¿Inocencia o ideología?

Ante la crisis del capitalismo observo dos actitudes mayoritarias y bien diferenciadas entre los ciudadanos: unos aprueban y creen firmemente en las medidas de austeridad del gasto público como mejor opción para salir de la crisis, otros se niegan a perder los logros sociales conseguidos con enorme ahínco a lo largo del siglo XX y proponen otras opciones para salir del embrollo en el que nos encontramos (aumentar gasto público, subir impuestos a las rentas altas…). Los primeros legitiman lo que llevan haciendo desde hace casi 30 años los gobiernos conservadores y neoliberales del mundo anglosajón (que se extendió al resto del mundo occidental en la década de los 90 y principios de siglo). Comprendo que los grandes empresarios, banqueros, grandes inversores etc etc defiendan la primera postura, al fin y al cabo es su lucha ideológica, son los que salieron ganando y los que seguirán saliendo ganando una vez se acabe de implantar el nuevo sistema desregularizado. Ya tenemos síntomas de este fenómeno con las enormes ganancias, aun en épocas de crisis, de las grandes empresas y de los grandes bancos (el BBVA un 10% más que en 2010, el beneficio de las grandes empresas un 20% más que en 2010, los ricos un 8,6% más que en el 2009..). No me dirijo a ellos, son consecuentes, son sus intereses de clase. Lo que me sorprende es que el ciudadano de a pie sea capaz de creerse el dogma impuesto por la nueva derecha europea. Y es a ellos a quiénes me dirijo.

Cada cual es completamente libre de creer en aquello que desee, no critico esto, pero yo me pregunto si ese ciudadano de a pie que votó a CiU, que lo volvería a votar, o el que votó o votará al PP es consciente de lo que está votando. No es ningún tipo de superioridad moral o intelectual que tendría con respecto a ellos, nada más lejos de la realidad, es simplemente cuestionarles lo que parece incuestionable. En Cataluña tenemos un gobierno que es el ejemplo perfecto de lo que intento transmitir. Nos hablan siempre en un tono paternalista, nos dicen: venga va, todos lo hemos hecho igual de mal, es hora de apretarse el cinturón, no podemos confiar siempre en el Estado. Es paradójico que se critique el paternalismo estatal con otro tipo de paternalismo, el político. Nos hablan como a niños, como a inocentes que no sabemos nada de nada, que no somos capaces de entender la economía. Tú déjate de intervencionismo y de sectores públicos caducos y confía en nuestro Señor mercado, en sus profetas -los economistas y tecnócratas- y venera la Verdad neoliberal. Puede que tanta luz te deslumbre al principio y que por ella quieras volver a entrar en la caverna, pero sé valiente y sacrifica unos instantes tu vista para después poder visionar con total nitidez.

El determinismo económico siempre me ha recordado a la Verdad comunista, incuestionable, inevitable, y todos aquellos que no comparten la ideología dominante son despreciados y tratados como ignorantes. La analogía me parece pertinente y se puede extender a algunos casos ilustrativos: a Stalin le apodaron “papaíto”, en tiempos de extrema dureza éste actuaba como un supuesto padre y siempre se apoyaba en un futuro mejor. Pedía el sacrificio del pueblo ruso por el triunfo de la revolución y por la grandeza de la “Madre Patria”, hoy es el neoliberalismo ranpante, personificado en gobiernos como el de CiU, el que se hace el padre duro y exigente y pide el sacrificio del pueblo  por un futuro mejor para el mismo. Ejemplo de este sacrificio serían las palabras de Mas-Colell  en relación a los trabajadores públicos, a los que pide trabajar más tiempo -15 min más al día-  por el mismo salario, ¿La justificación? “Es un llamamiento a la cooperación solidaria dentro del sector público, porque más vale que lo hagamos minimizando las medidas más dolorosas y distribuyendo el dolor”. El sacrificio únicamente afecta a las clases medias y populares, al igual que en la URSS stalinista (dónde los que pertenecían a las esferas de poder del partido tenían un buen pasar), ya que a los grandes empresarios y ricos en general les estudia bajar el IRPF, les quita el impuesto de sucesiones y glorifica como aquellos que “crean empleo y son lo mejor del país”.

Claro está que la comparación con Stalin es exagerada, pero también es exagerado el doble lenguaje de nuestros gobernantes. Aluden a una retórica  lapidaria, dicen que “quieren recortar el estado del bienestar para salvar al estado del bienestar”, como si se nos hubiera gangrenado un pie y para salvar nuestra vida hubiera que extirparlo. El problema es que el pie no se ha gangrenado, se ha roto, y la medicina moderna es capaz de salvar la vida y la rotura del pie sin tener que extirparlo. Por todo esto y mucho más me hago ultimamente la pregunta de si realmente creemos inocentemente que es irremediable recortar el estado del bienestar para salir de la crisis, haciendo así caso a lo que nos dicen los “mercados” (banca, grandes inversores, agencias de rating..) o si por el contrario creemos en una idea y en una ideología que es superior a las demás. Se nos intenta vender que esto ya no tiene nada que ver con una lucha ideológica, que es una cuestión técnica, alimentando así todavía más la manipulación constante entorno a la crisis del capitalismo. Puede que una segunda crisis acontezca dentro de la crisis, la de los bonos y las deudas públicas, 3 años después del inicio de la misma no se vislumbra la salida del túnel. Podríamos al menos probar otra cosa, ya que parece que no funcionan las recetas que nos enchufan los neoliberales.

Lo que parece claro es el hecho de que de esta crisis el sistema saldrá cambiado, muy cambiado, y es por ello que tenemos la oportunidad de cambiar y de crear algo nuevo, de superar el sistema. Si no lo hacemos e inocentemente creímos que todo volvería a ser como antes, nos encontraremos, sin comerlo ni beberlo, con la cara más atroz y salvaje del capitalismo. Que, además, no será capaz de resolver sus propias contradicciones.

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Un pensamiento en “¿Inocencia o ideología?

  1. Más que como cortar un pie gangrenado es como cortar las dos piernas.

    Yo también me pregunto como en un país pobre y con cinco millones de parados y otros tantos a punto de estarlo sigue ganando la derecha, más allá de la ideología, debería estar el instinto de supervivencia y el sentido común.

    A veces pienso si de verdad es imposible que nos engañen respecto a los resultados electorales.

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