Anotaciones en torno al anuncio Set Yourself Free (contra las pellas en el colegio)

Un anuncio australiano para “concienciar” a los jóvenes de no hacer campana, realizado por Henry Inglis y Aaron McCann, se está extendiendo de forma viral por las redes sociales. Ya se han producido más de 12 millones de visualizaciones en youtube. El anuncio es el siguiente:

La estructura del comercial es simple pero impactante y efectista. Tenemos un planteamiento feliz, con una agradable y dulce melodía de fondo, unos paisajes de ensueño, unos jóvenes atractivos gozando de su libertad (caminos entre naturelza virgen, líbido liberada, cortejos sexuales idílicos etc etc) hasta la irrupción y la ruptura de la entrada en lo real: la música se corta de pronto y los explosivos destrozan en mil pedazos los cuerpos libres de los jóvenes pijo-rebeldes. Tenemos un festival de sangre y carne cruda. La playa, símbolo de la libertad recién conquistada, deviene entonces el campo de muerte, ¿Moraleja? Si te escapas del colegio, de la institución forjada para domesticarte (o para iluminarte y hacerte un humano cívico, con porvenir, etc etc ya conocéis el discurso humanista y buenista en relación a la educación), solo te espera la autodestrucción y la muerte. Ningún futuro. Es tan exagerado el desenlace del anuncio que parece que haya una burla hacia el propio mensaje que transmite. Al principio, he pensado que así era: un gracioso anuncio que ridiculiza las posiciones pro-escuela. Luego, al visitar la página de la fundación que lo ha producido, he descubierto que el mensaje era serio. Es por esta razón que me ha parecido tan curioso y digno de unas breves reflexiones.

El anuncio, aunque tenga un clásico mensaje paternalista, es interesante por varios motivos. Para empezar, acierta con la elección del elemento supuestamente “rebelde”. Las chicas y el chico que se escapan  son atractivxs y tienen un aura burguesa y pija que tumba de cabeza. Al espectador medio que sufre cada día la explotación y la opresión de esa clase social y que se enfrenta cada día a una dura realidad después de haberse sometido a todas las reglas que le impusieron (y que, como bien sabe, no le sirvieron para escapar de su condición miserable), le produce cierto placer el convencerse de que lxs hijxs de esas personas tampoco pueden disfrutar de una libertad completa. Es decir, sirve para autoconvencerse de que tus sacrificios y tu sufrimiento tuvo un cierto sentido y que ni siquiera los más privilegiados pueden escapar a esos mismos dolores y sacrificios que tú has vivido. De hecho puedes pensar: sí, lo pasé mal en la escuela o en el trabajo, pero al menos sigo con “vida”.

Evidentemente, el miedo y el saber inconsciente que todos tenemos es que eso nunca ocurre y que realmente esas personas no murieron al ir a la playa.

El mensaje de doble filo del anuncio es aterradoramente conservador por varias razones. La imposible escapada a la institución de represión (la forma de escaparse y la imagen de los que están “dentro”, detrás de una valla,reja, de estilo presidiaria ya nos está mostrando simbólicamente lo que es esa escuela, además del detalle de los uniformes) es la guía del anuncio.

Aunque, en otro plano de análisis, la cosa se vuelve mucho más interesante. Es clarificador que la muerte sobrevenida en la playa sea totalmente independiente de la escapada del colegio. En efecto, en el anuncio se podía haber puesto cualquier otra excusa en el planteamiento. Podía haber sido la escapada a una prisión literal o la escapada a un puesto de trabajo que el resultado final no cambia pues se nos presenta el campo de minas de la playa como un elemento del azar. De esta forma, la escuela es simplemente una excusa ideológica que opera de forma independiente al desenlace de la escapada de las alumnas.  Podrían ser simplemente unas hijas de clases acomodadas que se van de vacaciones a esa misma playa, entonces el mensaje hubiese sido muy interesante: el azar gobierna el mundo. Pero esto carecería de un mensaje ideológico que sirviera para mediar nuestra realidad y controlar nuestros cuerpos.

Todavía podemos tirar más allá la reflexión para llegar a una raíz última relacionada con el psicoanálisis y que invertiría incluso el mensaje del anuncio. La escuela podría ser interpretada como una entidad superyoica que pide cosas imposibles -la represión de las pulsiones- y que ante la rebelión de unos sujetos impone la violencia más destructiva, caótica e impotente. Las minas en la playa no son un producto del azar, ¡han sido puestas allí por las autoridades académicas para reprimir la liberación libidinal! De hecho, la primera vez que se visualiza el anuncio, uno no puede sino sentir una extraña sensación entre la risa (por lo absurdo de la situación) y de terror. Es la violencia explosiva de la represión de algo que no se puede reprimir, de esa impotencia para poder controlar completamente a los sujetos libres que se representa en este concierto de sangre y explosiones que tanto nos sorprende y que tanto efecto da al anuncio. El mensaje escrito final es imprescindible para la construcción ideológica, de otra forma simplemente tenemos una clásica confrontación entre pulsiones, represión y liberación -violenta-.

Cuando fallaron todos los mecanismos y dispositivos disciplinarios y de control para mantener en los márgenes del sistema educativo a los sujetos surge, igualmente, un “azar” que ¡oh! ¡casualidad! también está al servicio de la institución de poder y represión. En el fondo, es la propia aceptación del fracaso del sistema: únicamente dando muerte se consigue el fin último, aquellos que no son integrados deben de ser eliminados.

El anuncio es absurdo porque realmente nadie entiende que tiene que ver el quedarse en la escuela. Opino que está ahí el elemento de su éxito, disfrutamos con la puesta en escena y con la explosión de las pulsiones pero debemos siempre mantener una línea trascendente y que rellene de sentido nuestras existencias. En este caso, el sentido es la escuela, aunque podría haber sido cualquier otra cosa. Es contra este elemento ideológico que intenta trascendernos y someternos contra el que tenemos que luchar. Este elemento que ordena y que garantiza una existencia en arreglo a unas normas, que nos protegería del azar incontrolable (la playa plagada de minas) y que, evidentemente, perpetúa y reproduce todo el sistema de dominación social establecidos. Con la ilusoria creencia de que realmente se puede ser soberano sobre el mundo.

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2 pensamientos en “Anotaciones en torno al anuncio Set Yourself Free (contra las pellas en el colegio)

  1. Paradójicamente, estas situaciones suceden en la vida real a niños que van a la escuela y que para ello tienen que atravesar terrenos minados.

    http://noticias.lainformacion.com/mundo/solidarios-en-accion-perdi-dos-piernas-por-una-mina-antipersona-pero-tengo-suerte_giGy1rEMaNMDp4bnsaGA96/

    El anuncio me parece una auténtica salvajada, no por las imágenes en sí, si no por el mensaje: Acepta la sumisión o muere. Creo que no los mejores sueños de los más fanáticos nazis (de antes) habrían imaginado que se podría llegar tan lejos.

    Saludos.

    • Sí, la verdad es que es una triste paradoja del mundo real. No es por escapar sino por ir a la escuela que te encuentras minas en tu camino.

      Acepta la sumisión o muerte, ayer di por casualidad (esas estupideces que se comparten en facebook) con los 11 consejos de Bill Gates para “triunfar” en la vida. Misma historia: sé usted obediente, la vida no es justa, freír hamburguesas es una oportunidad…

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