Contra la teoría de la conspiración

Proliferan en internet multitud de blogs que difunden y promueven la llamada ” teoría de la conspiración”. Son variopintos y contradictorios entre sí. Las conspiraciones suelen ir desde un gobierno de humanos-sionistas-francmasones en la sombra que lo dominaría todo hasta el hecho de que haya un grupo de extraterrestres -Annunakis- que adoptan forma humana y que, a su vez, también lo dominaría todo en la sombra (teorías del nuevo orden mundial en general).

mason

Imagen que reúne todas las conspiraciones en una: illuminati, nuevo orden mundial, masonería, judaísmo, sionismo, banqueros con la característica unificación e interpretación de los signos y símbolos hacia un determinado fin.

En la política hay y se producen tramas complotistas. Desde la conspiración de Bruto contra Julio César hasta el asesinato de Kennedy o incluso el siempre extraño suceso del 11 de septiembre (sobre todo por lo del Pentágono), encontramos sucesos históricos que están siempre envueltos en tramas secretas y de dudosas finalidades. Ahora bien, de conspiraciones concretas y específicas en momentos dados* a hacer un todo conspiranoico coherente hay un trecho, y es un trecho enorme. Las implicaciones de creer en La Gran Trama, el gran relato de la conspiración mundial son tremendas. Nadie olvida que la antesala de cualquier fascismo es siempre la creencia en una determinada conspiración (los nazis se basaron enormemente en la conspiración judía mundial para promocionarse y para justificar la eliminación de los judíos en su totalidad). Los regímenes totalitarios y autoritarios siempre indexan sus políticas en base a una conspiración, los estalinistas hablaban de la conspiración troskysta-contrarrevolucionaria, los franquistas en la de la judeo-masonería y los nazis, como ya he comentado, en el judío. También en nuestras “democracias” pequeño-burguesas y liberales vuelven de vez en cuando los relatos conspiranoicos: en Estados Unidos la del yihadista internacional, en España, la de la extrema izquierda que quiere reventar el país (aunque no es algo tan sistemático y mediatizado y público como en los casos de otro tipo de regimenes).

En el mundo de los blogs hay tres o cuatro que parecen ser los referentes en cuanto a teoría de la conspiración: Despertares, la revolución pacífica, Mundo desconocido , Rafapal, Todo está relacionado. Clicando sobre los nombres podréis acceder a los blogs. Me baso en el número de visitas para catalogizarlos como “referentes”, al tener varios millones cada uno de ellos así como numerosas referencias y enlaces en google he pensado que puede que sean de los más importantes. Es curioso que incluso entre los autores de esos blogs se acusen de ser agentes de la conspiración los unos a los otros. Es curioso, pero no es un azar: siendo la teoría de la conspiración un todo unificado coherente, un mínimo desvío sobre la misma te va a llevar a ser cómplice y partícipe de la conspiración global. También está el tema de la competición entre los blogs, la teoría de la conspiración no deja de ser un suculento negocio (los libros y conferencias se pagan, y se pagan “generosamente”).

Me gusta y leo todo aquel pensamiento que sea disidente, así como todo aquel pensamiento que sea original. Si algo tiene la conspiración son elementos de ambos tipos de pensamiento, aunque sea para, más tarde, hacer repliegues fascistas.

La conspiración tiene, de todos modos, un claro elemento de desmotivación y de imposibilidad fáctica de cambiar las cosas. Por ello, es en sí misma contra-revolucionaria (no es de extrañar que ataquen duramente todo movimiento revolucionario, sea del color y característica que sea, pues acabará, para ellos, formando parte de la conspiración global). Muy pocas fallas y grietas encontraremos en el gobierno mundial en la sombra, parece que al final lo único que podemos hacer sería saber que existe tal trama y ya está. De hecho, todo autor de blog conspiranoico se erige como un iluminado que ha descubierto el “detrás de las cosas”, el “detrás de las apariencias”, siguiendo esquemas hegelianos en ese sentido (la esencia escondida detrás de la apariencia). Una vez descubiertas esas cosas, poco más se puede hacer. Es normal, el grupo secreto, la elite mundial, los annunakis, los judíos, los masones, los illuminati son omnipresentes y omnipotentes. Lo saben todo, se avanzan a las jugadas y están en un constante trabajo de financiar tanto al sistema imperante actual como a sus detractores (es paradigmático, en este sentido, una entrada que leí y en la cual comenté de un blog que se llama Conspiracionista: durrutista y sionista, en la que a todo intelectual de izquierdas se le acusaba de ser agente de la conspiración internacional –Click aquí para acceder-).

Resistencia

Esta imagen de llamada a la lucha anti NWO es clarificadora ante la forma en la que deberíamos enfrentarnos a la conspiración: conocimiento, justicia, libertad. Recogiendo la mítica frase de Jesucristo “la verdad os hará libres”, aquí vemos como es el conocimiento el que parece que es uno de los tres pilares básicos para resistir al nuevo orden mundial. Por lo tanto, tenemos que hay UNA verdad, una y única. Segundo: tenemos que conocerla y reconocerla y despertar la conciencia (como si la conciencia fuera soberana sobre el cuerpo y demás, esquema cartesiano clásico). Tercero: ¿Qué conocimiento? Parece monopolizado por un grupo.

La construcción teórica en la que se basa un conspiranoico es teológica, en épocas de secularización absoluta (tanto de las ideas religiosas clásicas propiamente como de los metarrelatos modernos -comunismo, iluminismo, racionalismo, nacionalismo etc etc) no es sorprendente que aparezcan nuevas formas de re-significación religiosa para aproximarse a nuestro mundo. La teoría de la conspiración establece una estrecha relación con todo lo New Age. Intenta así llenar el vacío dejado por la muerte de Dios. Hay campos de fuerzas buenas y malas opuestas y en constante lucha, somos todos humanos y estamos gobernados, dominados y oprimidos por una entidad de carácter diabólica y todopoderosa (annunakis, elites capitalistas, judíos..). La moralidad es un elemento imprescindible de todo conspiranoico, cada cosa que ocurra en el mundo es interpretada siguiendo el patrón de algo que sería ya ideado, concebido, planificado en un secreto despacho por personas que son directamente los agentes del Diablo. Malos per se. En esos blogs nunca se hacen análisis estructurales de las cosas que pasan, siempre se basan en voluntades (buenas o malas). De ahí que también tengan que basar su supuesta lucha en un “despertar” generalizado de conciencias. Desde este punto de vista, pues, la teoría de la conspiración es estratégicamente inoperante y falaciosa. Pero todavía más, siempre refuerza a los poderes establecidos.

Escribe Zizek en El acoso de las fantasías que “La teoría de la conspiración proporciona una garantía de que el campo del gran Otro no es una inconsistente fachada: su premisa básica es que, detrás del Amo público (quién es, desde luego, un impostor) hay un Amo oculto que mantiene, efectivamente, todo bajo control. Los regímenes totalitarios eran particularmente hábiles para cultivar el mito de un poder secreto paralelo, invisible, y, por esta razón, todopoderoso, una especie de organización dentro de la organización –KGB, francmasones o lo que sea- que compensaba la absoluta ineficiencia del poder público legal y así aseguraban el suave funcionamiento de la maquinaria social: este mito no sólo no es en ningún modo subversivo, sino que funciona como el máximo apoyo del Poder. Su perfecta contraparte americana –el mito de Edgar Hoover- la personificación del “otro poder” obsceno detrás del presidente el sombrío doble del poder legítimo. Se aferró al poder mediante archivos secretos que le permitían mantener controlada a toda la elite política y del poder, mientras él mismo se permitía regularmente orgías homosexuales, vestidos de mujer.” En este pasaje tenemos varias claves para observar como toda teoría de la conspiración trabaja para reforzar al poder establecido. Aunque no se den cuenta, los conspiranoicos están presuponiendo que el poder es unitario y absoluto y que, por ello, la forma en la que se nos presenta mundanamente (que suele ser con brechas, fisuras y contradicciones) no puede sino más que ser una grosera representación de lo que realmente hay detrás. Detrás está todo siempre atado y bien atado. Es el detrás del “gran otro” público (que ya sabemos que es un vacío), siempre tienen que haber grandes otros detrás del gran otro para no vernos abocados ante una angustia vital y constitutiva. De ahí que muchos se congratulen y parecen estar ya satisfechos con el mero hecho de “saber” (de saber que hay esa trama de conspiración, ese grupo secreto detrás). Hay un funcionamiento perverso en este punto, hay una tranquilidad espiritual al saber que sabemos (aunque no podamos hacer nada ante ello, más que “despertar la conciencia”).

Desde otra perspectiva, la conspiración también es extremadamente peligrosa. En efecto, ¿Qué presupone un conspiranoico para dar coherencia interna a su pensamiento? Presupone la univocidad de los hechos, actividades, fenómenos que ocurren a nivel físico y político; todo va encaminado y está enmarcado en una única dirección. De diversos y múltiples hechos internacionales y sectoriales hace un reduccionismo unitario para salvar el relato de la modernidad. ¿De qué es enemigo el conspiranoico? De la multiplicidad irreductible. Todo tiene que tender hacia un único punto fijado hacia arriba. Todo tiende hacia una única y diábolica mente posicionada arriba de nosotros. Una única mente, que puede ser representada en un único grupo de personas o extraterrestres, que todo lo decide. Es la estructura clásica de la soberanía moderna. Todo tiende hacia arriba, hacia arriba van todos los puntos irreconciliables del poder. No es posible que haya multitud de poderes desplegados horizontalmente por toda la sociedad (a los que se opone una multitud de resistencias) sino que todo debe tener hacia un uno arriba orgánico y coherente.

Si estudiamos conspiraciones concretas encontraremos siempre unos patrones y unas pautas muy similares. La conspiración clásica en el capitalismo es la de los judíos y la banca internacional. Conspiración que empezó, aunque no explícitamente, con las teorías de Proudhon sobre el dinero. Ya escribrí un post hablando sobre la misma, retomando la polémica entre Marx y Proudhon sobre este asunto (click para acceder).  Muchas veces, por no decir todas, lo que hacen los conspiranoicos es coger al capitalismo en sus formas epifenoménicas y no en su sustancia. De esta forma, realizan análisis del capitalismo en base a algunos de sus manifestaciones más fetichizadas lo que les lleva, al mismo tiempo, a poder establecer voluntades particulares detrás de esas mismas manifestaciones.

¿En qué medida la conspiración trabaja para el fascismo 2.0? Aunque tradicionalmente ya lo hacía, el patrón actual sigue siendo el mismo. En un sistema donde los antagonismos sociales y las distintas luchas están a la luz del día, además de ser un sistema en el que hay una desintegración social progresiva fruto de múltplies y caóticos problemas no reducibles los unos a los otros, lo que buscaba y sigue buscando el fascismo es la vuelta a un atrás orgánico en el que reinaba una supuesta paz social. De multitud de problemas, una vez más, se hace una reducción al uno y se materializa dicha reducción en algún ente particular, causa, origen de todos nuestros problemas (el judío, el inmigrante, el sionismo internacional, el masón etc etc).

No sorprende que la mayoría de conspiracionistas sean luego reconocidos militantes e integrantes de la extrema derecha. Todo el esquema de aproximación a la realidad política y social es teológica y bastante tradicional, por muy extravagantes que nos puedan parecer sus teorías. En sus alternativas al sistema capitalista, por ejemplo, lo que suelen promover es una intensificación del libre mercado (muchos son anarco-capitalistas o ultra-liberales). Tienen algunos problemas en este sentido pues no son abiertamente fascistas y muchas veces se declaran enemigos del estado, aunque les sirvan de apoyo al mismo.

La lógica de la conspiración siempre ha funcionado como núcleo duro para salvaguardar a los Estados de amenazas internas y externas. Del mismo modo, ha funcionado para justificar las aperturas de la excepción. Se pueden coger por la derecha o por la izquierda. Del mismo modo, los relatos de la conspiración están ahí y hay conspiraciones varias en nuestro día a día. El problema es siempre el querer hacer reducciones, el querer buscar los hilos que unen a todas ellas como si hubiera una gran mente omnipresente, omnipotente detrás de ellas. La casualidad no puede existir para un conspiranoico. El conspiranoico sigue siendo un racionalista y un clásico, una reconversión, una nueva modalidad del iluminado.

 *Y en este momento no puedo sino recordar lo que escribía Baudrillard en Cultura Y Simulacro sobre la precesión de los modelos y del simulacro. Es una corriente teórica específica, no me da tiempo en este post ni este espacio a entrar a discutirlo profundamente. Lo que viene a decir es que cuando el objeto y la realidad desaparecen nos encontramos ante la hiperrealidad (para intentar salvar el principio de realidad) y la simulación constante que es tangente al vacío, al agujero negro, de “lo real”. Esto tiene implicaciones específicas sobre los “hechos históricos” pues no existirían de forma “objetiva” y todos los relatos que se versarían sobre los mismos serían verdaderos y falsos al mismo tiempo. Reflexiona Baudrillard:

“Precesión del simulacro y de los modelos: Un atentado en Italia, por ejemplo, ¿Es obra de la extrema izquierda, provocación de la extrema derecha o un montaje centrista para desprestigiar los extremismos terroristas y reafirmarse en el poder? Más aún, ¿se trata de una farsa policíaca, de un chantaje a la seguridad pública? Todo ello es verdadero al mismo tiempo y la búsqueda de pruebas, es decir, la objetividad de los hechos, no es capaz de detener semejante vértigo interpretativo. La cuestión es que nos hallamos en medio de una lógica de la simulación que no tiene ya nada que ver con una lógica de los hechos. La simulación se caracteriza por la precesión del modelo, de todos los modelos, sobre el más mínimo de los hechos-la presencia del modelo es anterior y su circulación orbital, como la de la bomba, constituye el verdadero campo magnético del suceso. Los hechos no tienen ya su propia trayectoria, sino que nacen en la intersección de los modelos y un solo hecho puede ser engendrado por todos los modelos a la vez.”

El espectáculo biopolítico del ébola

Ayer llegó el primer infectado de ébola a tierras españolas. La puesta en escena del aterrizaje y posterior traslado del sacerdote enfermo hacia el hospital Carlos III fue digna de una gran superproducción de Hollywood:

Despliegue espectacular de medios. Ambulancias, policías, médicos esterilizados, enfermeros…A todos nos ha sorprendido de una manera u otra tal atención mediática, tal representación del peligro viral, en definitiva, tal escenificación del miedo médico-científico-viral-bacterológico al que estamos tan acostumbrados en este nuestro post-mundo. La incubación del miedo a una epidemia viral es una constante de los últimos 20 años. De tanto en tanto, va saliendo alguna epidemia fruto de un nuevo y devastador virus. Ya sean las vacas locas, la gripe porcina, la gripe aviar (H1N1) etc etc. Todo esto al tiempo que la gripe convencional mata aproximadamente a unas 500 000 personas al año y el resto de virus ya conocidos a entre 3 y 5 millones al año. No me interesa ni trataré la teoría de la conspiración de las farmacéuticas, muy desarrollada por Teresa Forcades en otros espacios.

El ébola tiene, sim embargo, una serie de características que le están poniendo en el centro del paradigma biopolítico contemporáneo. Nadie pasa por alto que es un virus que proviene de esa tierra “incivilizada, pobre, desconocida y amenazante” como es África occidental. El ébola parece tener un origen y un punto de partida bien fijado: la persona de color negro y pobre de África. La llegada del virus a España vía Miguel Pajares, con el espectacular despliegue de medios científico-médicos de esterilización, es la métafora de la llegada del peligro “negro” y pobre a las tranquilas y sanas tierras blancas y occidentales. Es la perfecta puesta en escena de la incursión del elemento nocivo en el sano cuerpo social europeo. Es la teatralización biopolítica de la contaminación de nuestro adentro, de nuestra sociedad, vía un elemento que parte de una exterioridad, de un “otro”, de un afuera que siempre se nos presenta como caótico, salvaje y pobre.

El ébola ha matado a casi 1000 personas en África occidental. Es una cifra muy considerable pero que la OMS haya ya decretado la alarma mundial parece un poco exagerado. Ello no deja de tener un sentido político y de representación muy evidente: debemos cerrar nuestras fronteras al peligroso extranjero que proviene de África. Deberemos ser cautelosos ante toda aquella persona que tenga un color de piel demasiado oscuro. El miedo a la epidemia es uno de los miedos propios de nuestra sociedad, tan interesada en controlar, gestionar, seguir, ordenar, encerrar, normalizar, patologizar, disciplinar nuestros cuerpos en particular y el cuerpo social más en general. Además de ello, el correlato sigue siendo la culpablización de aquellas sociedades que no hubieran todavía alcanzado nuestro grado de desarrollo y civilización. Si en África el ébola “campa a sus anchas” es por una falta de medios, por una falta de esterilización social efectiva, por una falta de control y saber occidentales sobre el control poblacional y epidérmico.

Miedo masivo. Paradigma farmacéutico de producción del valor y de producción de vida, de intereses siempre entrecruzados, de conspiraciones cruzadas. Cualquier excusa es buena para extender una red más amplia de control biopolítico. Cualquier excusa es buena para hacer resurgir el miedo al otro y, sobre todo, el miedo al pobre, al negro, al salvaje, al incivilizado, al agento externo africano.

Facebook, smartphones y el Gran Otro lacaniano

El título de esta entrada puede asustar a más de uno. Estamos bastante acostumbradxs a que cualquier crítica a las nuevas tecnologías sea tachada de reaccionaria, enemigadel “progreso” o de una supuesta voluntad de volver al paleolítico. Nada más lejos de la realidad. Compartiré esta entrada en mi perfil de facebook y el soporte en el que escribo en este instante forma parte de todo el entramado cibernético y de la red. De todas formas, estamos todxs dentro y las reflexiones y críticas son un imperativo para subvertir todos aquellos mecanismos y dispositivos que reproduzcan y produzcan la estructura social vigente.

La idea de algunas reflexiones sobre como Facebook modera y media en nuestra propia realidad me ha venido leyendo un texto de Zizek en el cual habla -un poco por encima- sobre el e-book. La forma en la que aborda el tema del e-book puede ser también retomada y trasladada para Facebook.

Zizek nos dice que el e-book actúa como un Gran Otro en lo que respecta a la lectura. En el e-book puedes tener 1 000 o 2 000 o 20 000 libros. Evidentemente, nadie tiene el tiempo para poder leer tal cantidad de novelas y ensayos pero nos gusta poder decir que al menos están ahí, que están siempre a nuestra disposición. Zizek argumenta entonces que es el e-book el que lee los libros por nosotrxs, a modo de ese Gran Otro lacaniano que nos sirve para mediar nuestras existencias. El Gran Otro viene a rellenar el vacío que hay detrás de las cosas, de los objetos. Tú no lees todos los libros que tienes en tu e-book, pero el objeto físico e-book, investido de todo un relato, nos apacigua ante la angustia vital de saber que no vamos a leerlos. Nos apacigua de tal modo que pensamos que es ese artilugio el que está leyendo todos esos libros por nosotrxs. Nos tranquilizamos por el simple hecho de saber que el objeto está ahí y es nuestro. Muchas veces diremos que no he leído libro, pero haré como si lo hubiera leído pues el libro está en mi e-book.

¿Qué ocurre en Facebook? De modo análogo, parece que, en Facebook, la propia red social sea la que mantenga nuestras relaciones personales en nuestro lugar. De esta forma, al estar mi perfil siempre disponible y accesible para todas las personas (y en todo espacio y tiempo) con las que tengo “amistad”, la plataforma hace el trabajo de mantener mi vida social por mi. Tengo una tranquilidad al saber que cualquier perfil puede consultar mi muro o ver mis fotos (o que se le aparezcan en la página principal de entrada). Del mismo modo, cualquier persona que quiera hablarme o ponerse en contacto conmigo puede enviarme un mensaje con sólo uno o dos clicks. Esto permite, en parte, evitar la angustia que nos puede ocasionar el saber que en realidad no hay nada detrás tanto de las personas como de nuestra propia vida social. La fachada del perfil sirve de esta manera de interfaz ante la angustia del vacío. Podemos pensar que hemos perdido el contacto y tal con alguna amistad del pasado o con alguna persona que conocimos hace poco tiempo y con la que hubo un encuentro alegre y placentero. La forma de eludir la tristeza de la pérdida de contacto humano (sea por la razón que sea) es el saber que lo seguimos teniendo de amigo en Facebook y pensar entonces “ah no, sigue allí, está aquí”. Facebook opera a este nivel como el Gran Otro lacaniano que nos permite seguir con nuestra cotidianidad y nuestra rutinaria vida sabiendo que no por recluirme en tal o tal sitio o irme a tal o cual lugar perderé mi vida social (sea más auténtica o no). Me evito también esfuerzos que pudieran empujarme a encontrarme o verme realmente con tal persona y descubrir que ella no es, en realidad, como yo había proyectado que fuera.

Se puede estirar un poco más la reflexión. Si el e-book y Facebook reproducen al mismo tiempo toda la ideología del capitalismo es también porque nos permiten acumular libros y amigos (y, también, porque muchas veces parece ser el fin último de ambos). Existe una lógica acumulativa en los dos soportes que va de la mano de la ideología dominante. ¿Acumular para qué? Para seguir acumulando, para mantener el “valor”. Para que la máquina productiva y reproductiva del capital siga alimentando el valor, para acumular relaciones sociales y contactos que permitan también aumentar nuestro “valor humano” en el capitalismo cognitivo. Además de nuestra popularidad y nuestra “cuota de mercado”.

No descubro nada a nadie cuando digo que la forma de organizarse y de operar en Facebook reproduce el imaginario social de la utopía neoliberal. Individuos atomizados que se juntan unos con otros pero siguiendo esquemas de autismo pre-político y pre-social.

Con la aparición del smartphone se da un paso todavía más allá. El smartphone no me permite únicamente el estar todo el día conectado y que internet me siga a todas partes, metido en el bolsillo de mi pantalón, sino que me permite estar tranquilizado ante todo aquello que se me pueda escapar por haber apagado el ordenador de mi cuarto o de mi estudio. Las barreras del tiempo y del espacio se difuminan y se nos aparece la inmediatez del mensaje instantáneo del whatsapp. La máquina virtual se nos presenta como omnipresente y como guardián de nuestra vida social.

 

 

 

¡ La conspiración judeo-masónica vuelve a sus pantallas !

Dos desternillantes artículos publicados en el ABC y La Razón nos están devolviendo a esa gloriosa época en la que habían tramas ocultas, movimientos secretos internacionales que buscan destruir la patria y peligrosos judíos/masones que buscarían implantar un orden propio contra toda la comunidad cristiana y de bien que compone ésta nuestra Nación.

Dentro de una conspiranoia bien encaminada a crear enemigos ficticios y extremadamente peligrosos, el ABC nos presenta un panorama en el que unos 3500 “radicales” en españa operan día sí y día también para desestabilizar al país. Se articularían a través de distintos movimientos y partidos y hasta grupos de ultras del fútbol y tendrán, como no (en todo discurso soberano hay que canalizar todo hacia un ente superior, vertical y unitario) una convergencia hacia arriba, en la cual uno o dos grupos y una o dos personas lo dirigen todo. Ya tenemos pues al malo de la película, sentado en un sillón y acariciando un gato, sumergido en una tenebrosa semi-oscuridad con una sonrisa de medio lado y diabólica.

Más allá de lo esperpéntico de los artículos de la Razón y del ABC hay un elemento que es realmente muy fascista. Para empezar, el establecer el mundo en binarios opuestos (Estado “democrático” versus Estado autoritario representado en “anarquistas de ultraizquierda e insurrecionalistas”) que conlleva un relato de unidades basado en “amigo-enemigo”. Tanto el abc como la razón están construyendo un enemigo del Estado al que la comunidad no se pueda reconocer y al que, por lo tanto, tiene que excluir y exterminar. Es muy importante para cualquier Estado (pues su existencia es, en sí misma, injustificada ante la multitud) el buscarse su legitimidad mediante el establecimiento de enemigos, reales o imaginados. Reagrupar bajo su mando a los “amigos” (a sus súbditos) para excluir a supuestos enemigos (que son, simplemente, todo aquel que luche por transformarlo, pues el Estado defiende unos intereses y ya bastante ha quedado demostrado durante el transcurso de la crisis).

Debemos ir con cuidado pues el entrar en el discurso y en esta arena es caer en su juego. La excepción soberana es el siguiente paso. Es el objetivo que se busca con estos discursos. Pues soberano, como diría Carl Schmitt, es aquel que decide del Estado de excepción. Y el soberano establece un campo de batalla, una guerra, entre amigos y enemigos, siempre desde su propia fuente y productividad, desde su visión. Tanto el ABC como La Razón buscan exactamente esto, forzar la excepción -verdadero nomos del Estado moderno, como diría Agamben- para suspender el Derecho (en su propio nombre, graciosa contradicción nunca resuelta por los juristas, “el estado se vea amenazado”, claro el que determina esto es el soberano, por ejemplo, con la ayuda del ABC y de la Razón) y quedar al descubierto: poder reprimir como quiera, poder encarcelar y torturar etc etc. Ya lo hace, pero aun tiene que justificarse ante ello. La cosa es abrir el campo de la excepción soberana y poder aplicar cualquier tipo de medida que contradiga todo ordenamiento jurídico que se hubiera auto-impuesto.

Ojo también con los discursos conspiranoicos que están saliendo en la izquierda. El Estado no es omnipotente (de ahi que tenga que sacar la excepción o ayudarse de la razón o el ABC). No hemos descubierto nada, infiltrados los ha habido y los hay siempre y comprendo bien el miedo de la izquierda a esta apertura de la excepción soberana a raíz de los disturbios. Pero, he aquí también la auténtica fuerza, no unifiquemos nada, no somos gobernables ni podemos ser ordenados. Ni para el Estado, ni para el partido de Izquierda revolucionaria, ni para la Derecha mediática. Estallamos siempre en explosividades creativas y revolucionarias, desde todos los puntos, con todas las intensidades y con todas las expresividades posibles. Nos quieren controlar y reprimir, ya sea a través del cumplimiento de la legalidad en la manifestación y la huelga y la protesta (“no sobrepaséis esto”), ya sea a través de la represión cuando hay desbordamientos.

Autodeterminación de cada cual. Ni el poder es unitario ni la resistencia es unitaria. Estalla por todos lados contra una red de poderes que se extiende por toda la sociedad. No hay amigos ni enemigos, hay estructuras de opresión, dominación y procesos de maquinización que atraviesan los cuerpos y que generan antagonismos.  Por eso no hay ningún grupo secreto en la sombra que siembre el caos y que tenga una estrategia para destruir al bueno del Estado Español (esto podría ser místico tanto de un lado como del otro) como tampoco hay un Estado que se cuela por todos lados y genera todo lo que él quiere (en plan, pone siempre infiltrados que son encapuchados que rompen cosas, pone unos cuantos de vez en cuando, pero no siempre y no son todos iguales). No generemos paranoias en nosotrxs mismxs, seremos (somos ya) muy fuertes en la no exclusión de expresividades por mucho que nos puedan parecer divergentes o contraproductivas. Cada acto de resistencia es un acto en sí y son siempre distintos, hay personas que pintan, otras que escriben, otras que resisten a los desahucios, otras que hacen política institucional, otras que hacen sindicalismo, otros que lo hacen todo a la vez, otras que hacen ciberactivismo, otras que piensan, otras que hacen música…todo son actos de resistencias y todas las lógicas soberanas, unificadoras y proto-fascistas querran encontrarles un nexo común y una trascendencia vertical y jerárquica. Pero no somos amigos y enemigos, somos multitudes, y luchamos de forma coordinada, heterogénea, con multiplicidades expresivas, contra toda dominación, contra toda explotación. Y también va para esa izquierda que quiere englobar a todo bajo su propia lógica y su propia manera de concebir las cosas. Como si hubiera descubierto una verdad inamovible y tuviera la clave de todo proceso revolucionario. Eso le hace el juego al Estado capitalista y también ayuda a alimentar la paranoia, pues cuando algo se “escapa del guión” ya se empieza con la conspiración. No hay guión preestablecido, lo hacemos y autoconstituimos todos de forma común, divergente e inmanente. No caigamos en juegos de conspiraciones y paranoias estatalistas. No caigamos en miedos (ni de un lado ni de otro).

La figura del encapuchado es esa figura anónima, es una sombra, un invisible al que todo se le puede atribuir. Al que quieren siempre dar una identidad para saber porqué hace lo que hace. Por eso está imbricado en un juego de sombras y puede ser fruto de cualquier relato. Desde el fetichismo de la capucha, hasta la imagen de la conspiración personificada en la misma (ya sea del Estado, de la Derecha o de la Izquierda).  Menos hablar de ellxs y más seguir luchando cada cual como pueda. Y siempre sabiendo que los medios del capital nunca serán simpáticos con nosotrxs, es decir, no es el contenedor ardiendo el que ha jodido la manifestación (y su posterior exposición mediatizada), el que la joderá siempre es el Estado y sus medios (ya sea haciendo caso omiso, ya sea ignorando, ya sea criminalizando de otra manera, por ejemplo hablar de perroflautismo en el 15M). A veces da la impresión de que es el contenedor ardiendo el que impediría un aumento de la participación social en el evento o el que ha impedido que la manifestacion triunfe (como si no hubiera ese contenedor ardiendo sí que se hubiera hecho caso a la manifestación). El contenedor ardiendo es un elemento más, como tantos otros, en sí mismo no es revolucionario ni acerca el triunfo de anda. Tampoco lo aleja. Es una expresión de rabia, o de piromanía, en el fondo no es importante, es simbólico. La policía pega siempre, seas pacífico o seas violento. Punto, dejemos de darle vueltas pues entramos en todo este juego sucio de conspiranoias entrecruzadas entre la izquierda y la derecha para determinar campos “neutros” (liberales) de desconfianza mutua y configuración de marcos soberanos represivos.

 

Anotaciones en torno al anuncio Set Yourself Free (contra las pellas en el colegio)

Un anuncio australiano para “concienciar” a los jóvenes de no hacer campana, realizado por Henry Inglis y Aaron McCann, se está extendiendo de forma viral por las redes sociales. Ya se han producido más de 12 millones de visualizaciones en youtube. El anuncio es el siguiente:

La estructura del comercial es simple pero impactante y efectista. Tenemos un planteamiento feliz, con una agradable y dulce melodía de fondo, unos paisajes de ensueño, unos jóvenes atractivos gozando de su libertad (caminos entre naturelza virgen, líbido liberada, cortejos sexuales idílicos etc etc) hasta la irrupción y la ruptura de la entrada en lo real: la música se corta de pronto y los explosivos destrozan en mil pedazos los cuerpos libres de los jóvenes pijo-rebeldes. Tenemos un festival de sangre y carne cruda. La playa, símbolo de la libertad recién conquistada, deviene entonces el campo de muerte, ¿Moraleja? Si te escapas del colegio, de la institución forjada para domesticarte (o para iluminarte y hacerte un humano cívico, con porvenir, etc etc ya conocéis el discurso humanista y buenista en relación a la educación), solo te espera la autodestrucción y la muerte. Ningún futuro. Es tan exagerado el desenlace del anuncio que parece que haya una burla hacia el propio mensaje que transmite. Al principio, he pensado que así era: un gracioso anuncio que ridiculiza las posiciones pro-escuela. Luego, al visitar la página de la fundación que lo ha producido, he descubierto que el mensaje era serio. Es por esta razón que me ha parecido tan curioso y digno de unas breves reflexiones.

El anuncio, aunque tenga un clásico mensaje paternalista, es interesante por varios motivos. Para empezar, acierta con la elección del elemento supuestamente “rebelde”. Las chicas y el chico que se escapan  son atractivxs y tienen un aura burguesa y pija que tumba de cabeza. Al espectador medio que sufre cada día la explotación y la opresión de esa clase social y que se enfrenta cada día a una dura realidad después de haberse sometido a todas las reglas que le impusieron (y que, como bien sabe, no le sirvieron para escapar de su condición miserable), le produce cierto placer el convencerse de que lxs hijxs de esas personas tampoco pueden disfrutar de una libertad completa. Es decir, sirve para autoconvencerse de que tus sacrificios y tu sufrimiento tuvo un cierto sentido y que ni siquiera los más privilegiados pueden escapar a esos mismos dolores y sacrificios que tú has vivido. De hecho puedes pensar: sí, lo pasé mal en la escuela o en el trabajo, pero al menos sigo con “vida”.

Evidentemente, el miedo y el saber inconsciente que todos tenemos es que eso nunca ocurre y que realmente esas personas no murieron al ir a la playa.

El mensaje de doble filo del anuncio es aterradoramente conservador por varias razones. La imposible escapada a la institución de represión (la forma de escaparse y la imagen de los que están “dentro”, detrás de una valla,reja, de estilo presidiaria ya nos está mostrando simbólicamente lo que es esa escuela, además del detalle de los uniformes) es la guía del anuncio.

Aunque, en otro plano de análisis, la cosa se vuelve mucho más interesante. Es clarificador que la muerte sobrevenida en la playa sea totalmente independiente de la escapada del colegio. En efecto, en el anuncio se podía haber puesto cualquier otra excusa en el planteamiento. Podía haber sido la escapada a una prisión literal o la escapada a un puesto de trabajo que el resultado final no cambia pues se nos presenta el campo de minas de la playa como un elemento del azar. De esta forma, la escuela es simplemente una excusa ideológica que opera de forma independiente al desenlace de la escapada de las alumnas.  Podrían ser simplemente unas hijas de clases acomodadas que se van de vacaciones a esa misma playa, entonces el mensaje hubiese sido muy interesante: el azar gobierna el mundo. Pero esto carecería de un mensaje ideológico que sirviera para mediar nuestra realidad y controlar nuestros cuerpos.

Todavía podemos tirar más allá la reflexión para llegar a una raíz última relacionada con el psicoanálisis y que invertiría incluso el mensaje del anuncio. La escuela podría ser interpretada como una entidad superyoica que pide cosas imposibles -la represión de las pulsiones- y que ante la rebelión de unos sujetos impone la violencia más destructiva, caótica e impotente. Las minas en la playa no son un producto del azar, ¡han sido puestas allí por las autoridades académicas para reprimir la liberación libidinal! De hecho, la primera vez que se visualiza el anuncio, uno no puede sino sentir una extraña sensación entre la risa (por lo absurdo de la situación) y de terror. Es la violencia explosiva de la represión de algo que no se puede reprimir, de esa impotencia para poder controlar completamente a los sujetos libres que se representa en este concierto de sangre y explosiones que tanto nos sorprende y que tanto efecto da al anuncio. El mensaje escrito final es imprescindible para la construcción ideológica, de otra forma simplemente tenemos una clásica confrontación entre pulsiones, represión y liberación -violenta-.

Cuando fallaron todos los mecanismos y dispositivos disciplinarios y de control para mantener en los márgenes del sistema educativo a los sujetos surge, igualmente, un “azar” que ¡oh! ¡casualidad! también está al servicio de la institución de poder y represión. En el fondo, es la propia aceptación del fracaso del sistema: únicamente dando muerte se consigue el fin último, aquellos que no son integrados deben de ser eliminados.

El anuncio es absurdo porque realmente nadie entiende que tiene que ver el quedarse en la escuela. Opino que está ahí el elemento de su éxito, disfrutamos con la puesta en escena y con la explosión de las pulsiones pero debemos siempre mantener una línea trascendente y que rellene de sentido nuestras existencias. En este caso, el sentido es la escuela, aunque podría haber sido cualquier otra cosa. Es contra este elemento ideológico que intenta trascendernos y someternos contra el que tenemos que luchar. Este elemento que ordena y que garantiza una existencia en arreglo a unas normas, que nos protegería del azar incontrolable (la playa plagada de minas) y que, evidentemente, perpetúa y reproduce todo el sistema de dominación social establecidos. Con la ilusoria creencia de que realmente se puede ser soberano sobre el mundo.

Los “informers”, una enajenación más de las relaciones personales

El post no pretende trascendentalizar al “informer” en sí, éste es únicamente el reflejo de algo más profundo. El hecho de que haya aparecido significa que algunos necesitan o quieren recurrir a este tipo de herramientas para sus interacciones sociales, manifestando de esta forma un problema que va mucho más allá del mero informer.

Un nuevo fenómeno se está propagando de forma viral a través de las redes sociales: los “informers“. Parece ser que el origen de los mismos se encuentra en la serie Gossip Girl y nos hemos limitado a recrearlos. A día de hoy, casi todas las universidades y numerosos pueblos ya cuentan con su propio “informer”. Miles de usuarios de las redes sociales participan activamente en los mismos. Puede parecer una tontería y anecdótico pero es sintomático de las relaciones sociales que se están estableciendo y construyendo en la era postfordista. Es una enajenación de las relaciones personales en estado puro (parecemos mercancías) y responde a ciertos problemas que no han dejado de agrandarse con la sociedad del consumo, del espectáculo y de la imagen. Todo ello envuelto en el marco de un capitalismo galopante.

Muchos pueden pensar, de forma acertada, que las personas utilizan esta nueva herramienta para pasar un buen rato entre amigos y echarse unas risas. No obstante, otro gran grupo utiliza de forma deliberada a la misma para hacer realidad sus fantasías sexuales o, todavía peor, para encontrar pareja. Un tercer grupo busca simplemente alimentar su insaciable ego para dar rienda suelta a su narcisismo (buscándose en los comentarios anónimos, es ilustrativo que en el portal web ya se ponga “estaran parlant de vosaltres?”). Es evidente que todo esto favorece la superficialidad y antepone el físico a la personalidad, no me interesa tanto este análisis. Lo que verdaderamente me sorprende y me choca es el mundo solipsista y virtual que estamos creando entre todos, en dónde además nos asemejamos más a mercancías andantes que no a seres humanos.

Para empezar, no es cierto del todo que esto pueda ayudar a los jóvenes a encontrar pareja. Esconderse en el anonimato para evadir el encuentro real, físico, con el otro por miedos y tabúes generados por la propia sociedad es en sí mismo un acto terrorífico que anula el propio fluir y sentir de la vida. De hecho, nos encerramos en nosotros mismos reprimiendo nuestros deseos para luego proyectarlos en el mundo virtual. De esta forma, intentamos satisfacer esa pulsión vital con una insatisfactoria artimaña sustitutiva de la vida real. En nuestro mundo, que cada vez tiende más hacia el control, la dominación, la gestión y la domesticación de los individuos, el informer (como símbolo, aunque sea momentáneo) opera como una canalización y gestión de más de nuestros deseos y de nuestra vida.

El otro aspecto preocupante, y que ya he mencionado, es el de trasladar la lógica del libre mercado al de las personas. El informer simplemente acentúa un epifenómeno que ya encontramos en nuestro día a día y lo vuelve más evidente (las webs de citas sería otro ejemplo). Parece que hay una oferta y demanda de productos (humanos) para el sexo y el amor, en el que, para más inri, prevalece el aspecto físico.

Por suerte, la proliferación de estos grupos llamados originariamente al cotilleo (al “radiopatio”) no han acometido completamente esa tarea. El estallido hormonal de los jóvenes ha podido neutralizar lo que hubiera sido algo inadmisible; destruir completamente la frontera de la vida privada. Intensificar el control social hasta límites insospechados.

En este breve artículo no quiero ir más allá. No hay que darle mucha más importancia, probablemente en unos días nadie se acordará y es una tontería (sin ningunear la de decenas de miles de fans que tiene). Pero es la tendencia actual y ha sido muy explícito (perdonad la exageración), es una extensión más de los ya muy comunes portales de citas (estos se mantienen en el tiempo, no es algo esporádico).  Hay demasiados problemas (la cleptocracia como Régimen institucionalizado está exultante) y, entre ellos, la subida de un 66% de tasas en la universidad pública (catalana). La privatización de la misma es ya algo imparable. El movimiento estudiantil parece empezar a cobrar mucha fuerza, tanta que hasta para manifestarse en su vida personal debe recurrir al intermediario virtual.

Rompiendo tópicos

Según una encuesta de noticias cuatro realizada a estudiantes que están pasando la selectividad 1 de cada 4 encuestados quiere ser funcionario. Otras encuestas también dan números parecidos, cómo la de Círculo de Formación en el año 2010 (27% de los asistentes a la Feria de Universidades quiere ser funcionario). Los voceros del neoliberalismo se escandalizan y se deprimen al analizar estas encuestas. Lamentan el escaso número de personas que quieren ser emprendedoras. Y no es de extrañar, estas encuestas derrumban la creencia de que el ser humano aspira a ser únicamente una persona rica guiada por un interés egoísta puramente materialista. Estas encuestas ponen en evidencia uno de los problemas de raíz de la sociedad que llevamos construyendo desde hace más de 30 años: la inseguridad laboral.

En efecto, normalmente hay 2 razones que invitan y hacen atractiva la carrera en la Administración Pública: la seguridad laboral (no poder ser despedido y la propia relación con el jefe, más llevadera por ese hecho) y tener un sueldo digno (sin ser demasiado elevado suele permitirte vivir tranquilamente). Algunos me dirán que la creencia popular que afirma que los funcionarios “no hacen nada” también es un incentivo y que por lo tanto seríamos vagos por naturaleza. No niego que queramos tener comodidades en la vida pero, para ser funcionario,  hay que superar numerosas pruebas, que exijen un sacrificio personal elevado (oposiciones, carrera universitaria..). Lo que más me interesa de estos datos es el hecho de que, lejos de lo que nos intentan inculcar los dogmáticos neoliberales, preferimos tener un trabajo (es decir, trabajar) que nos permita tener una vida sin sobresaltos, tranquila y segura. Nadie se hace rico siendo funcionario, el dinero no es  la razón última de nuestra existencia , pero si que nos permite tener una estabilidad laboral que se perdió con el auge de las políticas neoliberales que propugnan la flexibilidad laboral y el fin de las ayudas sociales. Estos datos no son la prueba de que tenemos una “mala cultura” o que no se “incentiva la creatividad”, muy al contario son el síntoma de un problema social profundo.

Cuando en España hay un 21% de paro, quitan el PRODI, en Cataluña suprimen las ayudas para los pisos de protección oficial, para la sanidad, la educación y un largo etc las personas, racionalmente, deciden que lo mejor es no ganar demasiado dinero pero al menos tener un colchón en caso de problemas. Al mismo tiempo, ser funcionario te permite tener unos horarios establecidos bastante cómodos y no excesivos (las 8 horas reglamentarias) y te libera de preocupaciones ofreciéndote así un tiempo libre muy valioso. No nos gusta tener que vivir para tabajar, sino trabajar para vivir nuestra vida.

Lo que no tienen en cuenta estos estudiantes es el preocupante fenómeno de la privatización de los servicios públicos así como el desmantelamiento de la Administración Pública, que pondrá en jaque al funcionario.