216 mil millones de ayudas directas a la banca

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A veces, la retórica queda completamente vacía de contenido frente a los datos. Hoy, 2 de diciembre, La Vanguardia ha realizado un informe que desvela todo el dinero público desembolsado para la banca desde que comenzó la crisis. Nada menos que la friolera de 216 000 millones de euros es la cantidad total que se ha destinado de forma directa a la banca. Esto representa el 21% del PIB español y, según el mismo reportaje, probablemente no podamos recuperar 120 000 millones. Para que nos hagamos una idea de lo que son estas cifras, cada año la partida total destinada en el conjunto del estado español (comunidades y estado central) a sanidad es de 80 mil millones de euros. Tendríamos prácticamente tres años gratis de sanidad (sin necesidad de recortes o incluso aumentando de los recursos destinados a la misma si se deseara) si no se hubiera destinado dinero público a la banca. Otro dato es el gasto público social en España por año (230 mil millones de euros), prácticamente equivalente.

Los economistas podrán argumentar lo que quieran, que si el Estado del bienestar es insostenible, que si hay que privatizar para mejorar la gestión pública o que únicamente podemos salir de la crisis recortando el gasto público. El hecho evidente, a la luz de estos datos, es que el gasto público se ha incrementado enormemente debido sólo al dinero enviado a la banca. El lema “se salvan bancos en vez de a personas” se hace más veraz que nunca y negarlo es pura demagogia. Miren los datos. Esto supone un doble problema, por un lado la necesidad de más ingresos (mermados por la propia crisis económica) para poder pagar los intereses de la deuda contraída para ese mismo desembolso (con los bancos a los que salvan por cierto) además del dinero que perderemos en sí (120 mil millones de euros) y, por el otro, la necesidad de recortar en el gasto público social y productivo (para poder pagar esas deudas) lo que no solo supone un retroceso social sino que además es económicamente suicida (se deja de invertir en sectores productivos).

Imaginemos por un momento que en vez de destinar 216 000 millones de euros a la banca los hubiéramos destinado a las familias con menos recursos. 5 millones de familias habrían podido disponer de aproximadamente 42 mil euros extra, cantitad que podría haber servido para pagar numerosas deudas contraídas con los bancos y para darles un respiro.

Muchos de los banqueros son los que luego defienden el libre mercado, por mucho que vivan del Estado. Algunos economistas ultraliberales son consecuentes con sus creencias y afirman rotundamente que no se debería haber salvado a ningún banco. El problema de sus posiciones es que se encuentran un poco cojas ya que no son capaces ni de leer  ni de interpretar el papel del Estado en un sistema capitalista. Es bastante evidente -y aquí tanto Marx como Lenin nos sirven estupendamente bien- que el Estado es una herramienta de la clase dominante para oprimir y subyugar al resto de clases sociales. El Estado está al servicio de las elites y no al contrario (como algunos economistas liberales han pretendido decirnos) y por eso no sorprenden demasiado estas escandalosas cifras.

Con más fuerza que nunca, tenemos que gritar que no debemos y que no pagamos su deuda. El aumento de nuestra deuda pública (del 37% del PIB en el año 2007 al casi 80% del PIB en este 2012) se debe casi exclusivamente a este desembolso de dinero público hacia una banca usurera (al menos en 21 puntos percentuales) cuyas prácticas matan centenares de ciudadanos al año y envían a la miseria material y personal a centenares de miles. Tenemos que recuperar y utilizar el concepto de deuda odiosa para no pagar esta deuda. Al menos 15 puntos percentuales de nuestra deuda deben ser condonados ya que no han servido para mejorar el bienestar de la ciudadanía (para el interés general), fue contraída de manera opaca, a espaldas de los ciudadanos, y con el consentimiento de los prestamistas. Además de ello, está el tema de los intereses. Este año 40 mil millones es la partida destinada a pagar intereses de esta deuda ilegítima (un 4% del PIB). En total, como mínimo, 20 puntos de nuestra deuda es ilegal e ilegítima.

Por cierto, es curioso el mensaje que se envía. Los culpables de esta crisis son, esencialmente, los bancos (confabulados con los regimenes políticos y las grandes empresas) y el premio por ello es darles más dinero. Socializando pérdidas, privatizando beneficios elevado al cuadrado.

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