Fundamentalismo de mercado, ultraliberales y otras drogas duras

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Proliferan en nuestros tiempos una serie de economistas, profesores universitarios, estudiantes (de economía y ADE principalmente) y periodistas digitales que se han propuesto recuperar el prestigio perdido del sistema capitalista. Es una nueva especie heredera de la escuela austríaca en su versión más radical y de Friedman en su versión más edulcorada y moderada. Personajes como Xavier Sala i Martin o Huerta del Soto así como medios digitales estilo Gurusblog o el blog salmón se tornan cada vez más mediáticos y pretenden erigirse como referencias intelectuales de nuestro tiempo.

El mecanismo a través del cual quieren reivindicar y presentar ante la ciudadanía las bondades de un sistema en crisis y que no es capaz de garantizar la riqueza y bienestar prometidos es conocido: una regresión hacia un pasado imaginado en el cual el libre mercado puro sería la solución a todos nuestros males. Es preocupante observar las similitudes entre los argumentos presentados por estas personas así como la forma de enfocar nuestros problemas actuales y los argumentos y enfoques de los dirigentes de los países del bloque del este, del socialismo real. La línea argumental de ambos casos es como la que sigue: el sistema es perfecto el problema es que las personas no lo son y se han corrompido, tanto a ellas mismas como al propio sistema, menoscabando su pureza y pervirtiendo su perfección teórica. Los dirigentes comunistas de los años 80, ante la crisis de legitimidad del sistema del socialismo real, no hacían más que recurrir al argumento de la corrupción interna. El sistema funciona y es eficaz pero ha habido una serie de desvaríos fruto de la corrupción. Es un vano intento de reconstituir una legitimidad perdida por el propio devenir de los acontecimientos, en vez de ir a la raíz de los problemas y cuestionar al sistema en sí se señala a las personas corrompidas que lo dirigen (sin preguntarse de dónde surge realmente esa corrupción). Cuando leo o escucho a los ultraliberales me viene a la cabeza la misma estructura argumentativa: el capitalismo es perfecto lo que pasa es que una serie de personas (incluso acusan a las grandes corporaciones, confabuladas con el poder político) han pervertido el sistema. Muchas veces les oiréis decir que “esto no es capitalismo, es un socialismo disfrazado de capitalismo” y burradas semejantes. De hecho, hay una corriente en plan “trotskista” que asegura que el capitalismo nunca ha existido, que está por llegar y que será la perfección para todos. Me ahorro los comentarios…

Del mismo modo, se empeñan en asegurar que la crisis del sistema es fruto de un intervencionismo estatal tremendo que distorsiona la pureza y bondad del mercado. La evidencia de la desregulación económica es tan abrumadora que no vale la pena ni discutirlo. Incluso he escuchado alguna vez a Huerta del Soto sostener que la crisis es debido a la regulación de la banca fruto de los acuerdos de Basilea. Burradas y manipulaciones de este estilo son habituales, evidentemente no suele comentar nada acerca de la derogación de la Glass Steagall en el año 1999, ley que regulaba a la banca norteamericana (impidiendo que un banco de inversión fuera al mismo tiempo un banco de depósitos).

Cuando uno lee a Sala i Martin o a Huerta del Soto o se pasea por los blogs citados más arriba no termina de saber qué es lo que realmente están defendiendo. El sistema “puro” que proponen no tiene ningún parangón en la historia, aunque hagan constantes referencias a él. Es una manifestación más de la crisis en la que está sumida la modernidad y el sistema: es un intento de recuperar una pureza, una perfección, perdidas (aunque nunca hayan existido, aunque solo sea virtual). Es el mismo estilo del fundamentalismo islámico o cristiano: la recuperación de un pasado glorioso en el cual la degeneración y la perversión no tenían cabida. Sé bien que la escuela austríaca por ejemplo aportó numerosas renovaciones de la teoría liberal clásica (marginalistas etcétera) para intentar eludir la crítica marxista pero la forma de operar de sus seguidores, las soluciones propuestas a la “crisis” del capitalismo son esencialmente la recuperación de algo puro que se habría perdido (a fin de cuentas, lo que están pidiendo es prácticamente la abolición del Estado en pos de un libre mercado sin cortafuegos).

La corriente anarco-capitalista es realmente curiosa. Son los primeros anarquistas que no promulgan una abolición de la autoridad (ya que defenderían la del empresario), de la jerarquía o del trabajo asalariado. Es curioso, a este respecto, que para estas personas si el Estado debe existir el mal menor sería su “brazo derecho” como diría Bourdieu (el represivo) mientras que los anarquistas de verdad siempre defendieron el mal menor del Estado Social, su “brazo izquierdo” (si debe existir, al menos defender los servicios públicos como la Sanidad y la Educación). Esta distinción y divergencia en el mal menor ya nos señala las cataduras morales de unos y otros.

Observo con preocupación esta expansión del fundamentalismo de mercado que tanta cancha mediática tiene. En su vano intento de legitimar a un sistema que está mostrando su otra cara estas personas no hacen más que trabajar para los grandes intereses, sean o no conscientes de ello. Para reforzar al sistema.

No he entrado en debates sobre la propia teoría económica que defienden, otros blogs de mucho nivel ya lo hacen maravillosamente bien. Muchas veces estas personas presentan la economía como una ciencia asexuada y hablan y defienden teorías como si se tratara de tecnicismos o de cuestiones económicas inocuas, desconectadas de la política o la sociedad. La realidad es que ninguna ciencia social puede llegar a ser pura y siempre estará “contaminada” (que no determinada) por las propias ideologías, cosmovisiones, cultura o condición social (de hecho, la antropología y epistemología utilizadas por los economistas liberales suelen ser más que cuestionables, y se dan como axiomas). Y sabemos muy bien al servicio de quién están las teorías neoliberales y ultraliberales.

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2 pensamientos en “Fundamentalismo de mercado, ultraliberales y otras drogas duras

  1. Pues como bien (entiendo yo que) dices, el problema es que todos estos “eruditos” son puramente teóricos, como lo fue Marx y como lo es el propio marxismo, por tanto todas estas teorías están abocadas al fracaso, en cuanto como (esto si está claro que lo dices), pregonan que el sistema es perfecto pero falla el factor humano. No creo que sea nada difícil de entender ni de aceptar que en definitiva estos sistemas tienen que servir al hombre, así que si pretendemos anular “su alma”, su porqué, no se si tienen mucho sentido.
    No pierdo la esperanza de que esa pieza mal encajada, ese fallo del sistema, termine por hacerlo caer, y espero que sea por una mejora de las cualidades humanas: factor imposible de encajar en un sistema psicopático, cruel, ultracompetitivo, injusto, y ya demasiado alargado en el tiempo.

    No se si conoces a Rodrigo Mora, ni de ser así que opinión tendrás de él, pero por si no lo has escuchado, te dejo ese enlace con un audio y un resumen además, de esto mismo que tratas.

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