Debate abierto sobre la legalización de las drogas y del trabajo sexual

Nota: sobre la regulación del trabajo sexual, clicar aquí para acceder a otro post del blog que profundiza sobre este delicado tema

Pocos temas suscitan tanta controversia como el de la droga o el de la prostitución. Fruto de un puritanismo deleznable, la sociedad es muy reacia a tratar con rigor y desprovista de tabúes aquellos temas que muestran las vergüenzas y carencias de las mismas. Las drogas han destrozado la vida de millares de individuos y la prostitución alimenta el machismo imperante y perpetúa la explotación de género, esto suele conllevar que se imponga un velo sobre los mismos y que se niegue de raíz la posibilidad de legalizarlos, aún sabiendo que los beneficios para la sociedad en su conjunto puedan ser enormes. Las personas presentan igualmente una gran resistencia a tratar aquello que moralmente consideran una aberración. Con este post me gustaría intentar tratar desde una visión ética estos dos problemas (sobre todo el de las drogas), no podemos olvidar que el narcotráfico está matando decenas de miles de inocentes al año y está creando un sistema de poder muy autoritario y brutal en los países pobres. Diferentes puntos son los que hay que tener en cuenta a la hora de defender la legalización de ambas actividades. Por otra parte, no entraré aquí en lo que es el meollo de la cuestión: es evidente que la legalización de las drogas es complicadísima ya que el mercado negro proporciona muchísimo dinero a la banca mediante los blanqueos. La banca no puede prescindir del blanqueo de dinero que proviene de los narcos y de las drogas. Del mismo modo, el mercado en América funciona con una venta de armas hacia los países del sur y una venta de drogas -que esas armas protege hasta la frontera de los Estados Unidos-  hacia el norte. La perspectiva que escojo en esta entrada es la de defender su legalización o despenalización desde un tú a tú con un diálogo abierto a y desde la sociedad.

Violencia del narcotráfico en México contra policías

 

Primer punto: la legalización de las drogas y de la prostitución (a partir de ahora, trabajo sexual) acabaría, parcialmente, con el narcotráfico y  las redes de trata de blancas. Si estas actividades están reguladas, la libre competencia se formalizaría con reglamentos y leyes y contaría con la protección de la policía, en vez de la de los sicarios (bastante más arbitrarios). La producción, al estar regulada, entraría dentro de los marcos de la ley laboral (se evitaría de esta forma la explotación de sus trabajadores -teóricamente-). Por otro lado, el Estado se ahorraría una cantidad muy importante de dinero en Interior, pues ya no habría narcotraficantes que cazar con helicópteros y tropas de élite, también se ahorraría mucho dinero en prisiones, pues muchos de los reclusos son pequeños camellos, sicarios, y personas relacionadas con el mundo de las drogas (aquí radica una de las razones de su ilegalidad: control de los pobres). Además, recaudaría mucho dinero a través de los impuestos sobre estos productos y se crearían nuevos puestos de trabajo. Lo mismo podríamos decir sobre el trabajo sexual, si estuviese regulado, l@s trabajador@s sexuales entrarían en nómina y pagarían IRPF o si fuesen autónomos lo que les corresponda.

Segundo punto: Legalizar el trabajo sexual puede ser de extrema importancia para proteger la integridad física de las personas que lo realizan, así como para evitar la esclavitud en la que se pueden ver inmersas. Es, en este caso, una cuestión de humanidad. Se puede, asimismo, habilitar espacios para que puedan ejercer, lejos de colegios, parques etc. Es necesario que dispongan de los mismos derechos que cualquier otro trabajador (prestación de desempleo, jubilación, baja por maternidad etc etc).

Legalizar las drogas también puede suponer, en la medida que cabe, un mínimo control sobre las sustancias para proteger al consumidor.

Tercer punto: Muchas personas consideran estas actividades inmorales (están en su derecho de considerarlas como tales), a esas personas les pregunto que se ha conseguido con la prohibición y la represión. ¿Acaso se ha extinguido el consumo de drogas o de trabajo sexual? El problema es más de fondo, más profundo. Tapando y escondiendo aquello que te molesta no solucionas el problema. Legalizar puede ser un nuevo reto, una nueva estrategia, para intentar contener los abusos que muchas personas realizan de estas dos actividades. De hecho, la prohibición agrava los problemas. Como ya he comentado, tenemos el problema del narcotráfico (que asesina miles de personas al año) así como el de la trata de blancas y los proxenetas para el trabajo sexual. Aparte de esto, tenemos un problema de estigmatización social que en ningún caso ayuda a esas personas a salir del agujero en el que pueden haber caído. Al estar prohibidas estas actividades, las personas que las realizan entran en la ilegalidad, y aquellas de bajo estrato social caen inexorablemente en la marginalidad y la exclusión social (mientras que las que tienen medios pueden acabar saliendo, ya sea mediante costosos tratamientos de desintoxicación o mediante apoyo familiar).

Estos temas siempre están abiertos a debate. Existe un fuerte componente ideológico a la hora de abordar asuntos tan controvertidos. Muchos ciudadanos no quieren ser cómplices de actividades que consideran desde cualquier punto de vista despreciables. Habría que intentar convencerles de ser un poco más tolerantes y humanos, humanos en el sentido de que a lo mejor sus ideas defienden el establecimiento de una mejor humanidad pero no se dan cuenta del daño que pueden estar haciendo a muchas personas. Los consumidores de drogas suelen ser vistos como antisociales, habría que decirles que la mayoría de nosotros consumimos muchísimas drogas, desde el café de la mañana hasta la cerveza o la copa de la noche pasando por las pastillas para el dolor de cabeza, la cocacola, el tabaco y mil y una sustancias más. Por otro lado, hay que respetar la libertad de las personas, si una persona es adulta ya sabe lo que hace e intentar estar al lado y ayudar al que quiera salir de alguna adicción. No podemos ser tan paternalistas en temas absolutamente personales (como si se debe de ser en los sociales y colectivos, en este punto alguno podría argumentar que el problema de la droga es un problema social, parte de eso sería resuelto con la legalización).

Sinceramente opino que la legalización puede ayudarnos a ser más humanos, más tolerantes y puede acabar con la lacra de las mafias y del narcotráfico además de ayudar económicamente a los estados y a la sociedad. El problema está en la demanda de esas actividades, existe y por el momento no parece que vaya a desaparecer. Entiendo el problema de las trabajadoras sexuales desde una óptica feminista (esclavitud de la mujer, cuerpo que se vende) pero si no se regula es bastante peor, pues no disponen de ninguna protección más allá del “chulo de putas” de turno y están todavía más esclavizadas por culpa de las mafias. En este sentido, ninguna mujer debería sentirse obligada a recurrir al trabajo sexual, pero éste es otro problema, es un problema de miseria, pobreza, un problema sistémico que la prohibición de la misma no resuelve (habría que entrar en otro tema, la abolición del capitalismo) y seguir luchando contra el heteropatriarcado sin vacilar.

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2 pensamientos en “Debate abierto sobre la legalización de las drogas y del trabajo sexual

  1. Todos los argumentos que usas para defender la legalización son los que la hacen imposible.
    Las drogas y la prostitución son principalmente una fuente de ingresos para los gobiernos aunque de forma oculta, además de un sistema para mantener el miedo y el control sobre una población atemorizada tanto por la criminalidad como por los efectos de todo este mundo.
    El sistema necesita de estas lacras y no puede ni esta dispuesto a prescindir de ellas, aun a costa de sus ciudadanos.
    La prostitución debería ser una opción personal, de hecho a determinados niveles lo es, pero claro, una puta cara está hasta bien vista y sale en la tele, igualmente los famosos cocainómanos son idolos de multitudes y/o gobiernan países.
    Lo que realmente hay que erradicar es la miseria, eso acabaría con lo demás, pero esto es la fuente de la riqueza de tantos que, no podemos soñar en conseguirlo.

    Saludos.

    • En la línea de lo que dices estaría el tema de la industria armamentística (que me parece que si no es la primera es de las primeras en el ránking de negocios mundiales) a la que le va muy bien todo esto, por un lado vende armas a los narcos y por el otro a los estados. Estaría también el tema de la corrupción y del blanqueo de dinero de la gran banca a través de alguna de estas actividades. Es cierto que hay mucha hipocresía. Es una pena,

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