La abolición del género es cosa de todxs pues la dominación masculina nos oprime a todxs

Acabo justo de leer un artículo titulado Què podem fer els homes per la lluita feminista? (click para ir al escrito) que apunta muchas cosas interesantes sobre la participación de los “hombres” en la lucha feminista pero que, en mi opinión, se equivoca en su punto de partida.

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Arrastramos todavía ciertos tics de un feminismo que suele reducir la compleja problemática de las dominaciones masculinas al binario supuestamente antagónico hombre/mujer y que, por lo tanto fácilmente cae en los esencialismos. Que no se me malinterprete, el primer movimiento de enunciación feminista es imprescindible para el empoderamiento de las mujeres. En los roles asignados por el heteropatriarcado y la dominación masculina, a la mujer se la ha recluido e invisibilizado en el espacio privado de la casa. Se la ha excluido siempre de la vida pública y de toda aquella actividad espectacular (deporte, arte…). Todo lo relacionado con las mujeres ha sido siempre, desde los discursos hegemónicos, llevados hacia lo oculto, lo invisible, lo misterioso (la vagina es aquello que no se puede conocer, oscuro etc, en los textos bíblicos y no tan bíblicos se nos presenta a la mujer como una persona que maquina por detrás de las cosas, es invisible pero mueve los hilos, en la literatura española encontramos la paradigmática Celestina). De ahí que los movimientos feministas hayan y sigan necesitando y ejerciendo de esa enunciación y empoderamiento del espacio público, ganar esa visibilidad negada por el patriarcado.

Ahora bien, muchos feminismos (y, sobre todo, el feminismo de la diferencia, un enemigo de la lucha feminista y de la abolición del género) han recogido por la mano derecha aquello que soltaron por la izquierda. No hay ningún opuesto a la Naturaleza. Hay que superar los binarios que esencializan en categorías dicotómicas -bueno/malo, hombre/mujer, social/natural-, no hay ninguna esencia “mujer” ni ninguna esencia “hombre”. Hay sistemas y estructuras de opresión. No podemos seguir alimentando ese absurdo discurso destinado a mantener las estructuras de poder vigentes y establecidas en la que habría una cosa tal como ser “hombre” o ser “mujer” con características naturales propias a cada cual. No hay ninguna antropología a hacer aquí, no hay ninguna esencia. Los discursos y las prácticas transexuales son claras en cuanto a este aspecto.

Los hombres como las mujeres son un efecto de la estructura de opresión sexista y patriarcal que nos atenaza. Los apelativos hombre y mujer son fruto directo de la dominación masculina, dominación que beneficia en su mayoría a los hombres pero no únicamente, pues es un sistema, una estructura y no hay tal cosa como “hombres” o “mujeres” sino roles asignados y proyectos políticos para cada cual. La feminidad no se puede concebir sin la masculinidad, es un sistema relacional en el cual se asignan unos roles a lo masculino -virilidad, agresividad, fortaleza, coraje, heroísmo, razón, insensibilidad- y a lo feminino -ternura, sensibilidad, irracionalidad, sentimientos, debilidad corporal y física-. Y son intercambiables, aunque el proyecto de masculinidad se orienta a fortalecer y crea la categoría “hombre” para que sea dominante y subyugar a lo femenino destinado a las mujeres.

Todo esto no lo digo por decir. En el artículo que os pongo en el principio de esta entrada se presupone que “hombre” y “mujer” son dos categorías claramente separadas y se niega que la dominación masculina y el patriarcado nos oprime a todxs (aunque NO por igual). Cuando partimos de esa premisa del artículo, compartida por ciertos feminismos, estamos afirmando que el hombre es sujeto activo de la opresión y que la mujer es un objeto pasivo oprimido (víctima). Ya de entrada, el título del artículo nos marca claramente esta premisa sexista en la cual se enuncia “qué podemos hacer los hombres por las mujeres?”.  Se sigue exactamente este esquema en el cual el hombre es sujeto activo, es como si estuviera ya liberado de toda opresión y se limitara a ejercerla como tal. No quiero aquí negar que se tienen PRIVILEGIOS por ser hombre. ahora bien, esos privilegios solo se dan de entrada, cuando fallas en la mitología e imposiciones de roles que se esperan de ti y que te han asignado ya no tienes ningún privilegio (pensemos en el marica, en el hombre cobarde, en el hombre sensible, en el hombre que deviene mujer, que son la mayoría de los casos, los hombres nunca cumplen con el proyecto de héroes que se esperan de ellos).

Hay demasiada tendencia en victimizar a las mujeres y no a hacerlas sujetos activos de enunciación y resistencia. El correlato de la victimización de las mujeres es el paternalismo y la propia negación del sujeto mujer. Allí dónde hay poder hay resistencia, como ya nos dijo Foucault. Un caso claro de esta victimización e infantilización es el de la anorexia. Recogida por Itziar Ziga en Devenir perra del estudio de la doctora Paloma Goméz titulado Lo que nunca te han contado sobre la anorexiala idea de que la anorexia es algo que ha surgido en el siglo XX fruto de las modelos en las pasarelas es falsa y reproduce un esquema de paternalismo hacia las mujeres. La anorexia ya se daba en el siglo XIX cuando existían otros cánones de belleza. La anorexia fue una forma de resistencia contra la feminidad impuesta a las mujeres. No me extiendo mucho en este punto pero os he dejado el enlace y las referencias por si os interesa este tema.

¿Cuál es la primera consecuencia de este esquema de análisis y de lucha? Pues que el hombre debe ayudar o participar en la tarea de la liberación de género por pura moral. O esperar que las mujeres tomen el poder y nos devuelvan a nuestro sitio de no opresores (en este sentido, se suele caer en la absurda y homogeneizadora hombres contra mujeres, y, el tono del artículo, confirma esto pues debemos estar con las mujeres pues es lo que está bien para ellas).

Mi posición, sin embargo, por mucho que en el artículo se acierte a señalar los pequeños micro-machismos que nosotros realizamos y ejercemos por inercia y que hay que combatir, es que el sexismo y el patriarcado  son un sistema, con una estructura estructurante de dominación que benefician a un cierto y pequeño grupo compuesto de hombres pero también de mujeres (pensemos en las burguesas, o en Thatcher, o en Angela Merkel). Los hombres no son sujetos activos de opresión sino efectos de la estructura de poder, al igual que las mujeres, son objetos y partes de una estructura de cuyas fisuras emerge la subjetividad (que también cuenta). El hombre no ha alcanzado ningún proceso de individuación (como si hubiera el hombre alcanzado la posición de individuo) en el patriarcado, pues el patriarcado le impone al hombre que sólo es hombre en tanto cabeza de familia. Una vez desposeído de dicha cabeza de familia deja de ser patriarca y, por extensión, hombre. De aquí se deriva que la estructura de dominación masculina nos oprime a hombres y mujeres, de forma distinta y con brutalidades e intensidades divergentes. Pero nos oprime. Y por eso la lucha contra el patriarcado, contra el machismo, contra la dominación masculina es la lucha por la abolición del género y, sobre todo, es una lucha POLÍTICA y no MORAL.

Muchas feministas pueden preguntarnos en qué nos oprime a nosotros el patriarcado. Para mi y siguiendo la tesis de la feminista Maria Jesús Izquierdo, en dónde se vislumbra más claramente la opresión masculina sobre los hombres es en la estructura del ámbito del deseo (en contraposición a la estructura económica, que está claramente masculinizada y oprime al colectivo de mujeres). La estructura sexista del deseo impone al hombre que deba poseer, conseguir y conservar a la mujer. A la mujer, sin embargo, se le impone el deseo de ser deseada (debe de ser deseada, reconocida, aprobada). En la literatura y cultura de masas se ve claramente esto (hombre que lucha heroicamente por conseguir a una princesa). El problema de esta estructura, de esta organización del deseo es que tiene un altísimo precio para los hombres. El objeto de deseo del hombre es exterior a él -es una mujer, a la que además, en parte, debe cosificar- esto implica una pérdida, un empobrecimiento, de la propia líbido. Se pierde pues la capacidad de proteger la propia vida y los propios intereses, como ya nos advirtió Freud. La masculinidad está asociada a un menor índice de supervivencia, el arrojarse al suicido, a la agresividad, a la lucha corporal, a la muerte, menos que estar debido a causas “naturales” es debido a esta organización del deseo. El patriarcado, la dominación masculina, oprime pues violenta y brutalmente a los hombres, sobre todo en este ámbito del deseo que conlleva una altísima agresividad entre nosotros pero también, muchas veces, materializado contra las mujeres. Los mitos del amor romántico siempre basculan y se mueven en esta determinada organización del deseo. Y son altamento opresivos para hombres y mujeres.

Existe una gran violencia ejercida por los hombres contra otros hombres y contra las mujeres. Del mismo modo que las violaciones son mayoritariamente ejercidas contra las mujeres pero también contra los hombres. Cuando hay una dominación masculina, los hombres en cada momento deben ejercer dicha dominación, no limitada exclusivamente a las mujeres. Aunque es cierto que entre hombres se está entre “iguales”.

En la mujer el deseo de ser deseada implica el narcicismo, lo que conlleva el peligro de que únicamente una puede quererse en la medida que es querida. Que quede claro, nada de homogeneizar, cuando hablo de mujeres y hombres hablo como antes, en la medida que las asignaciones de género se asocian al sexo de nacimiento (y siempre de forma visual, estética), pero como no hay nada natural ni biológico que nos determine siempre hay líneas de escape y cambios de roles y asunciones de otras expectativas.

Los cuerpos de los hombres están destinados a servir al Estado y a las clases dirigentes en las guerras y las industrias y el de las mujeres a la reproducción de otros humanos. La dominación masculina afecta y oprime en diferente grado e intensidad a unos y otros.

De momento no quiero extenderme mucho más (sé que todo esto es muy largo y da para mucho), pero quiero resaltar y destacar que también hay costes y una gran opresión en los hombres fruto de esta estructura de dominación masculina, sexista y patriarcal. Y que, por lo tanto, en la lucha contra la abolición de género y en la lucha feminista, nosotros hombres por sexo no sólo tenemos que trabajar y combatir todas aquellas actitudes machistas y masculinistas que reproducimos sino que también tenemos opresiones de las que liberarnos. EN la lucha feminista estamos todxs metidxs y por razones políticas. También porque no tenemos porqué asumir todos esos roles de héroes machos, como si no pudiéramos ser sensibles, ni tiernos. Mención aparte de todo lo que conlleva la heternormatividad y el correlato,  imposiciones  y opresiones que conlleva (tanto para los bio-hombres como para las bio-mujeres).

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8 pensamientos en “La abolición del género es cosa de todxs pues la dominación masculina nos oprime a todxs

  1. Es que el “feminismo” está muy de moda, pero solo es porque interesa a los dominadores que como dices utilizan el patriarcado para explotar también a los hombres. Si se consintió la dominación masculina fue para utilizar al hombre en la guerra, ahora se comienza a cambiar el interés y la mujer parece resultar más rentable así que la balanza se mueve, pero hay que entender que siempre es de forma artificial y para el pueblo, para los dominados.

    Saludos.

    • Entiendo lo que dices. Pero vamos a ver, tampoco hay ningún poder oculto omnipotente…las luchas feministas han logrado desplazar la antigua hegemonía del hombre en el espacio público. Y, más allá de todo eso, ha permitido visibilizar que no hay tal cosa como “hombre” o como “mujer” sino sistemas de feminidad y masculinidades hegemónicas que operan para el sistema de poder establecido, masculinizado. Muchas mujeres que reproducen la dominación masculina, siempre ha habido un juego con eso.

      Ahora bien, yo todo esto no lo escribo en vistas a una reconciliación entre hombres y mujeres sino para fundamentar una violencia más intransigente contra todo el sistema de dominación heteronormativo y masculinista.

      Sobre el artículo que has puesto, no puedo estar más en contra tendría que dedicarle un artículo largo y entero para desmontarlo (pero creo que no vale la pena, no soy conspiracionista, la conspiración es la mejor aliada del capital y es la antesala del fascismo). Pero se lee en líneas generales todo el problema de los masculinistas que han perdido algún que otro privilegio Y QUE LO QUIEREN RECUPERAR (cuando la cosa es eliminarlo y erradicarlo el género como tal). Además cae, como no, en el esencialismo (qué son las mujeres y qué son los hombres, biológicamente, cosa que hay que combatir).

      • Hay un poder pero no está oculto: el estado y es el estado quien induce en la sociedad machismo, o feminismo (de estado) en la actualidad.
        Las luchas feministas han logrado que la mujer deje de ser mujer y quiera “ser hombre” y ocupar su lugar en la fábrica y en el ejercito, pero bajo la tutela del estado paternalista que queda libre de machismo, no se sabe muy bien porqué.

        Sobre tu escrito, es que me centre en una parte porque es demasiado extenso como para tratarlo todo de golpe y tampoco se trata de eso, solo cambiar unas ideas.

        Sobre lo del artículo de Prado, no se muy bien como lo has entendido, pero me asusta eso que dices de conspiracionista :p porqué no se que tiene que ver.
        De lo que conozco de esta autora hasta donde mis entendederas llegan, no defiende el machismo clásico ni mucho menos, ataca al feminismo de estado (que existe, como las meigas).
        Sobre eso de combatir la biología también creo que es absurdo, porque nos guste o no somos animales y estamos gobernados por hormonas y una cosa es la política y otra la zoología, se nos puede y debe igualar en derechos pero ni somos ni tenemos que querer ser iguales.
        De cualquier modo es interesante leer puntos de vista diferentes, espero no aburrirte.

        Saludos.

  2. No podemos seguir alimentando ese absurdo discurso destinado a mantener las estructuras de poder vigentes y establecidas en la que habría una cosa tal como ser “hombre” o ser “mujer” con características naturales propias a cada cual. como ambientologo y por tanto como persona que sabe mucho de biologia tu afirmación e una total mentira. Hopmbres y mujeres somos todos personas y por tanto debemos ser igualñes en derechos (en España no se cumple, los hombres tienen menos), pero a su vez somos diferentes y complementarios. Pero si que suele ser curiosoq ue haya genet que dice que no hayq ue diferenciar genero y luego te dice que hayq ue hacer listas paritarias, dodne importa mas el genero que las ideas,o una chica para policia debe pasar unas pruebas fisicas más leves, lo cual es discriminatorio.

    Un saludo.

  3. Cuando hablas de la abolición del género, ¿a qué te refieres exactamente? ¿A que no nos llamemos “mujeres” y hombres” así tal cual? ¿O es otra cosa?

  4. Hola Alejandro Pérez, entiendo tu punto en tanto que (bio a partir de aquí) hombres y (bio) mujeres somos efectos, incluso víctimas, de un sistema, pero se me hace muy importante poner también en negritas tu “La dominación masculina afecta y oprime en diferente grado e intensidad a unos y otros”.

    Porque ese efecto de deseo que se impone a los hombres, y el anhelo de ser objeto de deseo de las mujeres que mencionas, son iguales en tanto que modifican nuestros comportamientos, pero sus consecuencias distintas hacia hombres y mujeres porque esos dos factores son los que provocan una violencia de distinta índole que sí perjudica más a las mujeres.

    Y, por otra parte, los hombres puede que sean obligados por el estado a asistir a servicio militar o una guerra, mas es un hecho que por cuestiones biológicas, las mujeres tienden a morir más que los hombres, yo propondría que no fuera obligatorio para nadie, sino quien quisiera, se apuntara, pero bueh…

    Además si, como enuncia tu título, el género se debería abolir, por qué tendría algo de malo que en su mayoría los machos de la especie humana fuesen los que acudiesen a guerras, etc
    Deberíamos, como sugieres, deshacernos de ese antagonismo entre hembras y machos de la especie humana.

    Saludos.

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