Un análisis económico, estratégico y político de la propuesta económica de Podemos

Podemos-planteara-incentivos-parciales-ICO_EDIIMA20141127_0730_4Tras la rueda de prensa de ayer, hoy se ha publicado íntegramente el documento de las propuestas de los “expertos” escogidos por el equipo de Pablo Iglesias en materia económica.  Juan Torres y Viçens Navarro fueron los elegidos para la redacción del documento base, clicando aquí podéis acceder al mismo.

Para mÍ y para muchxs otrxs compas ha supuesto un nuevo jarro de agua fría. En las últimas semanas nos hemos llevado algunos palos por parte de la dirección del partido. El documento es, en mi opinión, un error estratégico, político y está inspirado por un espíritu socialdemócrata descafeinado que hará mucho daño de ahora en adelante a los procesos de transformación social profunda por la que llevamos ya tantos años luchando. No es un programa de respuesta a la emergencia social en la que vivimos, ni mucho menos, como nos han querido vender desde distintas voces autorizadas del partido. Esas mismas voces, así como en la presentación del documento, aseguran que el documento podrá ser -y deberá ser- modificado, enmendado, y es sólo el punto de partida de una construcción y trabajo colectivo. Esperemos  que así sea.

Dividiré la entrada en tres apartados que están entrelazados pero antes me gustaría compartir unas reflexiones de José Antonio Palao sobre el programismo:

“En política, uno de los efectos más claros de esta preponderancia neoliberal es precisamente el programismo. Porque una vez se hace del programa el principal bagaje de una formación se forcluye completamente su operatividad simbólica. Pareciera que solamente en algunas teorías políticas ha funcionado una concepción instrumental del lenguaje asociada a una concepción iluminista (…) de la razón, es decir, absolutista. El lenguaje, ya lo hemos visto, no tiene sólo una dimensión referencial o semántica, la tiene sobre todo simbólica (poética). Y un ciudadano no puede llevar a su existencia y hacer operativo un texto programático, pero sí un símbolo. De ahí que a veces esto sea más valioso que un programa. Ejemplos tenemos muchos. IU desprestigiada por pactar unas veces con el PP y otras con el PSOE, de acuerdo a un programa en perfecto precepto anguitista, porque el votante no puede dejar de verlo como una claudicación. Y el caso contrario de ERC, que ha sido completamente desleal a su programa y es continuamente premiada en los sondeos por la lealtad a los símbolos, que el pueblo catalán entiende como mucho más radical y profunda. Anguita, con su vista habitual, que ya nos costó ocho años de Aznar, no para de repetir que eso es una pantalla para la verdad de los recortes. No es cierto: para el pueblo catalán la verdad está mucho más del lado del derecho a ser consultado, independientemente de quién dirija el proceso y de cuál pudiera ser el resultado, porque eso lo constituye como pueblo, que de otros supuestos más afines al materialismo de manual. Si no se ha entendido eso no se puede hacer política emancipatoria en el siglo XXI.”

“…cuánto daño y cuántas tonterías se han dicho a cuenta del programismo, que no es más que un prejuicio liberal, es la ideología del contrato notarial…

I-El ordoliberalismo implícito de las propuestas económicas

En su perfil de Facebook, Rodrigo López Muñoz lanzaba una pertinente pregunta: Podemos tilda su programa económico de “socialdemócrata”. ¿Qué pensáis?” A lo que diversas personas, como Juan Domingo Sánchez Estop, respondían negativamente arguyendo que las propuestas y el paradigma se acercan más al ordoliberalismo alemán que no a un espíritu socialdemócrata como el de Rosa Luxemburgo o Lenin. Recordemos que la democracia social tiene como fin el superar el capitalismo. Por su lado,”Según el ordoliberalismo, el Estado debe crear un adecuado ambiente legal para la economía y mantener un nivel saludable decompetitividad a través de medidas que adhieran a los principios del libre mercado. En relación a esto, si el Estado no toma una posición activa para incentivar la competencia, emergerán monopolios (uoligopolios), que destruirán no sólo las ventajas del libre mercado, sino que posiblemente también afectarán la gobernabilidad, esto debido a que el poder económico también puede ser utilizado contra el poder político.” A esto hay que añadir lo que comentaba Sánchez Estop en la misma línea de debate: “Existe una variante “social” del ordoliberalismo, la que creó la República Federal Alemana como economía social de mercado antes que Estado. Suele confundirse la socialdemocracia con eso, pero el ordoliberalismo es el entierro de la especificad socialdemócrata que era la idea de una ruptura con el capitalismo mediante la organización obrera y la fuerza electoral.

Las propuestas económicas presentadas por Viçens Navarro y Juan Torres no buscan una democratización profunda o socialización de la economía. Buscan herramientas de cierta justicia social que puedan crear unas condiciones de nuevas acumulaciones capitalistas además de corregir ciertos efectos que produce la economía de mercado en las personas. Además de ello, enlazan directamente con una tradición izquierdista demasiado enmarcada y contextualidaza en la especificidad de los años 50, 60 y 70. Es decir, buscan en la mitología de la edad de oro del capitalismo, del welfare state, las soluciones para nuestro particular contexto histórico.

En aquel entonces, el capitalismo era de tipo industrial y fordista, con fuertes sindicatos y una gran movilización obrera en las fábricas. El crecimiento del PIB era sostenido y siempre estaba alrededor del 5-6-7% del PIB (cuando no más). Se cumplían ciertas leyes empíricas, como la de Okun -disminución de la tasa de paro cuando había crecimiento del PIB- y otras de tipo keynesiano como las relaciones entre la inflación y la tasa de paro. Para Navarro y Torres parece que seguimos en la misma estructura e infraestructura capitalistas, cuando los datos indican todo lo contrario. No es sólo que el sector servicios sea el muy ampliamente mayoritario (incluso en China ha superado al sector industrial en su peso sobre el PIB, en el año 2013 fue del 46% frente al 44% del sector industrial) con todo lo que ello conlleva (producción biopolítica, mercantilización y subsunción interiores de esferas antes no reservadas al mercado como pueden ser los afectos, la información, el conocimiento, economía completamente financiarizada, hasta el punto de que los obreros/trabajadores compran acciones de sus empresas…) sino que las leyes empíricas que anteriormente se cumplían, ya no se cumplen. Podemos tener crecimiento del PIB sin disminución significativa del paro. Los esquemas se rompen, aunque el núcleo duro del capitalismo sea el mismo, sus modalidades han cambiado.

Siendo el paradigma de Navarro y Torres el fordista, las medidas que se proponen para paliar y sacarnos de la emergencia social en la que vivimos son de carácter redistributivo y con vistas a cohesionar la economía interna bajo el paraguas de una soberanía nacional clásica. No extraña que en esa línea hayan propuesto refortalecer los sindicatos de fábrica o que ni siquiera propongan un cambio del modelo energético. En el diagnóstico hay, por lo tanto y de entrada, algunas cuestiones que no comparto para nada y que creo que marcan un camino equivocado. Deberíamos ir asumiendo que aunque el capitalismo, en su núcleo duro, sigue siendo el mismo ha cambiado en sus modos. Debemos aparcar las políticas redistributivas y fijarnos más en políticas pre-distributivas: renta básica universal y rentas máximas, reparto previo del poder, tierra, trabajo etcétera.

De esos diagnósticos, estas propuestas. Me parece tremendo que en las páginas 11 y 12 se propongan cambios a nivel europeo sobre el sistema  financiero y sobre política fiscal en el sistema financiero y no se incluyan medidas específicas de enorme importancia como la separación de la banca de ahorro/depósitos y la banca de inversiones (Glass Steagall) o que se defienda la creación de una banca pública cuando ya tenemos bancos semi-nacionalizados (se podría directamente nacionalizar). Tampoco se habla de eurobonos para una política fiscal común europea de mayor envergadura. Es, de todos modos, el apartado más completo y con mejor orientación. Me sorprende, de todos modos, que no se intente cambiar la directiva europea que prohíbe explícitamente el establecimiento de un IVA sobre productos de lujo, lo que ayudaría a poder establecer progresividad en los impuestos indirectos al consumo. Ahora mismo el tipo general del IVA está en el 21%, se podría establecer, como antaño, un IVA sobre productos de lujo al 33 o 35% (coches de gran cilindrada, joyas, diamentes, etc etc). Con la legislación europea vigente es imposible hacer algo parecido.

En el siguiente apartado del documento viene para mi, sin embargo, los elementos más problemáticos. Son las propuestas para hacer efectivo el derecho al trabajo. Y aquí ya viene la hecatombe en mi opinión. Uno: propuesta de las 35 horas. Parece que Navarro y Torres no se han detenido ni un momento a estudiar las consecuencias de esta medida en Francia (propuesta del PSF, Jospin). Las 35 horas no sirven absolutamente para nada más que crear distorsiones. La reducción de al jornada laboral o es a 24-28 horas o es, además de poco viable, no deseable. Yo soy partidario de dicha reducción, lo que no se puede es ir con medias tintas cayendo en la trampa aristótelica de evitar los extremos. En este apartado tendría que entrar la renta básica, pero lo han puesto en el apartado 5.4 (página 17), sobre el rescate a las personas. Esto ya nos deja vislumbrar el espíritu del documento,  ya que la renta básica universal deja de serlo para convertirse en renta mínima garantizada. Apaga y vámonos, ya he escrito dos artículos sobre la RBU y no vuelvo a ello. La renta mínima garantizada además de enmarcarse en la lógica asistencialista es hacer al Estado policía de los pobres, como ya tantas veces se ha denunciado.

Lo de renegociar la deuda con los mercados y no hacer ninguna mención a la Auditoría ciudadana de la misma es una bajada de pantalones antes incluso de entrar a jugar la partida. Todos sabemos que lo utópico es pagar la deuda, no el impagarla que es lo más realista que se nos plantea ahora mismo.

Muchas otras propuestas son bastante asumibles y compatibles con un cambio en la estructura productiva en la que vivimos. No todo el documento es desechable ni mucho menos, hay apartados sobre la pobreza a nivel mundial bastante buenos. Me produce tristeza, sin embargo, el que no se haga la distinción entre lo público y lo común o que no se quiera explícitamente marcar un camino de superación del capitalismo. Tampoco se habla muy claramente de la desprivatización aunque se hagan guiños a ella. El programa es en sí poco ilusionante y no está a la altura de nuestra coyuntura histórica. De aquí que quiera hacer una reflexión estratégica.

II-Reflexión estratégica o como asaltar los cielos para desplegar un proyecto más moderado que el del PSOE de los 80

Opino que, visto el programa/propuesta base económico, Pablo Iglesias y su equipo no han querido mojarse demasiado.  ¿Tanto hablar de Schmitt, Gramsci y Maquiavelo para ser una versión descafeinada de la socialdemocracia europea? No me hagáis reír. Yo hubiese entendido que la organización clásica, de partido jerárquico, de instrumento que democratiza materialmente la sociedad con su intervención pues se hubiese blindado de contaminaciones o intoxicaciones de carácter moderado o excesivamente ciudadanista visto el sentido común de época en el que vivimos. Pero, sinceramente, parece que los tiros no van por ahí. Si todo era para aplicar este programa no hacía falta hacer tanto paripé y tanto “sí se puede”, “es la hora de la gente” y demás eslóganes de marquéting tan sumamente vacíos de contenido. Al menos ten la honestidad de ser un poco radical en lo económico. Si, hagamos lo que hagamos, desde los medios seremos tachados de radicales y populistas y esto lo digo muy en serio. Estratégicamente, desde los medios, van a intentar estigmatizar y decir lo mismo sobre Podemos. Pues puestos a que digan lo que digan seremos unos utópicos (ya han atacado por ahí con un programa ultra descafeinado) haber hecho algo un pelín más radical. Nos vamos a ir escorando todavía más hacia el centro. Yo sinceramente creo o creía ingenuamente que Podemos era romper el tablero político, marcar una nuevas reglas del juego. Que pena que no se haya hecho lo mismo al nivel de la economía política y que hayamos caído en las coordenadas y marcos que nos impone el sistema neoliberal, sin imponer los nuestros propios.

Queda otra opción, que todo esto sea una estrategia comunicativa más para dar imagen de moderación de cara a los medios y la población. Así lo espero. Lástima que para eso se deba contar con unos círculos muy potentes y con mucho más poder que lo que se les quiere otorgar. Sin músculo popular no se podrá hacer un programa de cambio radical o transformación social profunda y Podemos irá, progresivamente, cayendo en lo clásico y más moderadamente abyecto. De aquí unas advertencias políticas de ahora en adelante…

III-Los riesgos políticos: dinamitación desde dentro de toda lucha popular

Como sigamos en esta línea Podemos se convertirá en la herramienta más reaccionaria conocida desde el PSOE. Habrá repolitizado y recogido muchísimos talentos que venían de los movimientos sociales y de la lucha política de transformación social para un repliegue sobre sí mismo que fortalezca al sistema, dejando en la marginalidad más absoluta todo movimiento de emancipación y liberación social. Será un durísimo golpe, nos habrán asestado el hachazo definitivo y desde dentro, desde las complicidades de las personas que desde abajo hemos y seguimos luchando. Habrán delimitado del todo el espacio de lo posible, cerrado y fortificado el paradigma dominante e imperante con ciertos arreglillos cosméticos. Es extremadamente preocupante, nos sumirá en depresión y cortará las alas de las clases populares. No podemos permitir que algo así suceda. Debemos seguir luchando con y por nuestros sueños. Hay que reconocer que es de las primeras veces que un programa político será debatido abiertamente entre muchísimos actores y agentes sociales, con un año de antelación.

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Un pensamiento en “Un análisis económico, estratégico y político de la propuesta económica de Podemos

  1. Gracias amigo Alejandro por éste, uno más de tus certeros análisis.
    Es desolador ver la plasmación de este documento negro sobre blanco para quienes habíamos visto en esta formación alguna posibilidad de cambio en profundidad en las estructuras políticas y sociales de nuestro país.

    Por mi especial gusto por estos aspectos, me llama la atención de la barrida que ha sufrido la “Auditoría Ciudadana de la Deuda” y la “Renta Básica” que formaban parte del programa surgido de los Círculos.
    Y a cambio de ello proponen:
    1 – Una negociación con los mercados para flexibilizar el pago de la deuda, (ni una sola mención a una posible Auditoria).
    y…
    2 – Una renta mínima para todas aquellas personas sin ingresos y que no hayan tenido posibilidad de obtenerlos a través de otros medios, es decir, otro subsidio condicionado en lugar de una Renta Básica o una Renta de Ciudadanía.

    En fin, penoso, ya que visto el sistema de afianzamiento de su cúpula, será poco menos que imposible que en el debate posterior de Podemos se retomen las líneas maestras rupturistas que fueron identitarias para aquel inicial movimiento.
    Un abrazo.

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