Y el Leviathan reacciona…

Tras los disturbios de Londres el primer ministro James Cameron ya nos deja vislumbrar el poder del Gran Hermano. No descarta sacar al ejército para contener las protestas. No sé a que me recuerda…¡Ah! ¡Sí! ¿Os suena Gadafi? Ese dictador atroz -que lo es- que bombardeó a su propio pueblo y que por esta razón entró en una guerra civil en la cual la OTAN también participa apoyando a los rebeldes. Veremos, si se saca al ejército, la reacción de la misma. Cómo cambia la perspectiva cuando tienes los problemas en tu propia casa.

Cameron ha dado “barra libre” a la policía para acabar de sofocar la ira social. En el discurso de esta mañana no se ha cortado ni un pelo, queda plasmado en declaraciones como la siguiente: “A la hora de tratar con masas de gente estamos pensando en la posibilidad de utilizar cualquiera de las medidas que existen en la actualidad y de ampliar si fuera necesario los poderes sobre el toque de queda”. También ha dicho que se recortará la libertad de expresión y no se molesta en violar los derechos humanos pues según él son un escudo en el que hipócritamente se protegen los criminales. Bravo, se merece un aplauso. Esto pasa en Venezuela y no habría papel suficiente para contener la oleada de críticas venidas de nuestro hermoso, paradisíaco y “libre” primer mundo. Supongo que es lo que hay, tenemos un sesgo tan grande que es prácticamente imposible volver a encontrar el camino del equilibrio y la imparcialidad. Evidentemente, no es casualidad.

Cameron está ahora estudiando la manera de interrumpir las redes sociales. Rastrea al mismo tiempo perfiles determinados en BB. Tenemos una semejanza más con las revueltas del mundo árabe. Para rematar sus declaraciones, omite la causa social, el problema sistémico, para explicar los disturbios. Ahora todo se debe a unos padres que han malcriado a sus hijos (cuando entre los detenidos hay profesores y personas de edad avanzada) y a personas que “están enfermas”. Usted no está enfermo, ¡qué va! Eso de ir a matar iraquíes o libios a sangre fría por un poco de petróleo es totalmente cuerdo. Incitar a la violencia social privatizando todos los servicios públicos o triplicando las tasas universitarias no es tampoco temerario. Que tampoco se haya estremecido al saber que uno de sus policías mató a una persona hace una semana demuestra su sensibilidad y su buen estado de salud mental.

Se veía venir. Hemos entrado en una espiral de violencia que sólo interesa al gobierno. ¿Los perjudicados? Todos los propietarios de coches calcinados, de pequeños negocios saqueados, las todavía más estigmatizadas minorías étnicas, los desposeídos, marginados, pobres, trabajadores que verán sus libertades y derechos fundamentales ninguneados. No buscan  paliar las causas subyacentes de la violencia social. Únicamente buscan el castigo. La represión brutal para mantener el status quo. No cederán, no se cuestionarán el modelo de sociedad que llevan construyendo desde hace 30 años. Y los que están fuera del sistema seguirán estando fuera para que en un futuro próximo vuelvan a provocar disturbios y molestar así no al gobierno, sino a la sociedad en su conjunto. Volverá la represión y poquito a poco la dictura más atroz se verá por fin instaurada. ¿Cómo parar este sinsentido? En los ciudadanos se haya la respuesta. Aún no está todo perdido. Una ciudadanía concienciada podrá derribar al Gran Hermano. Castigar por castigar no sirve para nada, el bien y el mal tiene que ser explicado minuciosamente. ¿Acaso es hacer el bien privatizar todos los servicios públicos para que únicamente los acomodados puedan tener educación y sanidad? ¿Acaso es hacer el bien matar decenas de miles de personas inocentes en Irak, Afganistán o Libia? ¿Acaso es hacer el bien anteponer el dinero y los objetos a los seres humanos?

En el Reino Unido hay 4 millones de cámaras CCTV. Ahora pueden ver todo lo que haces en tus redes sociales. Han muertos en manos de la policía 333 personas desde el 1998. Hay 1600 detenidos por la revuelta.

No puedo dejar de pensar en una viñeta publicada en Kaos en la Red en la cual aparecían los libros de Marx y Orwell, en la librería El Capital está en la sección de ciencia política y 1984 en ciencia ficción. Alguien intercambia los dos libros para dar credibilidad a la catalogización, dejando así El Capital en ciencia ficción y 1984 en ciencia política. No hace falta añadir nada más.

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Un pensamiento en “Y el Leviathan reacciona…

  1. Yo también pensé en las similitudes entre Libia e Inglaterra, aunque el Libia, la rebelión no ha sido espontanea, como en Londres.
    Esperemos que los cascos azules no vayan a bombardear Londres para pacificarlo.

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