas de secularización absoluta (tanto de las ideas religiosas clásicas propiamente como de los metarrelatos modernos -comunismo, iluminismo, racionalismo, nacionalismo etc etc) no es sorprendente que aparezcan nuevas formas de re-significación religiosa para aproximarse a nuestro mundo. La teoría de la conspiración establece una estrecha relación con todo lo New Age. Intenta así llenar el vacío dejado por la muerte de Dios. Hay campos de fuerzas buenas y malas opuestas y en constante lucha, somos todos humanos y estamos gobernados, dominados y oprimidos por una entidad de carácter diabólica y todopoderosa (annunakis, elites capitalistas, judíos..). La moralidad es un elemento imprescindible de todo conspiranoico, cada cosa que ocurra en el mundo es interpretada siguiendo el patrón de algo que sería ya ideado, concebido, planificado en un secreto despacho por personas que son directamente los agentes del Diablo. Malos per se. En esos blogs nunca se hacen análisis estructurales de las cosas que pasan, siempre se basan en voluntades (buenas o malas). De ahí que también tengan que basar su supuesta lucha en un “despertar” generalizado de conciencias. Desde este punto de vista, pues, la teoría de la conspiración es estratégicamente inoperante y falaciosa. Pero todavía más, siempre refuerza a los poderes establecidos.

Escribe Zizek en El acoso de las fantasías que “La teoría de la conspiración proporciona una garantía de que el campo del gran Otro no es una inconsistente fachada: su premisa básica es que, detrás del Amo público (quién es, desde luego, un impostor) hay un Amo oculto que mantiene, efectivamente, todo bajo control. Los regímenes totalitarios eran particularmente hábiles para cultivar el mito de un poder secreto paralelo, invisible, y, por esta razón, todopoderoso, una especie de organización dentro de la organización –KGB, francmasones o lo que sea- que compensaba la absoluta ineficiencia del poder público legal y así aseguraban el suave funcionamiento de la maquinaria social: este mito no sólo no es en ningún modo subversivo, sino que funciona como el máximo apoyo del Poder. Su perfecta contraparte americana –el mito de Edgar Hoover- la personificación del “otro poder” obsceno detrás del presidente el sombrío doble del poder legítimo. Se aferró al poder mediante archivos secretos que le permitían mantener controlada a toda la elite política y del poder, mientras él mismo se permitía regularmente orgías homosexuales, vestidos de mujer.” En este pasaje tenemos varias claves para observar como toda teoría de la conspiración trabaja para reforzar al poder establecido. Aunque no se den cuenta, los conspiranoicos están presuponiendo que el poder es unitario y absoluto y que, por ello, la forma en la que se nos presenta mundanamente (que suele ser con brechas, fisuras y contradicciones) no puede sino más que ser una grosera representación de lo que realmente hay detrás. Detrás está todo siempre atado y bien atado. Es el detrás del “gran otro” público (que ya sabemos que es un vacío), siempre tienen que haber grandes otros detrás del gran otro para no vernos abocados ante una angustia vital y constitutiva. De ahí que muchos se congratulen y parecen estar ya satisfechos con el mero hecho de “saber” (de saber que hay esa trama de conspiración, ese grupo secreto detrás). Hay un funcionamiento perverso en este punto, hay una tranquilidad espiritual al saber que sabemos (aunque no podamos hacer nada ante ello, más que “despertar la conciencia”).

Desde otra perspectiva, la conspiración también es extremadamente peligrosa. En efecto, ¿Qué presupone un conspiranoico para dar coherencia interna a su pensamiento? Presupone la univocidad de los hechos, actividades, fenómenos que ocurren a nivel físico y político; todo va encaminado y está enmarcado en una única dirección. De diversos y múltiples hechos internacionales y sectoriales hace un reduccionismo unitario para salvar el relato de la modernidad. ¿De qué es enemigo el conspiranoico? De la multiplicidad irreductible. Todo tiene que tender hacia un único punto fijado hacia arriba. Todo tiende hacia una única y diábolica mente posicionada arriba de nosotros. Una única mente, que puede ser representada en un único grupo de personas o extraterrestres, que todo lo decide. Es la estructura clásica de la soberanía moderna. Todo tiende hacia arriba, hacia arriba van todos los puntos irreconciliables del poder. No es posible que haya multitud de poderes desplegados horizontalmente por toda la sociedad (a los que se opone una multitud de resistencias) sino que todo debe tener hacia un uno arriba orgánico y coherente.

Si estudiamos conspiraciones concretas encontraremos siempre unos patrones y unas pautas muy similares. La conspiración clásica en el capitalismo es la de los judíos y la banca internacional. Conspiración que empezó, aunque no explícitamente, con las teorías de Proudhon sobre el dinero. Ya escribrí un post hablando sobre la misma, retomando la polémica entre Marx y Proudhon sobre este asunto (click para acceder).  Muchas veces, por no decir todas, lo que hacen los conspiranoicos es coger al capitalismo en sus formas epifenoménicas y no en su sustancia. De esta forma, realizan análisis del capitalismo en base a algunos de sus manifestaciones más fetichizadas lo que les lleva, al mismo tiempo, a poder establecer voluntades particulares detrás de esas mismas manifestaciones.

¿En qué medida la conspiración trabaja para el fascismo 2.0? Aunque tradicionalmente ya lo hacía, el patrón actual sigue siendo el mismo. En un sistema donde los antagonismos sociales y las distintas luchas están a la luz del día, además de ser un sistema en el que hay una desintegración social progresiva fruto de múltplies y caóticos problemas no reducibles los unos a los otros, lo que buscaba y sigue buscando el fascismo es la vuelta a un atrás orgánico en el que reinaba una supuesta paz social. De multitud de problemas, una vez más, se hace una reducción al uno y se materializa dicha reducción en algún ente particular, causa, origen de todos nuestros problemas (el judío, el inmigrante, el sionismo internacional, el masón etc etc).

No sorprende que la mayoría de conspiracionistas sean luego reconocidos militantes e integrantes de la extrema derecha. Todo el esquema de aproximación a la realidad política y social es teológica y bastante tradicional, por muy extravagantes que nos puedan parecer sus teorías. En sus alternativas al sistema capitalista, por ejemplo, lo que suelen promover es una intensificación del libre mercado (muchos son anarco-capitalistas o ultra-liberales). Tienen algunos problemas en este sentido pues no son abiertamente fascistas y muchas veces se declaran enemigos del estado, aunque les sirvan de apoyo al mismo.

La lógica de la conspiración siempre ha funcionado como núcleo duro para salvaguardar a los Estados de amenazas internas y externas. Del mismo modo, ha funcionado para justificar las aperturas de la excepción. Se pueden coger por la derecha o por la izquierda. Del mismo modo, los relatos de la conspiración están ahí y hay conspiraciones varias en nuestro día a día. El problema es siempre el querer hacer reducciones, el querer buscar los hilos que unen a todas ellas como si hubiera una gran mente omnipresente, omnipotente detrás de ellas. La casualidad no puede existir para un conspiranoico. El conspiranoico sigue siendo un racionalista y un clásico, una reconversión, una nueva modalidad del iluminado.

 *Y en este momento no puedo sino recordar lo que escribía Baudrillard en Cultura Y Simulacro sobre la precesión de los modelos y del simulacro. Es una corriente teórica específica, no me da tiempo en este post ni este espacio a entrar a discutirlo profundamente. Lo que viene a decir es que cuando el objeto y la realidad desaparecen nos encontramos ante la hiperrealidad (para intentar salvar el principio de realidad) y la simulación constante que es tangente al vacío, al agujero negro, de “lo real”. Esto tiene implicaciones específicas sobre los “hechos históricos” pues no existirían de forma “objetiva” y todos los relatos que se versarían sobre los mismos serían verdaderos y falsos al mismo tiempo. Reflexiona Baudrillard:

“Precesión del simulacro y de los modelos: Un atentado en Italia, por ejemplo, ¿Es obra de la extrema izquierda, provocación de la extrema derecha o un montaje centrista para desprestigiar los extremismos terroristas y reafirmarse en el poder? Más aún, ¿se trata de una farsa policíaca, de un chantaje a la seguridad pública? Todo ello es verdadero al mismo tiempo y la búsqueda de pruebas, es decir, la objetividad de los hechos, no es capaz de detener semejante vértigo interpretativo. La cuestión es que nos hallamos en medio de una lógica de la simulación que no tiene ya nada que ver con una lógica de los hechos. La simulación se caracteriza por la precesión del modelo, de todos los modelos, sobre el más mínimo de los hechos-la presencia del modelo es anterior y su circulación orbital, como la de la bomba, constituye el verdadero campo magnético del suceso. Los hechos no tienen ya su propia trayectoria, sino que nacen en la intersección de los modelos y un solo hecho puede ser engendrado por todos los modelos a la vez.”

Aforismo de Nietzsche sobre el Universo y la Naturaleza

Aforismo 109 de La Gaya Ciencia. Complementario a la entrada que escribí criticando el anarco-primitivsmo y a ciertas corrientes ecologistas (click para acceder).

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109: ¡Cuidado! Cuidado con creer que el Universo es un ser viviente ¿Hacia dónde se ensancharía? ¿Con qué se alimentaría? ¿Cómo crecería y se reproduciría? Sabemos, más o menos, qué cosa es lo orgánico: y lo indeciblemente derivado, tardío, raro y contingente que comprobamos solamente en la costra de la Tierra ¿lo habríamos de proclamar lo esencial, universal y eterno, como lo hacen los que le llaman al cosmos un organismo? Esto me repugna profundamente.

Cuidado con creer siquiera que el cosmos es un mecanismo; a buen seguro no está construido con vistas a un fin determinado y denominándole “mecanismo” le dispensamos un honor que no merece en absoluto. Cuidado con suponer por principio y en todas partes los movimientos cíclicos propios de las estrellas próximas a la Tierra: una simple ojeada a la Vía Láctea da asidero a la conjetura de que existan allí movimientos mucho más simples y contradictorios, así como astros que recorren órbitas eternamente rectilíneas etc. El orden sidéreo en que estamos integrados es una excepción y este orden y la duración relativamente larga por él determinada han hecho posible, a su vez, la excepción de las excepciones: el desarrollo de lo orgánico. El carácter del Universo en su conjunto, empero, es un eterno caos, no en el sentido de que falte la necesidad, sí en el de que faltan el orden, la estructuración, la forma, la belleza, la sabiduría y como quiera que se le llamen a nuestras vivenvias estéticas.

Juzgando en términos de nuestra razón, las jugadas malogradas son absolutamente la regla, las excepciones no son la meta secreta y todo el mecanismo repite eternamente su aire que nunca ha de ser una melodía y, en última instancia, el mismo término “jugada malograda” es una humanización que comporta censura.

¿Qué nos autoriza a censurar o elogiar el Universo? Cuidado con achacarle crueldad e irracionalidad o atribuirle al contrario de lo uno y de lo otro: no es perfecto, hermoso, noble ni aspira a ninguna de estas cualidades. ¡No tiene en absoluto el propósito de emular al hombre! ¡Se halla totalmente al margen de nuestros juicios estéticos y morales! Desconoce, por otra parte, el instinto de conservación: no tiene instinto alguno. Tampoco sabe de ninguna Ley.

Cuidado con afirmar que hay leyes de la Naturaleza. No hay más que necesidades, nadie manda, nadie obedece, nadie transgrede. Si sabéis que no hay fines, sabéis también que no hay azar pues la palabra “azar” sólo tiene sentido en un mundo de fines.

Cuidado con decir que la muerte es la antítesis de la vida. Lo vivo es tan sólo una modalidad de lo muerto, y una muy rara por cierto. Cuidado con creer que el mundo crea eternamente. No hay substancias eternamente perdurables. ¿Cuándo habremos llegado al término de nuestro cuidado, de nuestra precaución? ¿Cuándo ya no nos oscurecerán todas esas sombras de Dios? ¡Cuando habremos desdivinizado por completo a la Naturaleza! ¡Cuando nos será comenzar a naturalizarnos con la Naturaleza para redescubrirla, re-redimida!

El ajedrez y el Go desde los marcos teóricos

He sido y sigo siendo un aficionado al juego/deporte del ajedrez. Desde hace poco tiempo descubrí el go a raíz de un amigo y de la lectura de Gilles Deleuze y Felix Guattari (juego que oponían al ajedrez, éste último siendo un juego de Estado así como una semiología y el go una especie de “máquina de guerra”, un campo estratégico abierto). Las reflexiones que Deleuze y Guattari versan sobre ambos juegos nos sirven para visualizar con claridad como funcionan dos formas de concebir tanto el mundo como el campo filosófico y político. Las propiedades, reglas y formas de pensar que implica el jugar a uno u otro juego imponen marcos específicos y son buenos ejemplos de formas de funcionar de un Estado (ajedrez) -como aparato de captura y guerra codificada- así como de una máquina de guerra (go). Os dejo lo que escribieron Gilles Deleuze y Guattari en Capitalismo y esquizofrenia : Mil Mesetas (páginas 360-361)

ajedreztablero30483    índice

“El ajedrez es un juego de Estado de corte, el emperador de China lo practicaba. Las piezas del ajedrez están codificadas, tienen una naturaleza interna o propiedades intrínsecas, de las que derivan sus movimientos, sus posiciones, sus enfrentamientos. Están cualificadas, el caballo siempre es un caballo, el alfil un alfil, el peón un peón. Cada una es como un sujeto de enunciado dotado de un poder relativo, y esos poderes relativos se combinan en un sujeto de enunciación, el propio jugador de ajedrez o la forma de interioridad del juego. Los peones del go, por el contratio, son bolas, fichas, simples unidades aritméticas cuya única función es anónima, colectiva o de tercera persona. El avanza, puede ser un hombre, una mujer, una pulga o un elefante. Los peones del go son los elementos de un agenciamiento maquínico no subjetivado, sin propiedades intrínsecas, sino únicamente de situación. En su medio de interioridad, las piezas del ajedrez mantienen relaciones biunívocas entre sí y con las del adversario sus funciones son estructurales. Un peón del go, por el contrario, sólo tiene un medio de exterioridad o relaciones extrínsecas con nebulosas, constelaciones, según las cuales desempeña funciones de inserción o de situación, como bordear, rodear, romper. Un solo peón de go puede aniquilar sincrónicamente toda una constelación, mientras que una pieza de ajedrez no puede hacerlo (o sólo puede hacerlo diacrónicamente). El ajedrez es claramente una guerra, pero una guerra institucionalizada, regulada, codificada, con un frente, una retaguardia de batallas.

Lo propio del go, por el contrario, es una guerra sin línea de combate, sin enfrentamiento y retarguardia, en último extremo sin batalla, pura estrategia, mientras que el ajedrez es una semiología. Por último, no se trata del mismo espacio, en el caso del ajedrez se trata de distribuir un espacio cerrado, así pues, de ir de un punto a otro, de ocupar un máximo de casillas con un mínimo de piezas. En el go, se trata de distribuirse en un espacio abierto, de ocupar el espacio, de conservar la posibilidad de surgir en cualquier punto: el movimiento ya no va de un punto a otro, sino que deviene perpetuo, sin meta ni destino ni salida ni llegada. Espacio liso* del go frente a polis. Nomos del go frente a Estado del ajedrez. nomos frente a polis. Pues el ajedrez codifica y descodifica el espacio mientras que el go procede de otra forma, lo territorializa y desterritorializa (convertir el exterior en un territorio en el espacio, consolidar ese territorio mediante la construcción de un segundo territorio, adyacente desterritorializar al enemigo mediante ruptura interna de su territorio, desterritorializarse uno mismo renunciando, yendo a otra parte). Otra justicia, otro movimiento, otro espacio tiempo.”

*Espacio liso, vectorial, proyectivo o topológico.  Se diferencia de un espacio estriado (métrico): en un caso se ocupa un espacio sin medirlo y en el otro se mide para ocuparlo

No es de extrañar que el ensayo milenario que más se acerca a la conceptualización del ajedrez sea El Arte de la guerra de Sun Tzu. Guerra completamente institucionalizada, tácticas y estrategias de contención. El ajedrez reproduce la estructura del árbol arborescente, la lógica no deja de ser la de matar (“jaque mate”) y hay un punto estable, órganico, de comienzo, inicial así como un punto final. El go es rizoma, hay una tabla rasa de horizontalidad y heterogeneidad sin echar ni raíces ni ramificaciones que pudieran establecer órganos estables de gobierno (lo propio del Estado frente a las sociedades primitivas por ejemplo).

El aparato de Estado estratifica, organiza, distribuye en base a sistemas y circuitos cerrados, crea órganos estables para conservarse y conservar las relaciones de poder, codifica, disciplina. Establece jerarquías en base a unidades, a reducciones unitarias hacia arriba (un gobierno-una decisión) tiene miedo de la multiplicidad, de lo heterogéneo, de lo que nunca podrá ser soberano -la multitud- pero sólo gobernado. Es también aparato de captura (a través de los impuestos). Nada más aproximado en el framing a ello que el ajedrez.

A la reflexión teórico-filosófica podríamos añadir la que hizo Edgar Allan Poe en los crímenes de la calle morgue porque son pertinentes y pueden complementar esta visión sobre el aparato de Estado. Escribe Poe:

“Por tanto aprovecharé la oportunidad para asegurar que los poderes más altos de la inteligencia reflexiva se aplican más claramente y con más utilidad en el poco ostentoso juego de damas, más que en la elaborada frivolidad del ajedrez. En este último, en que las piezas tienen movimientos diferentes y extraños, con valores diversos y variables, lo cual lo hace sólo más complejo se malinterpreta como algo profundo (lo que es un error bastante común). Aquí juega un papel importantísimo la atención. Si se pierde por un momento, se comete un descuido que resulta perjuicio o derrota. Como los movimientos posibles no son sólo múltiples, sino además complicados, las probabilidades de descuido se multiplican, y en nueve de cada diez casos, gana el que más se concentra y no el más agudo. Por el contrario, en las damas, donde los movimientos son únicos y existen pocas variaciones, las probabilidades de inadvertencia disminuyen, lo cual deja a un lado la simple atención y las ventajas obtenidas por cada uno provienen de una perspicacia superior.”

Dejando de lado la diatriba sobre inteligencias superiores o inferiores, es muy interesante la intuición de Poe sobre el ajedrez que aquí se manifiesta en un posicionamiento estratégico en contra de éste. Podemos leer este famoso pasaje como un ataque frontal y directo a la estructura del ajedrez (complejo ¿acaso no nos viene a la imagen lo complejo de la burocracia estatal? dónde hay que estar muy concentrado para no confundirse de papeles, de formalidades etcétera) que es análoga a la estructura de un aparato de Estado. En una época donde se celebraba y propugnaba la superiodad del ajedrez sobre el resto de juegos del mundo, Poe hace una clara apuesta y combate desde la perspectiva dominante la realmente “baja inteligencia” que exige el ajedrez. Se pone en la perspectiva dominante de inteligencias en un juego y desde esa posición crítica al ajedrez. Lo contrapone a las damas, que no funcionan igual que el GO ni de lejos, pero que tiene alguna similitud (aunque haya jerarquías entre las piezas y no hay espacios abiertos). Ingenio de las damas contra la exigencia de concentración del aparato del Estado. Tablas rasas de ingenio frente a estratificaciones orgánicas de la “inteligencia”.

El ajedrez es visto como una “frivolidad”. Una frivolidad que estratifica y organiza la inteligencia, como se organiza en sus reglas y su propio tablero. No deja espacios al ingenio creativo, sino más bien a la concentración y atención de los movimientos, siempre comlejos, del contrincante.

Poder soberano, poder disciplinario, biopoder y biopolítica en Foucault

 

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El biopoder es una forma de poder “que regula la vida social desde su interior, siguiéndola, interpretándola, absorbiéndola y rearticulándola” (Hardt y Negri, 2000). Foucault fue el primero en acuñar el neologismo “bio” a poder para darle el carácter específico que tiene, que es el de administrar la vida, ya que la vida se habría vuelto un objeto del poder. El objetivo primario sería el de administrar la vida, producir y reproducir la vida misma. Foucault asegura que el pasaje a la modernidad vino aparejado a la disciplina (el derecho sobre la vida y la muerte que tenía el soberano puede ser interpretado en esta dirección, de vida incluida en lo político). Una famosa citación de Foucault dice que si bien antes el soberano daba muerte y dejaba vivir, actualmente el “soberano” da vida y deja morir. La anatomía y la biología, la emergencia del individuo como inteligibilidad posible y las tecnologías que lo encierran dan cuenta de un poder cuya función ya no es matar, sino invadir la vida en su totalidad.

En la lógica soberana la relación entre gobernante/príncipe y súbditos es estática. Cuando el poder se vuelve biopolítico todo el cuerpo social se ve comprendido en la máquina del poder y se desarrolla en su virtualidad.

En su curso en el Collège de France titulado El poder psiquiátrico Foucault realizó una aproximación al poder soberano y del pasaje al poder disciplinario (más que pasaje, imbricación de ambos poderes, pues no son excluyentes y cohabitan entre sí). De esta manera, el poder soberano es descrito como un poder que no hace referencia a singularidades somáticas sino a singularidades situadas por encima de la individualidad corporal. Sin embargo, este poder soberano sí que hará referencia a una individualidad situada arriba: el cuerpo del soberano. Es hacia este punto soberano situado por encima hacia el cual convergen todos las relaciones múltiples e inconcibiables del poder. La relación de soberanía establece un enlace: un poder político sobre el cuerpo pero que no hará aparecer la individualidad (idea del reino, del rey múltiple). Por el contrario, y casi en un movimiento inverso, el poder disciplinario -que desplaza progresivamente al poder soberano sobre todo a lo largo del siglo XVIII- va a fijarse hacia el punto de abajo. Se difuminará la individualización de parte de la cima para dibujar una fuerte individualización a la base (aparecerá el individuo, el preso, el loco, al que habrá que estudiar, dar una identidad, una importancia capital, en los juzgados, al lado del fiscal, aparecerá el psicólogo que intentará analizar las características mentales y personales del acusado). Una de las características de este poder es que la presión no será ejercida sobre el daño o la falta sino en la virtualidad del comportamiento. Antes de que el gesto sea realizado, se intervendrá.

Para clarificar un poco más la manera en la cual opera el poder disciplinario podemos hacer un hincapié en la obre Vigilar y Castigar. En efecto, podemos observar ahí como a través del desarrollo del poder carcelario una nueva lógica es puesta en marcha. Observamos que en la cárcel hay una toma exhaustiva del cuerpo, de los gestos, del tiempo y del comportamiento del individuo dentro de la prisión. Hay un procedimiento de control continuo, no estamos a disposición de alguien sino bajo la mirada perpetua del poder. Estamos en la situación de ser observados continuamente pero sin saber si realmente alguien nos está  mirando (siguiendo el esquema del panóptico de Bentham). El panóptico permite ver sin ser visto. El poder quiere que sepamos que está presente, pero no nos permite verlo a él directamente. Vemos el artilugio (la cámara, el panóptico en la prisión) pero no sabemos si hay alguien detrás que nos esté realmente mirando. Es una técnica de control que se combina y aparece con la disciplina. Ésta quiere domesticar el cuerpo y el individuo. A la imagen del soldado en la caserna militar. Nos enseña como caminar, como comer, como pensar. Instaura una norma y a ella nos tenemos que ajustar.

Anteriormente, ante el poder soberano, una afrenta a la ley era una provocación al soberano mismo (pues de él nace esa ley) y, como respuesta, se infligía un suplicio al que osó enfrentarse al soberano. No hay ningún proyecto detrás de esta lógica de querer “redimir” al individuo, de hecho el “individuo” como tal no aparece exactamente. En cambio, con el surgimiento de las técnicas disciplinarias, se busca reintegrar al individuo (que ya aparece como tal) a la norma preestablecida. De forma análoga, en el cambio del discurso y las prácticas psiquiátricas, observamos como hay un poder que enuncia una verdad de la cual no se puede escapar. Antes del siglo XVIII, si estabas loco, simplemente tenías una característica personal con un discurso de verdad diferente. Muchas técnicas del pasado simplemente hacían el movimiento de ponerse en el delirio del “loco” para anularlo desde su interior. Esa técnica se abandonó para siempre pues se estableció un discurso de verdad oficial, de verdad sobre la norma social.

De esta forma, asistimos a la fabricación de los cuerpos “assujettis” (término intraducible, subyugados, pero a través del propio sujeto): “el individuo es el efecto producido, resultado de esta fijación por las técnicas disciplinarias del poder político sobre la singularidad somática” (Foucault, 2003: 58).

Panóptico de Jeremy Bentham - New Illinois State Penitentiary - Descontexto

Panóptico

El desarrollo del poder disciplinario tiene como objetivo el volverse autónomo, independiente, a hacer de la disciplina una costumbre (a través de la vigilancia virtual). Esto implica que los sujetos deban ejercer el poder en ellos mismos, por ellos mismos, en ellos mismos.

En la lógica soberana hay una relación estática y vertical de poder. Esto genera el establecimiento de binarios claros y facilita la identidad (yo abajo contra tu arriba, obrero-patrón). El poder disciplinario, sin embargo, es dinámico y  horizontaliza las relaciones de poder individualizando y aplanándose. Individualizamos hacia abajo y el poder en la cima se nos presenta como anónimo y sin rostro (ya no hay un soberano con un nombre y una cara claramente identificables). Por este efecto, se demultiplica y atraviesa todos los cuerpos desde su interior. Es por esta razón que Focault siempre criticó a las personas que pensarían el poder como vertical y unitario y que la oposición al mismo sería, a su vez por antagonismo simétrico, unitario y trascendental. La resistencia está siempre en múltiples puntos y es múltiple ella misma, estalla de manera impresivible. Allí dónde hay poder hay libertad y resistencia. La relación de poder siempre es precaria, pero el campo social está atravesado de poderes y de resistencias. El poder disciplinario al ser móvil e individualizando genera sujetos, crea subjetividades. Subjetividades que también resisten.

En sus últimos años de vida, Foucault empezó a introducir la idea de las sociedades de control, superando -aunque siempre coexistiendo- las lógicas del poder soberano y las del poder disciplinario.

El poder disciplinario se propaga por todo el entramado social, con centro de reclusión y domesticación para subyugar al individuo (psiquiátricos, cárceles, escuelas, fábricas…) al mismo tiempo que crea subjetividades. En su curso Seguridad, territorio, populación Foucault nos dice que la normalización disciplinaria consiste en poner un modelo, un modelo óptimo que es construido en función de un cierto resultado y la operación de la normalización disciplinaria consiste a intentar moldear a las personas, los gestos, los actos para que estén conformes a dicho modelo. Lo normal será aquello que es capaz de realizar y conformarse a la norma y el anormal el que no puede.  Hay una constante virtualidad, el individuo, la vida es objeto de poder. Debemos reformar y adecuar a todo individuo “a la norma”, de ahi que el poder nos atraviese, que el poder genere y cree su propio sujeto (y crea subjetividades, también disidentes claro está, pues es su primer cometido, separar, categorizar, patologizar..). En el poder disciplinario se masifica y se individualiza al mismo tiemp, Foucault hacía la analogía con el poder pastoral (relación del pastor con el rebaño y con cada oveja en particular.

Para introducir lo biopolítico, Foucault resalta la aparación de la estadística y de la “población”, éste último, nuevo objeto del poder (tasas de mortalidad, de natalidad, epidemias etc etc, lo biológico entrará dentro de las estrategias del poder político). Lo que en la modernidad es externo, trascendente, ajeno a las relaciones productivas y sociales es, actualmente, inmanente, nace en el interior de los poderes, en sus entrañas mismas. Es por ello que las nuevas lógicas imperiales y del poder -como aseguran Hardt y Negri- no se constituyen desde una afuera hacia un adentro, desde algún afuera del cuerpo social, pero que nace en su seno. Y, como asegura Foucault, “el control de la sociedad sobre los individuos no se hace solamente con la conciencia o la ideología, sino también con el cuerpo y en el cuerpo. Para una sociedad capitalista, lo más importante es la biopolítica, lo biológico, lo somático, lo corporal”. No hay poder soberano o gobierno, sino gobernanza. El nexo de la producción biopolítica es el lenguaje, la comunicación y lo simbólico de las redes de comunicación.

Ahora estamos ya viendo amanecer las nuevas sociedades de control, que superan los encierros disciplinarios (familia, escuela, cuartel, fábrica) para extender una lógica distinta que cohabita con la disciplinaria que empieza a ser cosa del pasado….

Parada filosófica: dialéctica hegeliana e historicismo marxista

En los tiempos convulsos y de cambio que nos ha tocado vivir muchos escenarios se abren ante nosotros desde múltiples campos (filosofía, sistema económico, política…). Humildemente me propongo, con este post, ofrecer algunas claves y clarificaciones conceptuales sobre el historicismo marxista y la dialéctica hegeliana (pues están intimamente ligados). Aunque hace varias décadas que se ha renegado desde el propio marxismo la dialéctica de la lucha de clases como motor de la Historia (sobre todo por la evidencia histórica, nuevas clases han aparecido y el proletariado no ha destrozado a la burguesía, más bien al contrario) no está de más comprender la lógica y la retórica presentes en ella y el porqué de la superación de la misma.

La dialéctica hegeliana del amo y el esclavo nace de la siguiente pregunta: ¿Dónde empieza la Historia? Hegel hace una abstracción para responder a esta pregunta y asegura que la Historia comienza con el enfrentamiento entre dos conciencias humanas y la negación de una de ellas. ¿De dónde surge este enfrentamiento? A diferencia de los animales (que desean cosas), los humanos deseamos deseos, más concretamente, deseamos el deseo del otro y el reconocimiento de nuestro deseo (su sometimiento a nuestro deseo). El problema de este enfrentamiento es que lleva una contradicción intrínsica y es, por lo tanto, un enfrentamiento a muerte. Es en este instante cuando uno de los dos, ante el temor a la muerte, renuncia a su primer deseo de desear los deseos del otro. Nace, de esta forma, el amo (el que no renunció y somete al otro que tiene miedo a la muerte) y el esclavo (el que por seguir viviendo cede a los deseos del amo). El problema es que el amo está insatisfecho pues no está en una relación de igual a igual con el otro (ya que es un esclavo) y su reconomiento no es digno de tal. Pone entonces al esclavo a trabajar y él se dedica a la vida ociosa. Para Hegel, el trabajo, el transformar la materia, crea la cultura y esto provoca que el esclavo se sienta más humano que su amo ocioso y descubre la libertad (esta idea será recogida por Sartre, que asegurará que el humano es siempre libre. Foucault, por su lado, argumentará que allí dónde hay poder hay libertad). Tenemos entonces la dialéctica construida: hay una afirmación (primer enfrentamiento, aunque aquí todavía no empieza la Historia), una negación (el amo niega al esclavo al someter su conciencia), una negación de la negación (el esclavo niega al amo al superarlo a través de la cultura) y de éstas deberá surgir una afirmación que contenga a los dos contrarios.

Marx es un hegeliano, lo estudió profundamente y copió esta forma de interpretar la Historia (como lineal y fruto de la dialéctica) aunque en vez de partir de una abstracción, de una especie de idealismo (individuos, concienca), quiere partir de la materia (materialismo histórico). En mi opinión, la metafísica de la Historia que realiza Marx es lo más débil de toda su teoría y, curiosamente, es en lo que los regímenes comunistas pusieron más énfasis. A diferencia de Hegel, Marx asegurará que hay un devenir histórico, una necesidad histórica -de ahí la metafísica- que es que la clase obrera acabe tomando el poder y con ella, al terminarse la dialéctica pues no tendrá una negación, el fin de la Historia. Para Marx -como para Hegel- la Historia tiene una lógica interna, lineal y dialéctica (la lucha de clases para Marx). En su caso, por poner su ejemplo, hay una afirmación (la nobleza) una negación de la afirmación (la burguesía contra la nobleza) y después una negación de la negación (el proletariado contra la burguesía) y de estos dos contrarios surgirá una nueva afirmación (que en el caso marxista y en este ejemplo supone el fin de la Historia). Antagonismo de clases, materialismo..tenemos muchas de las aportaciones de Marx a la filosofía en esta interpretación de la Historia.

Foucault fue uno de los que rechazó de raíz esta concepción metafísica de la Historia argumentando que ésta es discontinua y, por lo tanto, no lineal e impredecible. No es muy complicado rebatir la tesis de que la Historia es lineal, si así lo fuese tendríamos la capacidad de predecir el futuro y que yo sepa nadie lo ha hecho a muy largo plazo (se puede predecir con algo de exactitud que pasará en 5 o 10 años, pero no en 20,30, 50 o el fin de los tiempos). Existe siempre un elemento, una parcela, de incertidumbre fruto del propio comportamiento humano que genera nuevos escenarios a través de su creatividad y de su libertad. Además, que Marx se equivocara en sus predicciones ya nos puede permitir sospechar de la consistencia de su teoría que tan clara y científica nos podría parecer. Es siempre empresa complicada el ser un científico e intentar hacer de un proceso en el cual tú mismo participas un objeto de estudio completamente objetivo. De hecho, la Historia la escriben personas (historiadores en muchas ocasiones) y éstos son subjetivos e impregnan su trabajo con su propia interpretación de los acontecimientos. Por otro lado, abarcar absolutamente todas las acciones que suceden en un tiempo y un espacio determinado es materialmente imposible y muchas veces no puedes saber que impacto tiene una pequeña acción en un pueblo en el transcurso histórico. Con todo esto no quiero decir que la Historia no exista o que no hayan pasado las cosas que pasan pero sí que se puede tener cierta reticencia a la hora de asegurar que la Historia sea una ciencia exacta, objetiva.

Marx es un gran teórico y muchas de sus tesis nos siguen sirviendo para interpretar la realidad pero es un imperativo el ir renovándolo (como ya hace tiempo que ocurre a nivel académico con la Escuela de Frankfurt o con nuevos pensadores contemporáneos como Negri o Bensaïd) y rechazar algunas de sus teorías de forma radical. Aparte y como ya lamentablemente hemos podido comprobar, existe una dimensión muy totalizante en el materialismo histórico.

En esta entrada he hablado de la concepción historicista utilizada por los marxistas tradicionales. El marxista Moishe Postone reinterpreta los textos marxistas desde otra perspectiva y opina que Marx nunca fue un positivista, como así lo interpretó la línea mayoritaria del marxismo occidental. De esta forma, para Postone, la crítica en Marx se inscribe en el objeto y no es externa a él. La diferencia entre las concepciones de las dinámicas históricas, según Postone, entre Hegel y Marx sería que para Hegel la dinámica  es positiva y transhistórica, mientras que para Marx es crítica  e históricamente específica.

Guía práctica contra la demagogia I

Cansado de oir tantas falacias por parte de los tertulianos, líderes de opinión, “periodistas” y políticos he decidido publicar aquellas tipologías de falacias más recurrentes para que todos tengamos una base fiable contra razonamientos erróneos, presentados como lógicos, y que pretenden manipularnos.

Falacia ad hominem: esta es una de las falacias más comunes empleadas por los tertulianos, consiste en atacar un argumento, afirmación o acusación por quién la dice, atacar a la persona en vez de al argumento. Funciona de la siguiente manera: si A afirma B pero hay algo dudoso en A entonces B es falso. Ejemplo: Castro afirmó que la mayoría de los presos tildados de disidentes eran en realidad delincuentes comunes, como Castro es un dictador y tiene interés en dar buena imagen pública (hay algo dudoso en Castro) la afirmación es falsa. En una argumentación racional se contraargumenta la afirmación, no quien la dice.

Falacia Argumentum ad populum: Es una falacia que consiste en concluir que algo es verdadero porque muchos lo creen así. Evidentemente, no porque muchos crean que  una proposición es verdadera ésta será verdadera. Ejemplo: La mayoría de personas creen en Dios, tantas personas no pueden estar equivocadas, por lo tanto Dios existe. Es un argumento simple, cada vez que se oiga “muchos lo creen así, no pueden equivocarse todos” se está cometiendo un ad populum.

Falacia Argumentum ad verecundiam: Es una tipo de argumentación falaz que consiste en apelar a la autoridad. Es parecido al ad populum (reducido a una persona) y al ad hominem (aunque en sentido contrario). Consiste en afirmar que algo es verdadero porque alguien con autoridad social o reconocimiento lo ha dicho, es decir, si A afirma B y A es una persona de importante prestigio social B es verdadero. Ejemplo: El economista Xavier Sala i Martín afirma que para salir de la crisis hay que reducir el tamaño del Estado (acabar con el intervencionismo estatal en la economía), como Sala i Martín es catedrático universitario y ha escrito libros y estuvo en la nominación a los premios Nobel de economía tiene razón y tú no puedes contraargumentarlo porque no has conseguido los mismos éxitos en el ámbito académico que él. Señalar aquí que si que se puede (y se debe) tomar en cuenta la opinión de los expertos, pero no porque sean expertos tienen la verdad y no por ser expertos están exentos de críticas por parte del resto de la ciudadanía.

Falacia Argumentum ad antiquitatem: Recurrir a la tradición. Consiste en que una tesis es correcta porque ha sido tradicionalmente catalogada como correcta.«Esto es correcto porque siempre se ha hecho de esta manera»” Este argumento hace dos suposiciones: 1) que la antigua manera de pensar fue probada como correcta cuando se introdujo (lo cual puede ser falso, ya que la tradición puede estar basada en fundamentos incorrectos); 2) las razones que probaron este argumento en el pasado son actualmente vigentes para hoy” Ejemplo:Los matrimonios siempre han sido la unión de un hombre y una mujer, es lo correcto porque siempre ha sido así.

Falacia del centro de atención: “Se produce cuando una persona sin criterio asume que todos los miembros o casos de un cierto grupo, clase o tipo son como esos pocos en el punto de mira, que reciben la mayor atención o cupo de atención de los medios. Esta línea de razonamiento es falaz y conduce a los tópicos.” Ejemplo:En una manifestación, un antisistema encapuchado empieza a quemar coches, por ende todos los antisistema queman coches, no tienen nada en la cabeza, no saben pensar y son unos violentos degenerados.