El 15M y la emergencia de la multitud; ¿Cambio de paradigma?

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Algunas de las reflexiones y citas están inspiradas y/o extraídas del imprescindible blog de John Brown, http://iohannesmaurus.blogspot.com.es/,  sobre la violencia revolucionaria hablé en un post anterior (click aquí)

La irrupción del movimiento 15M -o de los indignados- el pasado 15 de mayo de 2011 en el estado español ha supuesto un nuevo desafío para la teoría política. El éxito de las movilizaciones, el respaldo de los ciudadanos (más de un 70% de apoyo[1]) y la ruptura en la forma de hacer política pueden ser indicadores de que algo nuevo se está gestando en el seno de la comunidad política occidental.

Los elementos que han dado nacimiento a este movimiento son completamente novedosos. Por una parte está la organización ciudadana a través de las redes sociales (Internet), horizontal, anónima y fuera de las estructuras de partidos o sindicatos. Por otra parte, está el fenómeno de la espontaneidad (así como la manifestación del 15 de mayo fue convocada, la acampada del primer día no lo fue). Además de ello, la propia acción política  -ocupar espacios públicos como las plazas, las asambleas, la ausencia de banderas políticas, de una ideología determinada, los mensajes enviados al exterior, la autonomía del movimiento etcétera- supone un punto de inflexión y de ruptura con los viejos repertorios tanto de la acción colectiva como de los mensajes políticos. Emergen con más fuerza que nunca los conceptos de multitud, enjambre o democracia absoluta spinoziana. Etiquetas éstas típicas de la teoría posmoderna de izquierdas. El fin de los metarrelatos, de ideologías mesiánicas (como el comunismo) pueden ser un factor explicativo del surgimiento del 15M y de su posible pervivencia en el futuro.

Sin embargo, no son pocos los críticos y escépticos hacia el cauce verdaderamente revolucionario del movimiento 15M. Desde múltiples perspectivas se critica la dimensión transformadora que pudiese tener, su capacidad revolucionaria o de verdadera ruptura con la modernidad política. Tenemos, por ejemplo, al sociólogo Bauman que afirma que el movimiento es fundamentalmente emocional y, por lo tanto, destructivo y nada constructivo (y, por ende, es imposible que sea constituyente), además de carente de pensamiento político[2]. Desde posturas más conservadoras se afirma que cae en las mismas dinámicas que la democracia representativa. Por último, encontramos a los marxistas (sobre todo a los marxistas-leninistas) que critican ferozmente al movimiento tildándolo de reaccionario (por negar el eje izquierda-derecha) y por su inoperatividad real y potencial de poder romper tanto con el capitalismo como con la democracia representativa (entre otras cosas, por cambiar el discurso de clases, por renegar de una vanguardia política, por su utopismo ingenuo etcétera). Aparte de esta crítica frontal encontramos un discurso que afirma que el 15M no es en absoluto novedoso, es una expresión más de luchas parecidas que ya se llevaron en el pasado.

El objeto de este artículo  es indagar en las características del 15M para poder apreciar con algo de sustento si es, primeramente, un movimiento novedoso que supera en alguna medida las tradiciones de la teoría política y que es la expresión material del agotamiento del Estado moderno. En segundo lugar, si es un movimiento revolucionario capaz de superar las teorías marxistas-leninistas y, de forma más amplia, al capitalismo financiero y al sistema de democracia liberal. En tercer lugar, las capacidades reales de supervivencia en el futuro. Para ello, recurriré a diferentes textos de distintos teóricos. Principalmente, me centraré en Lenin y en Negri, pero también utilizaré a Spinoza. Soy consciente de que el 15M nace en un momento de extrema convulsión y de agotamiento de un régimen político-económico determinado (por culpa del estallido de la crisis económica del 2008). Esta variable explicativa se tendrá en cuenta a lo largo del artículo pero no será su eje central.

En la tradición de la teoría política suele haber unanimidad en el principio básico de que solo “uno” puede gobernar, de que la soberanía recaiga en un único ente (nación, pueblo entendido como un uno, Estado o Partido). Además de ello y como ya señaló Negri (2004; 383) se suele realizar la analogía entre el cuerpo social y el cuerpo humano200px-Leviathan_gr en el que una cabeza racional dirige siempre al resto del organismo. Este último concepto es muy importante pues configura el propio imaginario acerca del sistema político que debemos adoptar. Así, se nos presenta como caótico e irrealizable cualquier sistema que carezca de ese ente/soberano que dirija al resto de la sociedad. La crítica clásica al anarquismo realizada desde el comunismo, por ejemplo, es que la sociedad no está preparada para poder auto-organizarse. No es posible un cambio tan radical y tan súbito. Es necesario un proceso (Marx y Lenin lo denominan socialismo), una transición, que “agote la misión histórica del Estado” (Lenin, 2009, 39).

Por otra parte, los filósofos clásicos como Platón, Aristóteles o Cicerón ya denunciaron al sistema democrático por su degeneración hacia la anarquía. Cicerón aseguraba que provocaba un desgobierno y desencadenaba el proceso de anaciclosis. El legado de la filosofía política es de extrema importancia ya que sigue influyendo determinantemente en los pensadores contemporáneos, entre otras cosas, en esta crítica a la ausencia de gobierno y a la necesidad imperiosa de tener una cabeza capaz de mandar (con el consentimiento de los gobernados a partir de Maquiavelo) al resto del cuerpo social. Los defensores de la democracia liberal, aunque utilicen el subterfugio de la pluralidad de intereses, también recurren a este juego de gobernantes-gobernados. Bajo ninguna circunstancia conciben la posibilidad real y factible de que los seres humanos puedan pasarse de un gobierno (sea este explícito o tácito) o de una autoridad (la excepción en el liberalismo podría ser Nozick). La mayoría y más influyentes filósofos de la modernidad –Hobbes, Rousseau, Locke- se preguntan constantemente la legitimidad y los mecanismos en los que se realiza el contrato social que sirve para gobernar y para determinar quién detenta y porqué la soberanía.

Aparte de la analogía esbozada por Negri, podríamos añadir la del árbol de Porfirio. En este modelo descriptivo y epistemológico,  la organización de los elementos sigue líneas de subordinación jerárquicas. De esta forma, en la organización del conocimiento lo que se afirma de los elementos de mayor nivel es necesariamente verdadero de los elementos subordinados. Siempre se parte de unos primeros principios y se deriva por medios lógicos al conocimiento (escuela fundacionalista que se remonta a Aristóteles). Es relevante tener en cuenta estos dos conceptos (gobierno de uno y analogía del cuerpo humano y cuerpo social que necesitan de una mente racional que los domine así como la subordinación jerárquica del conocimiento del árbol de Porfirio) pues están íntimamente ligados y configuran nuestra manera de comprender al mundo.

Cuando Lenin habla de una vanguardia comunista (hacer un partido de vanguardia de las masas) en el fondo se está refiriendo a los dos modelos anteriormente citados. Tenemos un cuerpo social (el proletariado) que debe ser guiado por una mente racional (un ente, el Partido) que conoce la Verdad (modelo arbóreo de Porfirio). Es una expresión más de la modernidad y de la tradición filosófica clásica neoplatónica. La verticalidad, la autoridad, la teoría del conocimiento y la imagen que se tiene del cuerpo social es muy parecida a la presentada por muchos otros filósofos. ¿Son todavía válidos estos modelos en la actualidad? ¿Sirven para interpretar de forma adecuada a la sociedad y sus interacciones?

En su trabajo, Negri ya nos desvela alguna de las claves para superar estos dos supuestamente obsoletos modelos para comprender a la sociedad. Negri señala primeramente los avances en fisiología y psicología, que demuestran que la mente no es autónoma con respecto al cuerpo (Negri; 2004, 384). Mente y cuerpo se nos presentan como atributos de una misma sustancia y ambos intervienen e influyen en la producción del raciocinio. Además, en el campo de la ciencia y de la neurobiología se nos dice constantemente que el pensamiento es la coordinación de miles de millones de neuronas que siguen pautas coherentes y que carecen de un centro de mando unitario. La primera analogía realizada para justificar al soberano (cuerpo social y cuerpo humano que necesitan de una cabeza pensante) parece que puede ser negada, ya que no hay ninguna cabeza pensante en el ser humano. Podemos utilizar la misma analogía pero por distintas razones.

Por otro lado, Deleuze y Gattari han opuesto al modelo del árbol de Porfirio el modelo rizomático antifundacionalista que aprehende las multiplicidades. En éste, cualquier predicado afirmado de un elemento puede incidir en la concepción de otros elementos de la estructura, sin importar su posición recíproca. No hay tampoco un centro. Además de ello, una organización rizomática del conocimiento es un método para ejercer la resistencia contra un modelo jerárquico, que traduce en términos epistemológicos una estructura social opresiva (Deleuze & Guattari 1980:531).

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Estos nuevos conceptos pueden ayudarnos a comprender el cauce novedoso del movimiento 15M y como éste está siguiendo las mismas pautas y está siendo la traducción en la política de las nuevas teorías en los distintos campos del conocimiento humano. Es, en definitiva, la cristalización de la nueva era basada en el conocimiento, las nuevas tecnologías  y la comunicación.

El 15M es un movimiento que carece por completo de líderes y en donde la toma de decisiones se realiza mediante un proceso de puesta en común de una cantidad muy importante de singularidades que interactúan horizontalmente, recíproca y anónimamente. Reproduce en un cierto sentido el propio funcionamiento del cerebro humano.

Otro elemento a tener en cuenta es que el 15M también supera la clásica distinción/oposición marxista-leninista del trabajo intelectual frente al trabajo manual. La terciarización de la economía ha obligado a la masa trabajadora a desempeñar tareas de índole intelectual en detrimento de las puramente manuales. Esto, además, ha venido acompañado de la alfabetización casi total en las sociedades occidentales. Según Hegel es el trabajo el que genera la cultura. Siguiendo esta premisa, podemos afirmar que la cultura de las clases populares ha cambiado significativamente. Se ha sustituido al ejército uniforme de la clase obrera –ilustrada magníficamente en el corto de los hermanos Lumière- por una difusa clase de difícil identificación y auto-subjetivización que además está atomizada. Los trabajadores actuales suelen realizar diferentes oficios a lo largo de su vida y suelen producir cosas más intangibles. Podemos afirmar que nos encontramos en una sociedad postfordista, con nuevas necesidades y nuevos desafíos. En este marco parecen haber quedado un poco desdibujados las viejas organizaciones sindicales (articuladas en torno al sector industrial) así como algunos partidos. El capitalismo ha mutado así como su organización social. Es en esta tesitura que el 15M aporta una nueva configuración de la respuesta de la ciudadanía. La crítica a este respecto podría venir en la escasa implantación del movimiento en los centros de trabajo.

La crítica marxista-leninista e incluso de la izquierda institucional viene a cuestionar por distintos flancos al 15M. Para empezar, señalan la ausencia de una estrategia política determinada. Las instituciones existen y en el 15M no hay indicios de ninguna estrategia (¿Cómo se desmantela al Estado capitalista actual?) enfocada a abolir al capitalismo en sí y a sustituir a éste por otro sistema (¿Cuál es el sistema que proponen?). Siguiendo algunas demandas del movimiento, ya sea la mayor inversión pública, más democracia o la promoción de viviendas públicas, no encontramos ni aspectos novedosos que no hayan sido dilucidados por algún partido ya existente ni una ruptura radical.

Por otro lado, parece que el 15M haya querido empezar “por el tejado” (cambiar al sistema político en vez de a la economía en una primera instancia). Esto puede ser bastante inocente ya que presupone que la clase dominante permitiría cambiar la política (la superestructura) y que, además, esto podría ser realmente operativo (para cambiar la política hay que cambiar el sistema económico). Además, existe el peligro de la organización de los empresarios y banqueros, que atacarían irremediablemente un nuevo poder constituyente desde abajo que pudiera frustrar sus intereses. La falta de formación y militancia de los sujetos que componen al 15M es un elemento que juega a favor del sistema que se supone pretende superar. La ausencia de una retórica científica de la lucha de clases y de la subsiguiente organización de las mismas es un impedimento para poder avanzar en la dirección adecuada. Y es que para poder hacer un frente de masas efectivo es un imperativo la formación política que derribe los muros de la alineación de la clase trabajadora (fruto del trabajo, de los medios de comunicación, de la educación…) así como su subjetivización (clase para sí). Lenin afirma en este sentido que “el marxismo educa a la vanguardia del proletariado, vanguardia capaz de tomar y conducir a todo el pueblo al socialismo, de dirigir y organizar al nuevo régimen” (Lenin, 2009; 41).El_Estado_y_La_Revolucion  Al negar la existencia de una lucha de clases, el 15M comete un error de base y una errónea lectura de las relaciones sociales, de poder y de dominación del sistema capitalista en el que seguimos inmersos (aunque haya mutado). No sólo hay un error en la interpretación, sino que este error impide una praxis real y verosímil de toma del poder.

Según Lenin, “el Estado es un instrumento del que se valen las clases dominantes para perpetuar su poder sobre las clases explotadas” (Lenin, 2009, 15), en la misma línea, asegura “el derrocamiento de la burguesía sólo puede realizarse mediante la transformación del proletariado en clase dominante, capaz de aplastar la resistencia inevitable y desesperada de la burguesía” (Lenin, 2009; 41). Tenemos, por lo tanto, una estrategia política para tomar el poder además de un sistema que lo sustituye (tanto político como económico). El 15M rompe con todas estas teorías y, por lo tanto, su inoperatividad sería inequívoca y no supone ninguna amenaza para el sistema en sí. Es la expresión de un descontento que debería ser retomado por una vanguardia (para su formación política) para constituirse como una alternativa real.

Los marxistas-leninistas apuestan por una vanguardia política capaz de guiar a las masas trabajadoras hacia la conquista del poder político. El sistema capitalista puede ser más democrático y más “humano”  pero se seguiría sin acabar con su sustancia.

El problema evidente de la crítica marxista-leninista es que reproduce los mismos conceptos y los mismos patrones de la teoría moderna (Partido, Estado, Pueblo, Clase) y que ya tuvo una experiencia histórica fallida (¿El análisis pudo ser erróneo?). El 15M ha opuesto a las viejas nomenclaturas nuevos conceptos: “asamblea abierta”, “no representación”, “multitud”, “sin miedo” (contra democracia representativa, parlamento, pueblo, violencia legítima[3]). Es complicado pensar que utilizando las mismas herramientas ofrecidas por el actual sistema y sus pensadores podamos escapar a su lógica interna. Además, es excluyente y dudoso que el único sujeto revolucionario sea el proletariado.

Peter Linebaugh ha señalado también el componente público y transformador de la multitud que defiende la res publica frente a la república de los propietarios[4] (ésta última, común a liberales y comunistas, aunque para éstos sólo sea a modo de transición). El advenimiento y consolidación de las redes sociales y de Internet van de la mano de la proyección del movimiento 15M, que sigue patrones e imaginarios similares. Difícilmente se puede renegar de la influencia y de la propia composición de las redes. El marxismo-leninismo e incluso las críticas vertidas por la izquierda más institucional parecen ir un poco separadas del potencial de la red y de su lógica interna.

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Por otro lado, el movimiento 15M sí que tiene una estrategia política encaminada a superar al sistema capitalista. Aunque no esté escrita o explicitada sí que se traduce en acciones. Así, por ejemplo, el 15 de octubre del 2011 se ocupó un edificio en Barcelona que todavía, a día de hoy, sirve de vivienda para 32 familias necesitadas. También han parado numerosos desahucios y los propios mecanismos utilizados por el movimiento sirven a otras plataformas y partidos. Tampoco podemos obviar la influencia que ha tenido en la agenda mediática y política (se habla de reformar al sistema democrático, se denuncian las prácticas financieras así como el desmantelamiento del Estado del bienestar). Además tenemos una persistencia del 15M en el imaginario colectivo e interiorizado en cada uno de nosotros. Se mantiene a lo largo del tiempo y por ello no sorprende nuevas expresiones del mismo como el 25S rodea el congreso. Las propias asambleas y la ocupación del espacio público suponen una reinterpretación de lo que es común e incluso de las libertades republicanas. Frente a la mercantilización absoluta de todos los aspectos de nuestras vidas y de las privatizaciones se erige el movimiento para reivindicar aquello que es de la comunidad, aquello irreducible a la simple comunidad de propietarios. Las 30 000 manifestaciones que se han producido en el estado español durante el pasado año 2012 dan cuenta de esta persistencia del movimiento, la marca no es -ni debe ser- tan importante. Reinventarse, innovar son imperativos.

En conclusión, el 15M es una expresión del “Imperium omnino absolutum” de Spinoza, en el que la democracia no se concibe como poder del pueblo sino como un gobierno de la multitud por sí misma[5]. Los avances en los campos de la fisiología, psicología y neurobiología vienen a apoyar las analogías entre el cuerpo social y el cuerpo humano, rompiendo con las antiguas interpretaciones mecanicistas y sus traducciones políticas. El fin de la organización fordista en occidente no hace sino intensificar la transición de la época moderna hacia un nuevo tipo de sociedad basada en el conocimiento, la información y las nuevas tecnologías. Parece extinguido el ejército uniforme de obreros manuales productores de bienes materiales (no podemos volver a filmar a obreros saliendo de una fábrica, inexistente en occidente) y con él, la unificación y la necesidad de un “Partido de masas”.  El 15M, horizontal, anónimo, sin ideologías determinadas, sin líderes, recíproco, espontáneo, asambleario viene a romper con las tradiciones políticas tradicionales.

Ahora bien, todavía quedan ciertas dudas a la hora de valorar la posibilidad real y factible de sustituir al actual sistema capitalista por otro sistema que el 15M (más allá de la teoría del régimen de lo común) no parece haber perfilado todavía. La crítica marxista-leninista, aunque insuficiente, es interesante en el sentido de que señala la falta de rumbo del 15M a la hora de proponer un sistema alternativo. Se proponen alternativas (banca ética, más democracia, inversión pública, impuestos progresivos, cooperativismo…) pero no parecen llegar al fondo de la cuestión. De ahí que tenga dificultades de pervivencia en el futuro, aunque la nueva forma de hacer política así como la propia política del movimiento, la praxis, puedan sostenerse en el tiempo. Ilustrativo a este fenómeno es la entrada de las CUP en el Parlamento catalán, un partido –partidos- que reproduce el modus operandi del 15M y que parece disponer de una gran proyección de futuro.

 

 

 

Bibliografía:

Deleuze & Guattari, F., Capitalisme et Schizophrénie 2, Mille Plateaux, 1980, Paris : Minuit

Lenin, V., El Estado y la Revolución, 2009, Diario Público

Negri, A., Multitud; guerra y democracia en la era del Imperio, 2004, Debate


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Reflexiones sobre la violencia y la posesión de armas

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Muchas de las reflexiones están inspiradas en el imprescindible ensayo de Hardt y Negri: Multitud; guerra y democracia en la era del Imperio

Tras la tragedia de Connecticut se ha reabierto el debate sobre la posesión de armas de fuego tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo occidental. El individualismo extremo presente en la sociedad americana (y que empieza a extenderse de forma dramática por Europa) suele distorsionar por completo el origen del porqué en EE.UU se permite tener armas en casa. En su origen no fue para proteger tu propiedad frente al resto (aunque ahora la tergiversación interesada de los neoliberales haya transformado la primeriza intención) sino para, y cito, “Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un estado libre, no se restringirá el derecho del pueblo a poseer y portar armas” (segunda enmienda, enmarcada en la tradición republicana del uso de la violencia como resistencia, nótese la insistencia en “milicia” y “pueblo”, contra propiedad privada e individuo).  En otras palabras, la intención era la de  redistribuir el poder y en esta redistribución se encuentra también la de democratizar la violencia (el pueblo armado, una herramienta más de contrapoder en el supuesto de un levantamiento tiránico).

Esto lo digo a modo introductorio. Parece mentira que incluso entre la izquierda hayamos claudicado ante el argumentario estatalista weberiano del monopolio del uso de la violencia por parte del Estado. No en vano, a excepción del Reino Unido, en el resto de democracias europeas se han vivido muchas épocas de tiranías y golpes de estado triunfantes (Francia, España, Grecia, Italia, Portugal, Alemania…). Casualmente, ni en Suiza (donde portar armas es un deber y no un derecho constitucional) ni en Estados Unidos han habido en ningún momento autocracias (sí, todos sabemos los défictis  democráticos enormes que hay en EE.UU. pero no ha habido un dictador en el sentido propio de la palabra).

Considero que estos temas merecen reflexiones de fondo que vayan más allá del “es que las armas son malas y por lo tanto hay que prohibirlas” (estoy de acuerdo, pero nunca suele acompañarse de prohibir las armas que portan militares y policías) o del muy simplificado “en estados unidos hay matanzas porque tienen armas de fuego” (el hecho de que en Canadá o Suiza haya el mismo número de armas por habitante pero una cantidad muy inferior de muertes por armas de fuego debería responder a este falacioso argumento, el problema radica en la sociedad americana, completamente enferma por otras razones).

El problema es muy de fondo. Partimos del supuesto de que vivimos en una democracia y que, por lo tanto, la violencia inherente a las armas es una expresión autoritaria antidemocrática. Restringimos y delegamos entonces la violencia al Estado “democrático” para hacer cumplir las leyes que “todos votamos”. Por otro lado, entre los movimientos transformadores, anticapitalistas, democráticos y de izquierdas se suele caer en un error porque seguimos la lógica de los opuestos. Como el poder es violento y se sustenta en la violencia para contrarrestarlo debemos situarnos en una oposición polar simétrica. Se propone entonces a la democracia como una fuerza absolutamente pacífica. El problema de esto, es que vivimos en un contexto de violencia que no puede ignorarse. Las cosas no son tan simples y no podemos obviar la otra cara de la realidad. El plano teórico es muy bonito, lástima que vivamos en constante violencia y/o amenaza de la misma. Afirmar que eso es plausible es pensar que si realmente se produjera un cambio profundo no habría una respuesta violenta por parte del Estado (cuando el Estado es, efectivamente, violento), que lo neutralizaría. De hecho, hasta tenemos un ejemplo bíblico de que una huída, de un éxodo (como el de la democracia), también es fuertemente reprimido. El faraón no permitió que los judíos se vayan en paz. Gilles Deleuze afirma: “Huye, pero al tiempo que huyes, coge un arma”. Es bastante ingenuo pensar que un soberano permitiría la huída de sus goberanados sin reprimir o intentar recuperarlos por la fuerza.

Vamos por partes. El hecho de que vivamos en una democracia pura no violenta es muy cuestionable y para demostrarlo me remito a los hechos históricos empíricos. En el momento que las fuerzas izquierdistas más transformadoras han conquistado el poder político han vivido automáticamente una respuesta violenta por parte de la clase dominante. En España, cuando el Frente Popular ganó unas elecciones democráticamente tuvimos un golpe de estado que dio lugar a la guerra civil. En Chile, cuando Allende ganó los comicios de 1970 tuvo, en el año 73, la respuesta violenta de Pinochet. En Nicaragua igual, en Venezuela, en el año 2002, más de lo mismo (contra Chávez, aunque fracasó), en Ecuador, el reciente caso de Honduras o de Paraguay son otros ejemplos paradigmáticos. Los casos de Olof Palme en Suecia o del mismo Kennedy en EE.UU. (ambos asesinados) están más abiertos a debate. Igualmente, tenemos pocos casos de triunfos de una izquierda radical en Europa, lo que limita el marco del análisis. Veremos si cuando gane Syriza en Grecia no se promueve la desestabilización o si directamente se perpetra un golpe de estado. Todavía tienen el beneficio de la duda. Los que piensen que eso nunca ocurrirá en el marco de la UE que miren lo que está ocurriendo en Hungría.

Por otro lado, las conquistas de la clase obrera en Europa difícilmente se pueden explicar sin la organización de las clases obreras y sin la amenaza -violenta- de la URSS. De forma tácita, parece que la clase dominante solo cede cuando hay amenaza de violencia. Casualmente, en la actualidad, no tienen reparos en quitarnos todo lo conseguido. No hay una oposición armada.

Pienso que es bastante evidente que el poder necesita de la violencia para perpetuarse y dominarnos (condición necesaria aunque no suficiente). No seamos hipócritas, estamos involucrados en miles de conflictos armados. Imponemos la hegemonía a través de la fuerza. Quién no acepta nuestra oferta por las buenas la debe aceptar por las malas.

Sin embargo, tampoco debemos ser ingenuos. Un fusil no puede nada contra una bomba atómica o contra un ejército organizado. Del mismo modo, tampoco le interesa al hegemón la destrucción sistemática de las fuerzas productivas ni de los recursos naturales (consecuencia subsiguiente de la utilización de armas de destrucción masiva). Sería un gobernante sin gobernados (una contradicción, no serías soberano) además de no poder robar los recursos (si hubiesen utilizado bombas nucleares en Irak se quedan sin petróleo). Además, un mundo nuevo debe tener como horizonte la erradicación absoluta de la violencia, cosa que es complicada si únicamente basamos la fuerza en la violencia. Está el problema de escapar a la relación de servidumbre amo-esclavo de la URSS. Es por ello que, como Negri y Hardt, me adscribo a la corriente de la violencia democrática próxima a los zapatistas del subcomandante Marcos.

La violencia democrática es horizontal y parte de la premisa de que nunca, bajo ningún concepto, de la violencia se puede forjar un poder constituyente (contrariamente a lo que creen los marxistas-leninistas). La violencia es una arma más de la multitud como lo puede ser una manifestación o una huelga general que debe producirse en un marco determinado. Únicamente al final de un proceso profundamente democrático y como último recurso de resistencia activa puede ser utilizada. Siempre de forma descentralizada y horizontal, siguiendo los tres criterios esbozados por Hardt y Negri en Multitud; guerra y democracia en la era del Imperio. Soy partidario de otorgarle el beneficio de la duda al Régimen. Es preferible (y si realmente hemos “evolucionado” no haría falta recurrir a la resistencia activa) utilizar todas las herramientas pacíficas y democráticas a nuestra disposición, utilizar la desobediencia civil etcétera. Si al final de este camino se produjera, como también es potencial y previsible, una respuesta armada y violenta del Estado sería un imperativo el ejercitar la violencia democrática. Pongamos como ejemplos los judíos que se rebelaron ante los nazis en los guetos o los milicianos españoles, que utilizaron la violencia a modo de defensa. Siempre debe ser así, no se constituye ni se construye nada a través de la violencia, es siempre a modo de defensa y resistencia activa. Por eso, es democrático el poseer armas ya que éstas existen y son autoritarias per se. No debemos cederle ese monopolio al Estado, que, en última instancia, siempre podría utilizarlas en nuestra contra (y ya lo hace, los desahucios es violencia del Estado directa física, o la represión en las manifestaciones democráticas).

“Le pringtemps érable”

Al tener familia en Montréal (Quebec) he tenido la oportunidad de vivir en primera persona el proceso revolucionario comenzado el pasado invierno de 2012 en las universidades quebequenses. Aunque en este verano la actividad política se ha visto paralizada por las vacaciones y el final del curso académico (a diferencia de España, aquí hay trabajo, mucho trabajo, para los jóvenes/estudiantes durante el verano, casi lloro al ver numerosos carteles anunciando el completamente olvidado”nous embauchons” -contratamos o, en su defecto, buscamos empleados-) se han mantenido las movilizaciones (TODOS los días hay una pequeña manifestación en el centro de la ciudad) y los estudiantes han seguido portando con orgullo el distintivo “carré rouge” (un pequeño cuadrado rojo de tela que se ponen en la camiseta o en las mochilas, bolsos etc. en señal de protesta contra el aumento de los precios universitarios).

Pequeño recordatorio: El conflicto estudiantil empezó el pasado mes de enero de 2012 en respuesta a la nueva medida del gobierno liberal de Charest que pretendía aumentar los precios en la educación superior en un 75% en el espacio de 5 años. De esta forma, los estudiantes pasarían de pagar los 2200 dólares canadienses -aproximadamente  1800 euros- actuales a 3800 dólares en el año 2017. Los precios universitarios llevaban congelados 10 años.

La lucha estudiantil ha tenido fuertes oposiciones desde su comienzo. En efecto, en el resto de regiones de Canadá ya pagan de media más del doble que en Quebec, los estudiantes  tuvieron que hacer frente a una propaganda de subida de precios que tenía argumentos de mucho peso. Como siempre, los liberales intentan igualar por abajo, en vez de coger como referencia Europa donde en muchos países no se paga ni un sólo euro, toman como referencia Canadá y EE.UU. donde los precios son elevadísimos. Aun ante estas adversidades, las protestas fueron secundadas por la casi totalidad del estudiantado y gran parte de la sociedad civil. De esta forma, por primera vez en su historia, en Montréal se vivieron manifestaciones con más de 300 000 participantes. La huelga estudiantil fue declarada indefinida en marzo y aproximadamente un 35% de los estudiantes la siguieron (lo que es una auténtica barbaridad, esos estudiantes perdieron el semestre completo). Cada 22 de mes se organiza una gran marcha por las grandes ciudades de Quebec (principalmente Montreal y Québec) y no fue menos durante el verano. El 22 de julio la manifestación logró congregar a más de 70 000 personas y el 22 de agosto a más de 50 000. Es realmente alucinante la capacidad de movilización y de constancia en la lucha que han demostrado todos los estudiantes y la sociedad civil en general. De hecho, a partir de abril-mayo el movimiento ya trascendió la mera reivindicación “estudiantil” para convertirse en un movimiento social que abarcaba a amplios sectores sociales. Aunque aquí la crisis no se note mucho (incluso el gobierno liberal de Charest tuvo el instinto de realizar enormes inversiones públicas para estimular la economía en el 2008 y evitar de esta forma las dramáticas consecuencias que vivimos en Europa), el espíritu revolucionario de los estudiantes contagió al entramado social para iniciar un proceso constituyente de un mundo nuevo, con más democracia y más justicia social sin dejar de lado la ecología.

(visión aérea de la manifestación del 22 de marzo)

Entretanto, el gobierno de Charest respondió con mucha virulencia para intentar detener el movimiento social. Estigmatización, criminalización, insultos etcétera. Así, aprobó la llamada “Loi Spéciale”, la ley 78, inspirada en los regimenes dictatoriales para reprimir lo más duramente posible a los “insurgentes” (prohibición de manifestarse, multas enormes, detención preventiva etcétera, la canción de siempre). Al igual que en España, la policía se excedió reprimiendo algunas manifestaciones. Es el pan de cada día y no nos debe pillar desprevenidos, ¡como si viviéramos en una democracia!

François Legault, líder de la CAQ, “Hay que reemplazar a todos aquellos que no piensan como nosotros”

Desbordado por la propia desobedencia civil ante esta ley (considerada injusta por gran parte de la población), Charest cambió la estrategia de criminalización (que continúo igualmente) por la de reventar el movimiento vía elecciones anticipadas (celebradas el pasado 4 de septiembre). Tengo que admitir que ha sido una decisión muy sabia. Cuando un movimiento está alcanzado cotas revolucionarias “prohibidas” las elecciones son un mecanismo reaccionario que nos devuelven a la normalidad del día a día, del status-quo liberal. Vuelven los políticos con su circo, los honrados ciudadanos abandonan la calle y demás para atenerse al limpio y racional juego democrático, los partidos prometen y, con escasa legitimidad, un nuevo gobierno será escogido. Rompen la creatividad de la multitud e intentan volver a poner a cada uno en su sitio. Los planes de Charest fueron parcialmente truncados ya que esperaría salir reforzado de las mismas si las hubiese ganado.

Los resultados fueron: 32% de votos para el PQ y 55 diputados (un partido tradicional, de una izquierda muy rosada estilo PSOE pero soberanista que se oponía al aumento de las tasas, probablemente por oportunismo, el hecho de que “ficharan” a uno de los líderes estudiantiles para su campaña lo puede confirmar), 31% y 50 escaños para el PLQ (el partido liberal de Charest), 27%  y 19 diputaods para la CAQ (un nuevo partido con un tufillo a extrema derecha bastante preocupante, muy populista que denuncia a los dos partidos tradicionales por corruptos y cuyo líder afirma cosas como las que sigue: “hay que reemplazar a todos aquellos que no piensan como nosotros” (foto)) y un 6% y 2 diputados para QS (la IU local). Un inglés exaltado irrumpió en el miting de celebración de Pauline Marrois del PQ y, al grito de “los ingleses se están levantando”, abrió fuego contra los asistentes, matando a uno e hiriendo a una decena.

La repartición de escaños, como disponen de una ley electoral de método mayoritario, es bastante injusta y desproporcionada. Un déficit democrático más que pueden añadir a su larga lista.

Tras 6 meses de dura lucha y de muchas esperanzas de cambio todo volverá a la normalidad. El PQ ya ha afirmado que se congelerán los precios universitarios y que suprimiría la ley 78.  Es cierto que el primer objetivo de todo este movimiento se verá finalmente cumplido pero a todos nos faltará el cambio sustancial que nos hace falta para invertir el rumbo de todas las políticas neoliberales que se están emprendiendo en todo el mundo. En Quebec, el gobierno de Charest llevaba ya 10 años en el poder y el ciudadano medio quería un cambio tras tanto desgaste (la corrupción ya salpica a su partido, aunque también está muy presente en el del PQ ganador, nada nuevo en la viña del señor). Los estudiantes han ejercido un papel pero probablemente hubiese perdido las próximas elecciones sin su influencia. Veremos como evoluciona todo a partir de ahora. Todo mi apoyo y solidaridad con la lucha social del pueblo quebequense.

“crions, plus fort, pour que personne ne nous ignore!”

Capitalismo de amigotes y barbarie neoliberal

A veces me llegan ciertos esquemas vía redes sociales o correo electrónico que nos ayudan a entender muchas cosas de forma sencilla.  Me gustaría compartir con vosotros uno que es extremadamente ilustrativo del estado actual de cosas:

En esta imagen podemos observar como en el capitalismo se tiende hacia el monopolio. Apenas diez empresas controlan la casi totalidad de sus respectivos mercados, basculando de esta forma la idealizada concepción liberal del mercado libre y competitivo (materialmente irrealizable) hacia el olipolio más abyecto en el cual -en el mejor de los casos- dos únicos mastodontes compiten entre sí para acaparar la totalidad del mercado existente. La concentración del capital se nos presenta entonces como el camino natural y consecuente del capitalismo y gráficos como el que sigue no pillará desprevenido a ningún despistado:

Riqueza patrimonial neta en el Reino Unido

Aunque el capitalismo haya mutado en sus formas la esencia continúa siendo la misma: acumulación y concentración del capital. Hace unos pocos días pudimos saber que en España, a lo largo de este curso 2012, mientras los salarios bajaban un 3,9% los beneficios empresariales aumentaron en un 3,4% y los más ricos ganaron un 6% más que en el 2010. Estos datos son contundentes y permiten vislumbrar la encarnizada lucha de clases (del 1% frente al 99%) que se está produciendo en occidente desde el inicio de la crisis. Una lucha de clases que ya está siendo redefinida para adaptarse al nuevo marco de la era postfordista del capitalismo financiero y del trabajo intelectual. No podemos quedarnos en la estética vintage de obreros industriales luchando contra despiadados patronos (como así se dejó ver en la lucha de los mineros), en occidente ya no se puede hacer un remake del mítico corto de los hermanos Lumière. Una cosa no quita la otra, estamos sufriendo un expolio por parte del 1% y de nosotros dependerá que lo lleven o no a buen cabo.

La subida del IVA que ha entrado en vigor este pasado sábado sigue esta lógica. La pequeña y mediana empresa lo tendrá muy complicado para hacer frente a una nueva aumentación de los precios de sus productos que tendrá que recaer sobre el consumidor mientras que las grandes empresas podrán asumir la misma rebajando un poco sus ya exorbitantes beneficios. Es posible que aumente el fraude y que, por ello, la recaudación final por parte del Estado decaiga lo que dará alas a nuevas oleadas de privatizaciones (de lo poco que nos queda) para que la puerta giratoria entre la clase política y la clase dominante no pare de girar.

En definitiva, tendremos menos empresas, menos empleo, más oligopolios y más concentración del capital. A las personas les interesa y suelen formarse (más del 30% de la población española tiene estudios superiores) y también enferman, la educación y la sanidad serán el próximo objetivo del 1%, hay mucho dinero en juego. Estamos viviendo el ocaso de todo un modelo social y humano -que, sin ser el mejor de los mundos, nos permitía mantener una cierta tranquilidad y estabilidad- y la entrada en la barbarie neoliberal. Merkel habla ya de jubilarse a los 80 años, Rajoy de suprimir las vacaciones pagadas y de permitir los 6 días de trabajo a la semana, de socializar a los parados como si de delincuentes se tratase a través del trabajo social. La lista de barbaridades es interminable. Es hora de empezar a enseñar los dientes, de iniciar un proceso constituyente que de paso al nuevo régimen del común. El expolio del 1% sobre el 99% es ya humillante.

Un atisbo de esperanza

Occupy Wall Street, el pasado 5 de octubre

En todas las ciudades europeas y norteamericanas se han producido a lo largo de los dos últimos años multitudinarias manifestaciones en contra de los recortes que los distintos gobiernos han ido imponiendo a base de decretazos. Manifestaciones y huelgas que no tenían eco en el pasado, con cifras estratosféricas de participantes. Es más, incluso se han gestado movimientos de la multitud, de la ciudadanía en el más amplio sentido de la palabra, completamente nuevos que han configurado un nuevo reto para toda la política tradicional y para el propio Estado moderno. El 15M en España u Occupy en Estados Unidos y Reino Unido han transformado nuestra gramática y parecen tener una gran proyección de futuro.

La calle ha sido clara pero no parecía concretarse con resultados electorales notables. La separación entre instituciones caducas guardianes del viejo orden y los nuevos movimientos ciudadanos no ha dejado de agrandarse. Presxs de nuestra propia path dependence veíamos con cierta impotencia la falta de alternativas en el marco institucional vigente. Las protestas no han sido capaces de parar los distintos programas -mal denominados- de ajustes ni de revertir la dramática trayectoria sistémica. Pero, aun así, la ciudadanía europea y mundial está demostrando una gran madurez democrática y podemos empezar a vislumbrar un atisbo de esperanza con los resultados en Alemania, Grecia, Francia e Italia.

En efecto, la crisis se ha llevado por delante a todos los gobiernos que han intentado gestionarla (siempre obedeciendo los dictámenes de los poderes financieros), desde los social-liberales hasta los de derechas. De hecho, lo común a todos estos gobiernos ha sido seguir las exigencias de la ortodoxia económica liberal. Austeridad, recorte del gasto público, subida de impuestos…Daba igual si era el PSOE de Zapatero, el PS de Sócrates, el PASOK de Papandreu o el Partido Conservador de Cameron. Y lxs ciudadanxs han ido mostrando su rechazo a los distintos planes de reestructuración financiera (dinero público a la banca), de programas de reformas regresivos y de recortes al estado del bienestar. A modo de ejemplo, en España, el PP ganó con mayoría absoluta gracias a la hecatombe socialista (merecida por su nefasta gestión de la crisis y de su traición a cualquier principio socialdemócrata). Es decir, lxs ciudadanxs han demostrado su rechazo a las políticas emprendidas, tanto en las calles como en las urnas.

La guindilla a este rechazo se produjo ayer, cuando un candidato como François Hollande ha podido superar la agresiva campaña que ha sufrido en su contra para ganar unas elecciones en las que se ha presentado con un programa muy progresista (cercano al de IU en España) y como abanderado de la política del crecimiento (de las políticas de estímulo económico). Puede que nos decepcione y que todo su discurso no sea más que una mera escenificación pero le daremos un voto de confianza (al menos los 100 días).

Todavía más esperanzador es el caso griego. Los dos partidos tradicionales y únicos defensores de los planes de rescate impuestos por la troïka se llevaron el varapalo más sonado que se recuerda. El primer bipartidismo que cae en la UE. Y es normal, esperemos que esta actitud se extienda para ganar más democracia en el resto de Europa. Los griegos han sufrido un gobierno de ND, estafó a propios y extraños con las cuentas públicas, se dio entonces un voto de confianza al PASOK y éste decepcionó todavía más (por traicionar sus propios principios y hacer un gobierno de concentración con la extrema derecha representada en LAOS y con ND). Si en el 2009 ND y el PASOK obtuvieron el 80% de los votos, hoy, en el 2012, se desploman hasta el 33%. En otras palabras, un 67% de los votantes griegos ha RECHAZADO de raíz los planes de ajustes que tanto están asfixiando la ya mermada economía helénica.  La izquierda entra con mucha fuerza (30% de los votos entre SYRIZA, la IU local, KKE -el PCPE griego- e Izquierda Democrática -que sería un ala izquierdista del PSOE).El auge de la extrema derecha no deja de ser una expresión más del descontento griego y de los draconianos y suicidas planes que se le van imponiendo a su población.

Por su lado, Angela Merkel no deja de cosechar derrota tras derrota allí donde se celebran elecciones.

La política económica que se está llevando a cabo en Europa no solo está suponiendo un sonoro fracaso en cuanto a resultados macroeconómicos (la cosa no para de empeorar año tras año) se refiere sino que no cuenta con el consentimiento de la mayoría de la ciudadanía. Ésta, muestra su descontento de distintas formas (unas más novedosas, transgresoras y emancipadoras como podrían ser el 15M u Occupy y otras más tradicionales a través del voto en las urnas o los canales habituales de protesta sindical) aunque los mercados no dejen de penalizar dichas actitudes. El divorcio entre capitalismo y democracia ha quedado bien reflejado en diversas ocasiones con las reacciones de las bolsas ante los resultados electorales que se producían en los distintos países (Perú de Humala, Grecia hoy o Francia son algunos ejemplos), en continuos ataques a las soberanías nacionales.

Por eso debemos continuar movilizándonos, crear nuevas formas de empoderamiento (en las plazas, en las calles) e intentar seguir buscando la alternativa institucional y no institucional a este sistema. Y para ello es necesario reivindicar más democracia, más política. Alejarnos de corporativismos y luchar por un mundo más justo por y para el 99%. La superación de este sistema lleva consigo la liquidación de las obsoletas estructuras de poder que lo mantienen y por ello se debe y se producirá un curioso juego entre la política real, la de lxs ciudadanxs en las calles y la puramente institucional (que ofrecerá muchas resistencias al cambio). Tenemos una cita muy importante al respecto  los próximos días 12-15 de mayo para seguir edificando el nuevo sistema.

Sin embargo, no podemos perder el oremus. Todo esto va para largo y el plan B del capitalismo, del 1%, es la dictadura (Monti y Papadimos han sido el primer aviso). La escalada represiva en el estado español y el preocupante auge de la extrema derecha son el segundo aviso. Deberemos mantenernos alerta.

El autoritarismo liberal

En los tiempos convulsos que nos ha tocado vivir se ha revelado ante nosotros aquello sobre lo cual muchos ya sospecharon en épocas pasadas; a saber, en Occidente, la democracia que supuestamente impera no es más que papel mojado, un simple mecanismo retórico que intenta nutrir de legitimidad las decisiones y medidas que los diferentes poderes económicos (vía sus portavoces: los políticos) nos imponen a la ciudadanía. Los liberales nunca fueron demócratas hasta que los trabajadores, a través de luchas muy duras, les obligaron a serlo (el cartismo en el siglo XIX es la expresión de esta lucha política en pos de una mayor participación democrática en la toma decisiones del gobierno británico).

Actualmente, todo el mundo se declara demócrata aunque después censure un referéndum en Grecia (en el cual la población debía decidir sobre si aceptar o no el plan de ajustes impuesto por la troïka) o ni se inmute ante los golpes de estado financieros de Grecia -Papadimos- o de Italia (Monti, que ni siquiera era parlamentario) o ante la aberrante deriva totalitaria de Hungría (que ya dispone de campos de trabajo para gitanos, parados y demás personas “de mal vivir” en funcionamiento). Es una larga historia, de todos es sabido que cuando la Izquierda llega democráticamente al poder siempre se le montan golpes de estado o se asesina a sus dirigentes. Ejemplos de ello lo tenemos en nuestra querida España, el Frente Popular conquistó democráticamente el poder en 1936 y le montaron un golpe de estado, en Chile, con Allende, más de lo mismo (con Pinochet y los Chicago Boys)  al igual que en Venezuela (a Hugo Chávez le montaron un golpe de estado, en este caso fracasó, en el año 2002). Tampoco podemos olvidar los asesinatos a sangre fría de Olof Palme (líder socialdemócrata sueco, presidente de Suecia durante los años 70 y asesinado en 1986, cuando todavía ejercía como Primer Ministro) o incluso de Kennedy (aunque  probablemente respondía a otra lógica no podemos excluir este caso). Esto se ha hecho en relación a los demócratas convencidos que aceptaban las normas del juego democrático. Por otro lado, a la izquierda más reaccionaria o autoritaria también se le ha hecho de todo, bloqueo económico a Cuba además de los intentos fallidos de asesinar a Castro, golpe de estado en la Indonesia de Sukarno (la represión tras el triunfo de Suharto es simplemente aberrante, además de todo el programa neoliberal aplicado en el país, con todas sus nefastas consecuencias para la población civil) etcétera.

Tras este pequeño recordatorio histórico debemos estudiar lo que está sucediendo en nuestros tiempos y, en particular, en nuestro país pues se ha intensificado y se va a intensificar el grado de autoritarismo.

Hasta ahora, en España, vivíamos en un estado de excepción gracias a la actividad de la banda terrorista ETA. En efecto, con la excusa del terrorismo se podían ilegalizar partidos, ideas, encarcelar a ciudadanos por motivos políticos, recortar derechos civiles como el de reunión, manifestación o la libertad de expresión. Con el fin de la actividad armada de ETA (y toda la tristeza que conllevó su desaparición para la derecha) el Estado debe configurar un nuevo enemigo para perpetuar su hegemonía y justificar medidas que, de otra forma, serían completamente inaceptables. En Estados Unidos, tras la caída de la Unión Soviética desapareció el “fantasma comunista” y fue, curiosamente, la época en la que Huntington y otros “intelectuales” empezaron a establecer el arquetipo del que sería el nuevo enemigo, escribieron ensayos como el Choque de las civilizaciones en el año 1992 y tuvieron la “suerte” de sufrir los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. Enemigo construido (el islamismo radical) y carta blanca para poder recortar derechos y libertades civiles. ¿El resultado? La Patriot Act. En España hemos tardado menos. En apenas 5 meses ya empezamos a construir este nuevo enemigo, esta vez, en Cataluña. Y ese enemigo es el “antisistema encapuchado”. Tras los episodios de violencia callejera acontecidos en la jornada de huelga general el pasado 29 de marzo, Felip Puig y Trias ya han respondido con el tono más fascistoide posible. Felip Puig habla de reconsiderar el derecho de reunión, de endurecer las penas o de crear webs para identificar a los violentos (esto me recuerda horrorosamente al nazismo, si me vecino me cae mal ya podré tener una excusa para sacármelo de encima, pongo su nombre en dicha web y listo). Los Mossos ya se avanzaron a estas nuevas medidas y, como harían los nazis, gasearon a la población civil durante la manifestación del 29M. También dispararon pelotazos a todo bicho viviente (dejando dos tuertos) y apalizaron a algún despistado (una persona perdió el bazo tras recibir una patada de estos respetables policías). Buscan cualquier excusa para imponer aquello que realmente anhelan: una dictadura financiera. Callar a los disidentes, eliminarlos si es posible, carta blanca para poder adoptar todas aquellas medidas antipopulares que engrosan las cifras de las grandes fortunas e imponer su ideología por encima de las demás.

Durante los acontecimientos del 15M ya pudimos vislumbrar algunas de estas derivas totalitarias. En los medios, voceros y políticos liberales y/o conservadores se equiparaba legalidad con legitimidad para intentar deslegitimar al movimiento, reprimir y asustar a la población. Carl Schmitt fue el jurista que concibió esta peligrosa equiparación (Schmitt era un jurista de Estado cuya teoría sirvió de base para la construcción del nuevo estado nacional-socialista). Con ella, podríamos justificar el holocausto ya que era legal y, por lo tanto, legítimo. Del mismo modo, si estás en Cuba cualquier acción democrática es ilegítima pues es ilegal. Debemos superar este debate, no todo lo legal es legítimo. Por eso, por ejemplo, era legítmo ocupar las plazas aunque fuera ilegal. Es ilustrativo en este aspecto el trato recibido por los indignados por parte del grupo intereconomía que denominaba siempre a los mismos como “los indignados ilegales”.

El ministro del Interior Jorge Fernández ha anunciado ahora que la nueva reforma del código penal incluirá la “resistencia pacífica” como atentado a la autoridad y prisión provisional para aquellos que hayan hecho un atentado a la autoridad. Se cierra de esta forma el círculo, por ejercer la resistencia pacífica podrás ser encarcelado. Estas medidas son completamente autoritarias y reflejan a la perfección el estado policial que se está implantando en España.

No podemos echarnos atrás, ahora más que nunca debemos denunciar estas derivas totalitarias y combatirlas, nosotros somos demócratas convencidos. No es de recibo que con la excusa de los derechos de autor se censuren webs, no es de recibo que con la excusa de la quema de contenedores se imponga la persecución política (ya hay 4 presos políticos en Cataluña, 3 de ellos detenidos por la mañana del 29M cuando todavía no se habían producido los disturbios) y la represión más brutal, no son de recibo los golpes de estado financieros, no es de recibo la equiparación legal-legítimo, no es de recibo que periodistas como Rachid Alí sean detenidos por la calle por policías de paisano a causa de su activismo político y del desempeño de sus funciones profesionales, que son las de informar (ha colaborado en naciodigital.cat, cliclando aquí accederéis a uno de sus artículos) y, por encima de todo, la causa primera, no es de recibo someterse a las instituciones financieras y a la gran banca por los pagos de la deuda, que está provocando la muerte de multitud de personas (la tasa de suicidios se ha doblado en Europa, además de los que no han podido ser asistidos por el sistema sanitario, la pobreza en la que ya ha caído más del 20% de la población etc…).

Se nos quiere imponer por la fuerza un modelo de sociedad, de política, de economía y del ser humano. La crisis está siendo el pretexto perfecto para acabar de pulir y de imponer el modelo neoliberal a toda la ciudadanía, que de otra forma nunca lo hubiese aceptado.

Parece que no quieren sentarse en una mesa para debatir, no intentan argumentar, no quieren escuchar otras voces. Las medidas que se están llevando a cabo para salir del atolladoro en el que nos encontramos son “inevitables” y “no hay alternativas”. Es nuestro deber como ciudadanos el reivindicar más debates públicos, más democracia y denunciar la deriva totalitaria en la que nos estamos viendo inmersos.

¡Basta ya!

Muchas personas siguen siendo escépticas acerca de algunas de las consignas coreadas en las movilizaciones del movimiento 15 M, “lo llaman democracia y no lo es” es una de las más replicadas. No me extenderé demasiado en argumentos abstractos y de los cuáles se han hablado en este y tantos otros blogs. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, este post presentará numerosos videos que intentarán demostrar con hechos concretos  la constante violación de Derechos humanos y libertades civiles que padecemos en el estado español (imagen derecha, fuente: Público,Autor: Manel Fontdevila).

Empezaremos con un video en el cual se muestra como un agente de la autoridad amenaza a una mujer, a una periodista, para que se identifique. Es muy importante destacar el hecho de que la periodista en cuestión siempre trata respetuosamente al policía, no le insulta, le trata de usted, y lo único que pide son explicaciones. En una democracia  uno tiene derecho a la libre circulación así como a la privacidad. Es cierto que si un agente te pide la identificación se la debes proporcionar. Este hecho no justifica en ningún caso que el agente pueda insultarte, amenazarte y golpearte. La policía no debería estar por encima de la ley, pero en este país LO ESTÁ. Es más, en el video observamos como el agente apenas deja tiempo a la periodista a hacer “resistencia a la autoridad” (uno de esos tantos mecanismos en los cuales se blinda la policía para detenerte cuando no les caes bien).

Así como un pequeño desvío de la legalidad realizada por los “indignados” será objeto de la condena unánime de todos los medios de comunicación-criminalizando de esta manera a todo un movimiento social- cuando es la policía la que lo comete se es comprensivo, se intenta ser equilibrado y se busca siempre a justificar la actuación. Ni siquiera son solidarios con los compañeros de su profesión.

En este otro video observamos como una chica es golpeada por la policía por decir “¿Qué pasa?”, si bien es cierto que el tono es un poco chulesco ni siquiera es un insulto. En el momento de antes se oye alguna cosa más como “violentos” pero nada demasiado grave. Sorprende mucho que el chico que va con ella COLABORA (al mismo tiempo protege) con la policía reteniendo y apartando a la chica del lugar para no crear problemas y es, él también, golpeado por la policía. También sorprende el hecho de que la denominen “niña”, pudiendo ser así una menor de edad. Por último, es simbólico que en el minuto 1 20 unas personas dicen “Somos peregrinos”, a lo que el agente responde:”¿Peregrinos? Pues nada, pase”. ¿Seguro que velan por nuestra seguridad? Reniegan de la colaboración ciudadana. Da la impresión que únicamente intentan imponer el terror en las calles:

En el video se observa además la agresión a un fotógrafo, al que parece le querían sustraer las fotos realizadas. No quieren que se informe de lo que pasa en la calle. Saben que no están actuando correctamente y en el marco de la legalidad. Si fuera así hay que añadir un delito de prevaricación.

Un video más del diario Público sobre la brutalidad policial, no hace alta añadir nada más a la narración:

http://video.publico.es/videos/v/97928/0/medium

Dejando de lado la brutal actuación de la policía yo tengo alguna pregunta existencial más sobre las JMJ. Se ataca mucho a los laicos, se atreven a llamarnos intolerantes. El gran problema de este hecho es que los únicos que han agredido a ciudadanos, han intentado matar a un gran número de ellos han sido los peregrinos. En este video podemos ver como un señor mayor ha recibido un navajazo por parte de un peregrino:

Y de todos es sabido que el mexicano José Álvaro Pérez Bautista, que intentó realizar un atentado terrorista contra la marcha laica, fue puesto en libertad. Se dice que únicamente era una “broma de mal gusto”. Caramba, que simpático se es con los que son de tu calaña. Ahora planear un atentado donde hubieran muerto miles de personas es simplemente una broma.

¿Los laicos? No han amenazado de muerte a nadie ni han ido a agredir a los asistentes a la JMJ. Eso sí, los peregrinos que sabían que la marcha pasaría por Sol, no tuvieron problemas para acceder a la plaza y encontrarse así con los laicos, no sabemos si querían provocar o no…

El buen hacer de la policía es siempre sintomático del estado de salud de una democracia. Aquí, en el estado español, entre las actuaciones de los mossos d’escuadra en Cataluña y de la policía nacional en el resto del estado podemos concluir que estamos a años luz de tener una democracia sana. Las herencias del pasado han hecho mella en la policía de la “democracia”. No sólo es caduco el sistema de representación, que contiene enormes lagunas, ni el sistema económico, también hay que añadir a la prensa, que ve día sí y día también coartada su libertad para informar. Si no fuera por el advenimiento de las redes sociales, youtube etc… no tendríamos ni idea de lo que está realmente ocurriendo en las manifestaciones, concentraciones y plazas.

Ante todo esto tenemos que decir basta, basta ya del abuso de poder. Somos ciudadanos, tenemos derechos y deberes. Se supone que somos iguales ante la ley. Ya sólo los más ingenuos se creen que esto es una democracia. Los más ingenuos y los interesados (los que saben lo que hay e intentan mantener el status quo porque les beneficia). Tendremos un 2011 tenso. El sistema agoniza. No debemos perder la cabeza.