“Le pringtemps érable”

Al tener familia en Montréal (Quebec) he tenido la oportunidad de vivir en primera persona el proceso revolucionario comenzado el pasado invierno de 2012 en las universidades quebequenses. Aunque en este verano la actividad política se ha visto paralizada por las vacaciones y el final del curso académico (a diferencia de España, aquí hay trabajo, mucho trabajo, para los jóvenes/estudiantes durante el verano, casi lloro al ver numerosos carteles anunciando el completamente olvidado”nous embauchons” -contratamos o, en su defecto, buscamos empleados-) se han mantenido las movilizaciones (TODOS los días hay una pequeña manifestación en el centro de la ciudad) y los estudiantes han seguido portando con orgullo el distintivo “carré rouge” (un pequeño cuadrado rojo de tela que se ponen en la camiseta o en las mochilas, bolsos etc. en señal de protesta contra el aumento de los precios universitarios).

Pequeño recordatorio: El conflicto estudiantil empezó el pasado mes de enero de 2012 en respuesta a la nueva medida del gobierno liberal de Charest que pretendía aumentar los precios en la educación superior en un 75% en el espacio de 5 años. De esta forma, los estudiantes pasarían de pagar los 2200 dólares canadienses -aproximadamente  1800 euros- actuales a 3800 dólares en el año 2017. Los precios universitarios llevaban congelados 10 años.

La lucha estudiantil ha tenido fuertes oposiciones desde su comienzo. En efecto, en el resto de regiones de Canadá ya pagan de media más del doble que en Quebec, los estudiantes  tuvieron que hacer frente a una propaganda de subida de precios que tenía argumentos de mucho peso. Como siempre, los liberales intentan igualar por abajo, en vez de coger como referencia Europa donde en muchos países no se paga ni un sólo euro, toman como referencia Canadá y EE.UU. donde los precios son elevadísimos. Aun ante estas adversidades, las protestas fueron secundadas por la casi totalidad del estudiantado y gran parte de la sociedad civil. De esta forma, por primera vez en su historia, en Montréal se vivieron manifestaciones con más de 300 000 participantes. La huelga estudiantil fue declarada indefinida en marzo y aproximadamente un 35% de los estudiantes la siguieron (lo que es una auténtica barbaridad, esos estudiantes perdieron el semestre completo). Cada 22 de mes se organiza una gran marcha por las grandes ciudades de Quebec (principalmente Montreal y Québec) y no fue menos durante el verano. El 22 de julio la manifestación logró congregar a más de 70 000 personas y el 22 de agosto a más de 50 000. Es realmente alucinante la capacidad de movilización y de constancia en la lucha que han demostrado todos los estudiantes y la sociedad civil en general. De hecho, a partir de abril-mayo el movimiento ya trascendió la mera reivindicación “estudiantil” para convertirse en un movimiento social que abarcaba a amplios sectores sociales. Aunque aquí la crisis no se note mucho (incluso el gobierno liberal de Charest tuvo el instinto de realizar enormes inversiones públicas para estimular la economía en el 2008 y evitar de esta forma las dramáticas consecuencias que vivimos en Europa), el espíritu revolucionario de los estudiantes contagió al entramado social para iniciar un proceso constituyente de un mundo nuevo, con más democracia y más justicia social sin dejar de lado la ecología.

(visión aérea de la manifestación del 22 de marzo)

Entretanto, el gobierno de Charest respondió con mucha virulencia para intentar detener el movimiento social. Estigmatización, criminalización, insultos etcétera. Así, aprobó la llamada “Loi Spéciale”, la ley 78, inspirada en los regimenes dictatoriales para reprimir lo más duramente posible a los “insurgentes” (prohibición de manifestarse, multas enormes, detención preventiva etcétera, la canción de siempre). Al igual que en España, la policía se excedió reprimiendo algunas manifestaciones. Es el pan de cada día y no nos debe pillar desprevenidos, ¡como si viviéramos en una democracia!

François Legault, líder de la CAQ, “Hay que reemplazar a todos aquellos que no piensan como nosotros”

Desbordado por la propia desobedencia civil ante esta ley (considerada injusta por gran parte de la población), Charest cambió la estrategia de criminalización (que continúo igualmente) por la de reventar el movimiento vía elecciones anticipadas (celebradas el pasado 4 de septiembre). Tengo que admitir que ha sido una decisión muy sabia. Cuando un movimiento está alcanzado cotas revolucionarias “prohibidas” las elecciones son un mecanismo reaccionario que nos devuelven a la normalidad del día a día, del status-quo liberal. Vuelven los políticos con su circo, los honrados ciudadanos abandonan la calle y demás para atenerse al limpio y racional juego democrático, los partidos prometen y, con escasa legitimidad, un nuevo gobierno será escogido. Rompen la creatividad de la multitud e intentan volver a poner a cada uno en su sitio. Los planes de Charest fueron parcialmente truncados ya que esperaría salir reforzado de las mismas si las hubiese ganado.

Los resultados fueron: 32% de votos para el PQ y 55 diputados (un partido tradicional, de una izquierda muy rosada estilo PSOE pero soberanista que se oponía al aumento de las tasas, probablemente por oportunismo, el hecho de que “ficharan” a uno de los líderes estudiantiles para su campaña lo puede confirmar), 31% y 50 escaños para el PLQ (el partido liberal de Charest), 27%  y 19 diputaods para la CAQ (un nuevo partido con un tufillo a extrema derecha bastante preocupante, muy populista que denuncia a los dos partidos tradicionales por corruptos y cuyo líder afirma cosas como las que sigue: “hay que reemplazar a todos aquellos que no piensan como nosotros” (foto)) y un 6% y 2 diputados para QS (la IU local). Un inglés exaltado irrumpió en el miting de celebración de Pauline Marrois del PQ y, al grito de “los ingleses se están levantando”, abrió fuego contra los asistentes, matando a uno e hiriendo a una decena.

La repartición de escaños, como disponen de una ley electoral de método mayoritario, es bastante injusta y desproporcionada. Un déficit democrático más que pueden añadir a su larga lista.

Tras 6 meses de dura lucha y de muchas esperanzas de cambio todo volverá a la normalidad. El PQ ya ha afirmado que se congelerán los precios universitarios y que suprimiría la ley 78.  Es cierto que el primer objetivo de todo este movimiento se verá finalmente cumplido pero a todos nos faltará el cambio sustancial que nos hace falta para invertir el rumbo de todas las políticas neoliberales que se están emprendiendo en todo el mundo. En Quebec, el gobierno de Charest llevaba ya 10 años en el poder y el ciudadano medio quería un cambio tras tanto desgaste (la corrupción ya salpica a su partido, aunque también está muy presente en el del PQ ganador, nada nuevo en la viña del señor). Los estudiantes han ejercido un papel pero probablemente hubiese perdido las próximas elecciones sin su influencia. Veremos como evoluciona todo a partir de ahora. Todo mi apoyo y solidaridad con la lucha social del pueblo quebequense.

“crions, plus fort, pour que personne ne nous ignore!”

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Un pensamiento en ““Le pringtemps érable”

  1. Cada gobierno tiene sus métodos de control social, unos más humanos que otros, pero al fin y al cabo, todos con el mismo objetivo.
    De cualquier modo, a veces dan hasta envidia estos países civilizados.

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