La “crisis” vino para quedarse

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El estallido de la burbuja immobiliaria hace más de cinco años unido a la crisis financiera internacional nos ha despertado del sueño del “bienestar” generalizado, rompiendo el espejismo de una realidad edulcorada. En estos años, se ha hablado de forma reiterada de que el “capitalismo está en crisis” y en numerosas ocasiones se nos ha dicho que el final del túnel estaba a la vuelta de la esquina. Tras las nuevas “predicciones” tanto del gobierno como de otros organismos internacionales, que sitúan el final de la crisis de cara a los años 2017-2020 ya empezamos a hacernos a la idea de que esto va para muy largo. Además de ello, pocas personas se están preguntando de qué manera estaremos cuando salgamos de este atolladero, con un “estado del bienestar” que está siendo lapidado, dinamitado y unas condiciones laborales que rozarán la esclavitud.

Antes de entrar en materia, me gustaría comentar que hay que desechar la idea según la cual el capitalismo está en crisis. Nada más lejos de la realidad. El capitalismo se está reforzando, sus redes de poder, de dominación y de subyugación se están extendiendo a lo largo del mundo y están superando los pocos puntos de cortafuegos que todavía quedaban en Europa. La reconfiguración que el sistema está ejecutando para su fortalecimiento no encuentra oposición y está sentando las bases para un nuevo periodo de acumulación capitalista. Todavía queda mucho planeta por conquistar, zonas en dónde los capitalistas podrán continuar su saqueo. El capitalismo no está en crisis, la crisis es la propia esencia del sistema. Desde su nacimiento, se han sucedido muchísimas crisis de menor o mayor intensidad con algunos periodos de bonanza (la más duradera fue la del periodo 45-70). No debe interpretarse de forma automática que las crisis sean negativas o positivas, son la característica de un sistema que no deja de rearticularse, de reconfiguarse, para su propia supervivencia.

La lógica del mercado mundial y de la globalización capitalista es implacable. Los países del Sur de Europa vamos a tener que empezar a competir con el resto de países del mal denonimado “mundo en vías de desarrollo” o de los países emergentes. Las políticas que se van diseñando y aplicando al conjunto de la ciudadanía van en ese camino, cambiar las reglas del juego para equiparar nuestras condiciones laborales y sociales a las de los países emergentes. Así, se va abarantando el despido (que siempre ha sido libre como gusta decir a los liberales, aunque no era gratis y van a intentar que lo sea) y se va consolidando un ejército de reserva enorme que fuerza a la baja los salarios del resto de trabajadores. La apuesta por un modelo productivo basado en I+D hace tiempo que fue “desestimada” por nuestros gobernantes, la construcción de un Outlet en Viladecans en lugar del parque aeroespacial es ilustrativo a este respecto, así como la apuesta por Eurovegas o Barcelona World en otros lugares del territorio. Reporta mayores tasas de ganancia el tener una mano de obra barata centrada en el sector turístico que no en sectores de alto valor añadido.

De esta forma, podremos empezar a salir de la “crisis”, devaluación interna para ser más “competitivos” (= más explotados). Algunos economistas han argumentado que, siendo la demanda interna la que representa un 70% de nuestra economía, todo esto es un suicidio. En efecto, es un suicidio para los trabajadores precarios que vivimos aquí pero no para un economía en un contexto globalizado que tiende a fortalecer los lazos de interdependencia e integración en el mercado mundial. Opino que los que están implementando y diseñando las políticas económicas ya saben que este proceso lleva a un decrecimiento de nuestro PIB y a un estancamiento generalizado de nuestra actividad productiva a corto plazo pero a medio y largo plazo, aunque sea en detrimento de nuestras condiciones de vida, ya no habrá una vuelta atrás y estaremos “preparados” para afrontar las exigencias del capitalismo global.

Cada vez entiendo mejor los discursos de los ultraliberales, siempre me sonaron ridículos (cosas como que es el tamaño del Estado es el culpable de la crisis, o su elevada deuda y déficits públicos -cuando todos sabemos que en el año 2007 la deuda pública era bajísima, en torno al 37% del PIB así como el Déficit -que era superávit- o de que hay que bajar impuestos e intervención estatal en la economía cuando era evidente de que si se quería salir en las mismas condiciones había que aumentar ésta última) pero entiendo su sentido último, en el fondo el sistema es tan fuerte a escala global que las condiciones de nuestra existencia aquí les viene a dar un poco lo mismo. La cosa es alimentar un discurso que no aporta soluciones a nuestra situación particular pero que sirve para la expansión del capital. No son pocos los economistas que hace ya 3 años señalaron que la austeridad nos llevaría al colapso y al estancamiento, la estrategia parece ser esa; expandir la lógica mercantilista y capitalista a todas las esferas de nuestra vida.

Frente a esto debemos empezar a realizar ejercicios de empoderamiento colectivo. Crear nuestras instituciones autónomas, reforzarnos y apoyarnos mutuamente, formarnos más para intentar contrarrestar la atroz lógica y sistema que se cierne sobre nosotros. Intentar construir nuestras alternativas. Identificar bien a un enemigo difuso y que se escurre entre nostros, que ya no tiene un centro de mando como antaño (sino que es una lógica global, imperial). Señalar a los culpables pero también acusar al sistema capitalista. Debemos olvidar poner parches o pensar que cuando el PIB vuelva a crecer y se vuelva a generar empleo viviremos como en el mundo de cristal de los años 2000-2007, nos encontraremos que ya no hay sanidad o educación públicas, que ya no hay ningún tipo de red social y que nuestras condiciones laborales serán muy precarias.

No caigamos en la desesperanza o el pesimismo(no es mi intención), se abre ante nosotros un periodo revolucionario, de cambios sustanciales. Debemos continuar movilizándonos, organizándonos, pensando y creando nuestras instituciones. Tejer redes de resistencia global con otros países en nuestra situación (en Latinoamerica pasaron por algo parecido y están saliendo).

 

 

 

 

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Un pensamiento en “La “crisis” vino para quedarse

  1. Es la mejor oportunidad para que la gente reaccione y se de cuenta de en que mundo vive.
    Muerto el “estado del bienestar” se cae uno de los velos que nos tapaba los ojos.

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