Facebook, smartphones y el Gran Otro lacaniano

El título de esta entrada puede asustar a más de uno. Estamos bastante acostumbradxs a que cualquier crítica a las nuevas tecnologías sea tachada de reaccionaria, enemigadel “progreso” o de una supuesta voluntad de volver al paleolítico. Nada más lejos de la realidad. Compartiré esta entrada en mi perfil de facebook y el soporte en el que escribo en este instante forma parte de todo el entramado cibernético y de la red. De todas formas, estamos todxs dentro y las reflexiones y críticas son un imperativo para subvertir todos aquellos mecanismos y dispositivos que reproduzcan y produzcan la estructura social vigente.

La idea de algunas reflexiones sobre como Facebook modera y media en nuestra propia realidad me ha venido leyendo un texto de Zizek en el cual habla -un poco por encima- sobre el e-book. La forma en la que aborda el tema del e-book puede ser también retomada y trasladada para Facebook.

Zizek nos dice que el e-book actúa como un Gran Otro en lo que respecta a la lectura. En el e-book puedes tener 1 000 o 2 000 o 20 000 libros. Evidentemente, nadie tiene el tiempo para poder leer tal cantidad de novelas y ensayos pero nos gusta poder decir que al menos están ahí, que están siempre a nuestra disposición. Zizek argumenta entonces que es el e-book el que lee los libros por nosotrxs, a modo de ese Gran Otro lacaniano que nos sirve para mediar nuestras existencias. El Gran Otro viene a rellenar el vacío que hay detrás de las cosas, de los objetos. Tú no lees todos los libros que tienes en tu e-book, pero el objeto físico e-book, investido de todo un relato, nos apacigua ante la angustia vital de saber que no vamos a leerlos. Nos apacigua de tal modo que pensamos que es ese artilugio el que está leyendo todos esos libros por nosotrxs. Nos tranquilizamos por el simple hecho de saber que el objeto está ahí y es nuestro. Muchas veces diremos que no he leído libro, pero haré como si lo hubiera leído pues el libro está en mi e-book.

¿Qué ocurre en Facebook? De modo análogo, parece que, en Facebook, la propia red social sea la que mantenga nuestras relaciones personales en nuestro lugar. De esta forma, al estar mi perfil siempre disponible y accesible para todas las personas (y en todo espacio y tiempo) con las que tengo “amistad”, la plataforma hace el trabajo de mantener mi vida social por mi. Tengo una tranquilidad al saber que cualquier perfil puede consultar mi muro o ver mis fotos (o que se le aparezcan en la página principal de entrada). Del mismo modo, cualquier persona que quiera hablarme o ponerse en contacto conmigo puede enviarme un mensaje con sólo uno o dos clicks. Esto permite, en parte, evitar la angustia que nos puede ocasionar el saber que en realidad no hay nada detrás tanto de las personas como de nuestra propia vida social. La fachada del perfil sirve de esta manera de interfaz ante la angustia del vacío. Podemos pensar que hemos perdido el contacto y tal con alguna amistad del pasado o con alguna persona que conocimos hace poco tiempo y con la que hubo un encuentro alegre y placentero. La forma de eludir la tristeza de la pérdida de contacto humano (sea por la razón que sea) es el saber que lo seguimos teniendo de amigo en Facebook y pensar entonces “ah no, sigue allí, está aquí”. Facebook opera a este nivel como el Gran Otro lacaniano que nos permite seguir con nuestra cotidianidad y nuestra rutinaria vida sabiendo que no por recluirme en tal o tal sitio o irme a tal o cual lugar perderé mi vida social (sea más auténtica o no). Me evito también esfuerzos que pudieran empujarme a encontrarme o verme realmente con tal persona y descubrir que ella no es, en realidad, como yo había proyectado que fuera.

Se puede estirar un poco más la reflexión. Si el e-book y Facebook reproducen al mismo tiempo toda la ideología del capitalismo es también porque nos permiten acumular libros y amigos (y, también, porque muchas veces parece ser el fin último de ambos). Existe una lógica acumulativa en los dos soportes que va de la mano de la ideología dominante. ¿Acumular para qué? Para seguir acumulando, para mantener el “valor”. Para que la máquina productiva y reproductiva del capital siga alimentando el valor, para acumular relaciones sociales y contactos que permitan también aumentar nuestro “valor humano” en el capitalismo cognitivo. Además de nuestra popularidad y nuestra “cuota de mercado”.

No descubro nada a nadie cuando digo que la forma de organizarse y de operar en Facebook reproduce el imaginario social de la utopía neoliberal. Individuos atomizados que se juntan unos con otros pero siguiendo esquemas de autismo pre-político y pre-social.

Con la aparición del smartphone se da un paso todavía más allá. El smartphone no me permite únicamente el estar todo el día conectado y que internet me siga a todas partes, metido en el bolsillo de mi pantalón, sino que me permite estar tranquilizado ante todo aquello que se me pueda escapar por haber apagado el ordenador de mi cuarto o de mi estudio. Las barreras del tiempo y del espacio se difuminan y se nos aparece la inmediatez del mensaje instantáneo del whatsapp. La máquina virtual se nos presenta como omnipresente y como guardián de nuestra vida social.

 

 

 

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3 pensamientos en “Facebook, smartphones y el Gran Otro lacaniano

  1. Estas verdades evidentes son difíciles de entender o de aceptar, pero son terribles por lo que si seguimos reflexionando, suponen.
    No tengo libro electrónico, pero si una biblioteca en la que peco de lo mismo, acumular libros que… algún día leeré.
    Animo a todos a dejar de usar ( o no empezar) el facebú.

    Saludos.

  2. Nos seguimos valorando en tanto en cuanto nos valoran los demás. En eso se basa el “caralibro” (facebook): en acumular “amigos”, que no son más que contactos, para creernos queridos y aumentar nuestro capital valor.

    Con los libros pasa lo mismo, los libros que tenemos en la biblioteca nos proyecta una imagen de lo que seremos cuando los hayamos leído. Aumentamos así el valor que creemos tener.

    Pero tanto los “amigos” como nuestra biblioteca son castillos en el aire o mejor dicho en la red.

  3. Wesh wesh qu’est-ce qui se passe? Gran post y estupendo blog, muchas verdades. Sobre el tema hay un muy buen libro que no se si conoceras de Cesar Rendueles, Sociofobia, donde el mismo hace una critica feroz al fetichismo cibernetico en la teoria y practica emancipatoria contemporanea. Me permito citar el ultimo parrafo de su primer capitulo que lo resume muy bien: “Mas bien (internet) es un zoologico en ruinas donde se conservan deslustrados los viejos problemas que aun nos acosan, aunque prefiramos no verlos”. Dejo aqui una pequeña entrevista al autor: https://www.youtube.com/watch?v=fWuHlBtAXrk (desde la cafeteria de Saint-Denis, y disculpandome del diabolico teclado gabacho).

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