Las condiciones del rescate y la democracia

Hace cosa de un mes, Rajoy anunció ante los ciudadanos españoles que el rescate financiero no era un rescate de país sino “una línea de crédito”.  Hoy, debemos plegarnos ante la evidencia y confirmar aquello sobre lo que ya sospechábamos: el dinero no es gratis y Europa nos exigiría una contrapartida. Podíamos aventurarnos en las medidas concretas que nos impondrían y no nos hemos alejado tanto de la realidad (la experiencia de Grecia, Irlanda y Portugal nos ha permitido ser buenos oráculos). Subida del IVA general del 18% al 21%, muchos bienes y servicios que estaban integrados en el IVA reducido (que tributa al 8%) pasarán al IVA general, suponiendo de esta forma un incremento de un 162,5% del IVA en los mismos, supresión de la paga extra de navidad de los funcionarios, reducción de las prestaciones de desempleo y aceleración del retraso de la edad de jubilación legal a los 67 años.

El Partido Popular se opuso fervientemente a todas las medidas que hoy defiende, realizó una campaña agresiva en contra de la subida del IVA realizada por el gobierno de Zapatero, votó en contra y se opuso al retraso de la edad de jubilación y criticó la bajada de sueldo de los funcionarios. La hemeroteca no perdona. Cada  vez me inclino más a pensar que el PP ha utilizado una inteligente estrategia gramsciana para destrozar la democracia desde dentro. Visto que el golpe de estado de Tejero no dio los frutos esperados han sofisticado sus métodos y lo que hacen es utilizar los mecanismos democráticos existentes para deslegitimar y reducir la democracia a su más bajo nivel. De esta forma, no sorprende que les de absolutamente igual todo lo que hubieran dicho en el pasado, que ensalzan la menudencia del debate público (no es casualidad que Rajoy haya eliminado para este curso el  clásico debate sobre el estado de la nación), que repriman y condenen de forma automática todo canal de participación política (como puede ser la manifestación) y que, de manera más general, demuestren a la multitud la insignificancia de votar y la inocuidad de las opiniones díscolas. Envuelven todo esto con el odio social, de clase, del “que se jodan” de la niñita de papá Andrea Fabra.

En efecto y tristemente parece que nos encontramos ante la irrelevancia del sistema democrático. Llevamos un año denunciando de forma mayoritaria las carencias de nuestra famélica democracia, denunciamos que esta es inexistente y no nos falta parte de razón pero, al mismo tiempo, asistimos a un ataque mucho más sútil realizado desde dentro de la misma. Ese ataque consiste en desprestigiar a la democracia misma para que acabemos sintiendo un recelo insuperable y dudemos de esta forma de organización política. También utilizan mecanismos explícitos, como la reforma del poder judicial o el nombramiento del nuevo director de RTVE, además de gobernarn a base de decretazos. Por ello es importante reclamar más democracia y por ello es importante recuperar a la misma en el sentido más amplio del término.

Hecho este paréntesis, entraré de lleno en el aspecto económico del rescate. Primero me gustaría señalar una cosa que se suele pasar por alto y que refuerza la tesis de que estas medidas suponen un saqueo sin precedentes para la población española y un suicidio económico. Si tu economía está orientada a la exportación -como ocurre de forma mayoritaria en los países africanos y, en menor medida, en países como Alemania, China o Corea del Sur- puedes pasarte de todo lo que sea política económica interna, Es decir, si tuviéramos una economía exportadora todas estas medidas (aunque crueles y antisociales) podrían servirnos hasta un cierto punto ya que la demanda interna no tendría un papel importante que jugar. Pero en España, el 70% del PIB depende de la demanda interna. Es decir, nuestra economía depende del consumo y de la oferta interior. Aumentar un impuesto regresivo como el IVA es contraproducente en todos los sentidos, por un lado es injusto desde el punto de vista social (perjudica más a los que menos tienen) y por el otro contrae la demanda y, por ende, la oferta interna. Generará más desempleo ya que muchos negocios no podrán soportar la subida sin deshacerse de algunos empleados (además de la pérdida de poder adquisitivo del resto, que dejarán de comprar). Es una medida pro-cíclica, que alimenta la recesión.

La supresión de la paga extra de Navidad para los funcionarios sigue la misma línea, reducirá la demanda interna ya que  éstos dispondrán de menos dinero. El dinero que se recaudará tanto del IVA como del ahorro de la paga extra será destinado a un mercado financiero ineficiente (esto lo repito siempre porque es de enorme importancia recordarlo, clicar en el enlace, no lo digo sin fundamentos), para intentar salvar a la banca alemana y francesa, muy expuestas a los riesgos del país.

No es que el dinero recaudado lo vaya a despilfarrar un gobierno que intrínsicamente sería ineficaz  sino que se destinará al pago de la deuda pública y a la reducción del déficit, que a causa del mismo rescate que impone estas condiciones aumentarán enormemente (aunque aparentemente parezca que nos hayamos librado de pagar los intereses continuaremos siendo el aval, además estas condiciones agravarán la situación económica destrozando todavía más la estructura productiva del país y la demanda interna).

El círculo vicioso de recortes-recesión-recortes-recesión sigue sin tener remedio, llevamos ya 2 años con estas políticas (ahora se acentúan, como queriendo demostrar todavía más la ignominia de los gestores que las implementan, ya que cualquiera puede constatar que no han servido sino para empeorar la situación) y nadie parece tener la voluntad de pararlas. Asistimos al nacimiento de la cleptocracia. No pueden ser tan imbéciles, si hacen todo esto es por buenas razones: las empresas del IBEX-35 suben el sueldo a sus consejeros un 4,4% (noticia del 11 de julio del 2012).

Por cierto, hay un tema que suele aparecer de forma constante en los medios de izquierdas y entre las personas pertenecientes a dicha sensibilidad que consiste en afirmar que debemos aprovechar este momento de crisis para empezar a aplicar políticas partidarias del decrecimiento. Ya que se está reduciendo el PIB a causa de la crisis podemos seguir en la misma línea para salvar el planeta. Entiendo que el decrecimiento debería ser compartido de igual modo por todos y que,implícitamente, implica una redistribución de la riqueza y el trabajo (cosa con la que estoy de acuerdo). Aun así, no perdamos el oremus, no caigamos tan fácilmente en la trampa. El PIB es simplemente el conjunto de transacciones realizadas en una econoía dada, no nos dice absolutamente nada sobre el tipo de consumo que se realiza. Por ejemplo, en los últimos 10 años en EEUU , aunque el PIB haya crecido la cantidad de energía requerida para ese aumento del PIB disminuye cada año de un 2%. Y esto es fácil de comprender, ultimamente han aumentado mucho las empresas destinadas a ofrecer servicios que no contaminan en absoluto al medio ambiente aunque aumenten el PIB, tales como clases de yoga, empresas de asistencia psicológica y de forma más general, la atención al público (estos son solo algunos ejemplos para comprender este fenómeno).  No hace falta recurrir de forma automática al decrecimiento, simplemente se puede reorientar el crecimiento hacia trabajos y servicios más intelectuales, culturales o del mismo fomento de energías renovables. Internet y las nuevas tecnologías ofrecen el marco perfecto para profundizar en todo esto.

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4 pensamientos en “Las condiciones del rescate y la democracia

  1. Me ha gustado eso de Cleptocracia, y la viñeta refleja bastante bien la realidad.
    No creo que la democracia se desprestigie, al contrario creo que la gente toma conciencia de que esto no es dar el poder al pueblo y exigen que sea así, pero claro, para eso hay que cambiar el modelo de estado o prescindir de él.

    • Del mismo modo, se está acentúando -y de forma justificada- la animadversión frente a la política y los políticos, el discurso de “votar no sirve para nada” está ganando terreno y se están realizando ataques que confunden política con políticos. La anti-política es el germen del fascismo (Franco ya dejó para la posteridad aquello de “haga como yo, no se meta en política”) y es lo que estoy observando en la calle. En vez de reivindicar la política para, justamente, atacar lo que estamos sufriendo se la niega, que es lo que hace el PP. Niega la política, niega el debate, niega la libertad de prensa, niega la participación política como la manifestación o la huelga y remata todo esto con “no es que esto esté bien o esté mal, es lo que toca NO HAY ALTERNATIVAS”.Entre todo esto el 15M intenta devolvernos a la política y a la democracia verdaderas, no sé hasta que punto está calando esto en el conjunto social. Debemos ir con cuidado.

  2. Si, tanto política como sindicatos están siendo desprestigiados constantemente. Hay que cambiarlos, no eliminarlos.
    Cuando yo por ejemplo hablo de prescindir del estado, me refiero a que somos el propio pueblo quien debe decidirlo TODO, sin representantes ni intermediarios,(aunque podamos estar orientados por expertos o técnicos que en definitiva solo asesoren), no que nadie lo haga o que sea un iluminado, un dictador, el que conduzca el rebaño.
    Los sindicatos igual, son una caca, pero existen los horizontales y democráticos, hay que conseguir potenciarlos, popularizarlos.

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