Rompiendo tópicos

Según una encuesta de noticias cuatro realizada a estudiantes que están pasando la selectividad 1 de cada 4 encuestados quiere ser funcionario. Otras encuestas también dan números parecidos, cómo la de Círculo de Formación en el año 2010 (27% de los asistentes a la Feria de Universidades quiere ser funcionario). Los voceros del neoliberalismo se escandalizan y se deprimen al analizar estas encuestas. Lamentan el escaso número de personas que quieren ser emprendedoras. Y no es de extrañar, estas encuestas derrumban la creencia de que el ser humano aspira a ser únicamente una persona rica guiada por un interés egoísta puramente materialista. Estas encuestas ponen en evidencia uno de los problemas de raíz de la sociedad que llevamos construyendo desde hace más de 30 años: la inseguridad laboral.

En efecto, normalmente hay 2 razones que invitan y hacen atractiva la carrera en la Administración Pública: la seguridad laboral (no poder ser despedido y la propia relación con el jefe, más llevadera por ese hecho) y tener un sueldo digno (sin ser demasiado elevado suele permitirte vivir tranquilamente). Algunos me dirán que la creencia popular que afirma que los funcionarios “no hacen nada” también es un incentivo y que por lo tanto seríamos vagos por naturaleza. No niego que queramos tener comodidades en la vida pero, para ser funcionario,  hay que superar numerosas pruebas, que exijen un sacrificio personal elevado (oposiciones, carrera universitaria..). Lo que más me interesa de estos datos es el hecho de que, lejos de lo que nos intentan inculcar los dogmáticos neoliberales, preferimos tener un trabajo (es decir, trabajar) que nos permita tener una vida sin sobresaltos, tranquila y segura. Nadie se hace rico siendo funcionario, el dinero no es  la razón última de nuestra existencia , pero si que nos permite tener una estabilidad laboral que se perdió con el auge de las políticas neoliberales que propugnan la flexibilidad laboral y el fin de las ayudas sociales. Estos datos no son la prueba de que tenemos una “mala cultura” o que no se “incentiva la creatividad”, muy al contario son el síntoma de un problema social profundo.

Cuando en España hay un 21% de paro, quitan el PRODI, en Cataluña suprimen las ayudas para los pisos de protección oficial, para la sanidad, la educación y un largo etc las personas, racionalmente, deciden que lo mejor es no ganar demasiado dinero pero al menos tener un colchón en caso de problemas. Al mismo tiempo, ser funcionario te permite tener unos horarios establecidos bastante cómodos y no excesivos (las 8 horas reglamentarias) y te libera de preocupaciones ofreciéndote así un tiempo libre muy valioso. No nos gusta tener que vivir para tabajar, sino trabajar para vivir nuestra vida.

Lo que no tienen en cuenta estos estudiantes es el preocupante fenómeno de la privatización de los servicios públicos así como el desmantelamiento de la Administración Pública, que pondrá en jaque al funcionario.

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