Nuevo batacazo para los partidos del Régimen

Cada vez se nota más la crisis y hundimiento del sistema político y económico imperante en los últimos 30 años. Aunque nos intenten manipular y aunque sea cierto que la clase dominante está muy fuerte las señales son inequívocas. Por un lado está la crisis económica que deja en evidencia las carencias del sistema capitalista en su conjunto (cuya única salida es el fortalecimiento de las elites contra el resto de la sociedad) así como la imposibilidad de alternativas dentro del único marco que es capaz de ofrecernos. El profundo cambio en las relaciones de producción dejan anticuados todos los viejos axiomas liberales y acentúa el poder del 1% contra el resto, declarando una guerra abierta de clases sociales sin más en la cual el 1% de la población posee el 43% del PIB mundial y en el cual la economía es simplemente un mecanismo de explotación,  sin ninguna aspiración o vistas al bienestar general originario del liberalismo clásico de adam smith, bien retratado en las palabras de  Jürgen Donges a Jordi Évole: “el futuro se reduce a la decisión entre paro y precariedad”.

Por otro lado está -como no podía ser de otra forma- la crisis del sistema político. Por una parte, todos los partidos que gestionan desde los diferentes gobiernos la crisis están siendo derrotados en las urnas (todavía en la lógica tradicional del juego parlamentario). Por otra parte, está la respuesta de la multitud creativa en las calles con masivas manifestaciones en todos los países (que además han roto con la vieja gramática política). La crisis de las obsoletas estructuras institucionales y de la democracia representativa puede vislumbrarse con más fuerza que nunca en cada una de las elecciones que se celebran en Occidente. El caso paradigmático es Grecia, donde Syriza estuvo a punto de ganar los comicios y que actualmente ya encabeza todas las encuestas. Tampoco podemos olvidar el caso islandés que ayer sábado aprobó una nueva constitución surgida desde abajo. Por último y es la noticia del día de hoy, están los resultados de las elecciones vascas y gallegas. Nos intentan tergiversar las interpretaciones reales de los resultados pero un simple vistazo nos hará ver como está cambiando el sentir social y como se plasma en las urnas (que como todos sabemos tienen muchas limitaciones pues entran dentro del juego del poder y, como tal, quieren perpetuarse aunque estén sufriendo una crisis deconstituyente sin precedentes).

La clase dominante nos intentará imponer su particular interpretación de los resultados. Yo, humildemente, intentaré hacer una que se ajuste con datos objetivos y de resultados. Empecemos por Galicia ya que parece que el PP ha revalidado la mayoría absoluta y que sale reforzado. Primera gran estafa que nos querrán imponer. Si bien es cierto que en número de diputados ha aumentado (de 38 a 41) es en los votos donde observamos la contestación ciudadana. El PP ha pasado de tener casi 800 000 votos en el 2009 a tener  apenas 650 000 (su peor resultado desde 1989) y el PSG ha pasado de 550 000 a casi 300 000. Total de votos perdidos por los partidos tradicionales del régimen: más  de 400 000 (una auténtica barbaridad). Los partidos que ofrecen proyectos alternativos y que se enfrentan al sistema (el BNG y AGE) han pasado, en su caso, de 270 000 votos a casi 340 000, un aumento de 70 mil votos (nada desdeñable). Este último dato es importante ya que el descenso de votos de los dos partidos del Régimen puede ser explicado por la abstención (que, efectivamente, probablemente sean votantes del PP y del PSG) pero claro, ¿por qué si aumenta tanto la abstención y -lógicamente- desciende el número de votos aumentan los votos de opciones alternativas? La respuesta puede ser bastante sencilla..básicamente por la misma regla de tres, se están buscando alternativas. El voto blanco y nulo ha representado el 5% del total de voto emitido.

Luego está el caso vasco que es cierto que puede responder a otras lógicas pero que sigue la misma dirección. El PNV (que es un partido tradicional y anclado en el sistema aunque no estuviera en el poder durante la crisis, lo que le habrá ahorrado un desgaste) pierde 20 000 votos (no es mucho). El PP y el PSE, por su lado, pierden la friolera de 120 000 votos (es un 13% del total de electores, una cantidad muy importante). El partido que se presentaba con un proyecto alternativo de sociedad y de ruptura sistémica (Bildu) ha tenido 275 000 votos.

Por último, no podemos obviar que la abstención deje de aumentar, ilustrando el desencanto que se tiene con el actual sistema.

Estoy particularmente esperanzado con los resultados electorales que se van produciendo en todos los países. Están  cristalizando el descontento y la crisis del sistema. Aun así y de forma evidente, no podemos bajar la guardia. En Hungría están haciendo campos de trabajo para inmigrantes y parados, la censura y la represión en la UE están aumentado de forma preocupante y la clase dominante está a un paso de imponer un régimen brutal neo-dictatorial. Ya no habrá retorno, o lo cogemos todo o nos lo quitarán todo.

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