Abolir la pena de muerte

El debate sobre la legitimidad de la pena de muerte suele ser  llevado a análisis poco rigurosos y exentos de argumentos jurídicos. Aún hoy en día aproximadamente un 30% de la población (según encuestas del CIS) en España y un 40% en Estados Unidos está a favor de la pena capital. También se ha reabierto el debate sobre la cadena perpetua.  Os dejo el trabajo de un buen compañero, jurista, sobre la pena de muerte:

¿Es la pena de muerte legítima? Intentaré responder a ello analizando su validez en las diferentes funciones que se le otorgan al derecho penal y a la pena. Me serviré principalmente, para hacerlo, de todas aquellas argumentaciones que la justifican, las cuales intentaré rebatir una por una. En primer lugar y según la función retributiva de la pena, se podría argumentar que dado que la pena ha de ser equivalente o proporcional  al mal ocasionado, en los casos en que el delincuente haya matado sería legítima la consecuencia de la pena de muerte. Para atacar este razonamiento creo viables dos argumentaciones. La primera argumentación ataca a la propia función retributiva de la pena, la cual no es acogida en el Estado moderno (al menos no como función legitima, aunque si en parte como límite a la función punitiva) . Esto es así porque el Estado no tiene como función  la realización de una Justicia “objetiva” y “absoluta“, sino la de prevenir delitos. En primer lugar porque la justicia objetiva no existe (la justicia siempre será un valor subjetivo que variará según el sujeto), y es de esperar que el sentido subjetivo de justicia de la víctima (o de algún familiar) sea el de exigir la muerte del que ha matado (disfrazando de justicia su voluntad de venganza), pero no es función del estado satisfacer esa voluntad. Además este concepto de justicia es religioso y/o moral, y en el Estado actual este contenido no puede imponerse a lo jurídico. Sin embargo este razonamiento nos llevaría a que solo no sería legítima la pena de muerte en un Estado en el que la función retributiva de la pena no se tenga en consideración (con lo que en otro modelo de Estado si lo sería: Estados absolutistas, totalitarios..)

Con mi segunda argumentación intentaré atacar la validez de la pena de muerte dentro del razonamiento de la función retributiva (con lo cual se podría extender a otros modelos de Estado que sí la tuvieran en consideración). Kant dice que el hombre es un fin en si mismo, y que no es lícito instrumentalizarlo en beneficio de la sociedad (así fundamenta que no es legítimo castigar por utilidad social). Si la pena va dirigida al delincuente, que no debe ser instrumentalizado  en beneficio de la sociedad, entonces tampoco debe instrumentalizarse en beneficio de la víctima. Y si la pena se dirige a él, y él es considerado un fin en si mismo, no sería legitimo quitarle la vida pues el castigo no le serviría para el delincuente, el cual es el único destinatario de la retribución.

A continuación analizaré la validez de los razonamientos que justifican la pena de muerte por razón de utilidad social, es decir según la función de prevención general. Uno de los más oídos y lógicos es aquel en que se presenta la pena de muerte como una amenaza coactiva máxima por la que el delincuente “se lo pensará dos veces antes de actuar”, ya que correrá el riesgo de ser ejecutado por el Estado. Para empezar esto parte de la premisa de que el delito es algo racional, cosa que en muchos casos no es, con lo que en casos de delitos pasionales esta coacción a la vida no tendría mas efectos que los de una condena de 15 años, puesto que el delincuente solo relacionará el hecho con algo  susceptible de ser castigado, y en la mayoría de casos no variará su actuación. En el caso de que sea un acto racional tampoco necesariamente servirá como medida disuasoria, ya que el delincuente esperará no ser descubierto de la misma manera  que  si la pena es de una larga temporada de privación de libertad. Mi principal crítica a la pena de muerte en este sentido es que si la usamos como amenaza coactiva, esto abre la veda a castigos que, con el único fin de evitar delitos, conmocionarían a la conciencia incluso de todo aquel que defiende la pena capital y  que sin embrago serían igualmente legítimos ya que tienen el mismo fundamento (evitar delitos). Por ejemplo establecer como pena tortura publica o linchamiento sería plenamente justificable para evitar delitos. Incluso con el límite de la proporcionalidad a cualquiera le escandalizaría la idea de una pena de violación, o mutilamiento. En este sentido las únicas amenazas legítimas que tendría que tener el Estado serían las patrimoniales y las privativas de libertad. Con la pena de muerte se abre el acceso a penas que afectan a la integridad física del delincuente.

Otro argumento que justifica la pena de muerte es la necesidad de prevenir delitos de aquellos delincuentes reincidentes e irremediables que a pesar de la pena de prisión seguirán delinquiendo al salir (“con lo cual la solución es matarlos”). Ante esto se tiene que partir de que es indemostrable que un delincuente (por muchos delitos que lleve a sus espaldas) vaya a volver a delinquir. El hecho de que la última pena que le aplicaran no funcionara para que no volviese a delinquir ( y todas las anteriores), no implica que esta vez no vaya a funcionar. Aunque (para poner un caso extremo)  el mismo delincuente proclamara su voluntad de seguir delinquiendo, esto y su historial no sería una garantía empírica de que lo hiciera, y por tanto nunca se podrá clasificar a nadie con esa condición de irremediable que volverá a delinquir, haciéndolo merecedor, en beneficio de la prevención general, de la pena capital (o incluso de la cadena perpetua). Además el hecho de que parte de los delincuentes que salen de prisión vuelvan a delinquir no esconde el hecho de que muchos de los que salen no lo vuelven a hacer. No se le puede exigir al derecho penal eficacia absoluta en su reintegración pues este tipo de asuntos no son sencillos y entran en juego infinidad de variables, pero no por el hecho de que algunos reincidan se deduce que la solución es matarlos (siempre hablando de delitos que conlleven pena capital). Finalmente, y  si tenemos en cuenta la función de prevención especial de la pena, nos encontramos con la falta de validez mas grande y chocante de todas:  la pena de muerte no cumple para nada la función de prevenir delitos en sujetos que ya han delinquido, porque no les deja esa posibilidad de resocialización (los mata). No creo que exista ningún argumento favorable a la pena de muerte en este sentido, pero si en el estado en el que vivimos (o en cualquier estado social y democrático de derecho) se considera la prevención especial como parte integrante de la función de la pena (aunque no sea su único fundamento sino que se enmarque en la fase judicial y de ejecución de la pena), ¿cómo vamos a considerar que es legítima la pena de muerte si una de las principales funciones que se le asigna a la pena no se cumple en absoluto? .

Para acabar, si analizamos la legitimidad de la pena de muerte en términos de la legislación vigente veremos que la propia Constitución en su artículo 15 la prohíbe con un matiz: salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para  tiempos de guerra. Y aunque es cierto que actualmente no existe ninguna ley militar que establezca la pena de muerte como legítima pena, el hecho de que la constitución lo permita abre la posibilidad a que en un determinado momento si que pueda ser legitima la pena de muerte (planteando algún interrogante como a qué se considera “tiempo de guerra”). Además podríamos también tener en cuenta que el artículo 1 de la ley general penitenciaria nos dice que las instituciones penitenciarias tienen como fin primordial la reeducación y reinserción social (prevención especial), cosa que no nos dejaría introducir la pena de muerte dentro de sus funciones, pues chocaría de frente con su fin primordial. Como conclusión diré que no he encontrado ningún fundamento (que se sostenga en pie) que, en base a la función de la pena, pueda legitimar la pena de muerte en el Estado actual. Con ello y con el hecho de que la propia Constitución la prohíbe (con el matiz comentado, que no debe ser menospreciado) llego a la conclusión de que la pena de muerte no es legítima en el Estado actual. Carlos Castellví

Anuncios

3 pensamientos en “Abolir la pena de muerte

  1. Si, todo esto esta muy bien, visto desde la perspectiva de un tercero, pero ¿y en primera persona? Deberían ser los afectados directos (no un juez) los que decidieran si el asesino de: su hijo, su mujer, sus padres… debía morir o no.

    El estado, no debe ser quien decida sobre la vida o la muerte de sus ciudadanos, no debe existir el “asesinato legal” ni siquiera la guerra, donde toda la legalidad se pierde en favor de unos intereses económicos disfrazados de patriotismo, honor y otras pamplinas.

  2. Otra vez yo.

    No quise extenderme mucho anteriormente. Quería presentar las dos caras de la realidad, la del que lo sufre directamente y la del estado endiosado (por obra y gracia de sus ciudadanos) que decide sobre sus vidas mientras estos acatan la decisión del poder, básicamente por el hecho de provenir de él.
    Al decir que debían decidir los afectados directos, me refería a, de tener pena de muerte, que fueran ellos los que tuvieran esa última decisión, después de que un sistema legal los condenase.

    La delincuencia y la criminalidad se combaten, no con policías y cárceles, sino con educación, con una educación y una concienciación desde niños. El estado debería formar ciudadanos, pero forma en el mejor de los casos votantes. Esto es la triste realidad, la sociedad crea sus propios monstruos para después encerrarlos y mirar a otro lado.

    • En este comentario estoy más de acuerdo, sobre todo en el segundo párrafo. El estado actualmente ha claudicado frente a los mercados, bueno claudicó hace casi 30 años, de ahí que utilice todo tipo de mecanismos para mantener dormido al pueblo, entre ellos la educación.

      Entiendo mejor tu postura ahora, es muy importante aclarar ” de tener pena de muerte” ya que en ese caso efectivamente tienes razón. Sería un argumento más.

      Saludos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s