Libre mercado VS Democracia

Decía Milton Friedman que sin libre mercado no podía existir la democracia, más aún, se atrevía a afirmar que el libre mercado era la esencia misma de la democracia. Para ello, argumentaba que el mercado es el mejor canalizador de intereses, además de premiar a unos y castigar a otros permite que cada individuo pueda libremente escoger aquello que más le conviene y, por lo tanto, la mano invisible regula efizcamente los intereses colectivos. También le añadía un argumento histórico (allí dónde hay libre mercado hay democracia), supongo que las simpáticas dictaduras como la de Pinochet reforzarían su argumento. La endeblez intelectual de Friedaman para los asuntos políticos quedaba así cristalizada.  Hay dictaduras con libre mercado y democracias sin libre mercado (las de la antigua Grecia).

Hoy, día 6 de junio de 2011, la Bolsa de Lima ha registrado la mayor caída del año. Tras la elección de Humala como Presidente de Perú la Bolsa ha registrado una caída del 12,51%. Podemos observar como los “mercados” (es decir, las grandes empresas y la banca) no acatan la decisión del pueblo soberano. Lejos de legitimar lo que los peruanos han decidido en las urnas lo castigan, condicionando de entrada la economía del país. Esta noticia nos puede ayudar a vislumbrar el enorme poder del establishment financiero y económico. No importa lo que los ciudadanos escojan, sus preferencias, sus intereses, lo que prevalece es el Dios Mercado.

Algunos se preguntan porqué nacen movimientos que exigen una “democracia real ya” , aparentemente somos nosotros quienes decidimos quién nos gobernará y, si bien es cierto que en el estado español existen numerosos problemas de representatividad debido al sistema electoral, no menos cierto es el hecho de que si arregláramos nuestros déficits demócraticos nos encontraríamos con el mismo problema que tenemos actualmente: el poder de los mercados.

El problema reside en que, lejos de escuchar las propuestas de los candidatos para mejorar la situación económica de los países, las industrias, mirando su propio interés, imaginan las consecuencias que podrían conllevar la aplicación de las mismas. Así, las acciones de las empresas mineras cayeron al saberse que el candidato Humala les subiría los impuestos. No hay una razón científica detrás, pues no sabemos las ventajas que podría aportar esta medida para el conjunto de la economía, pero el establecimiento del pensamiento único, del dogma, hace perder la confianza a los inversores, condicionando de forma determinante el futuro que ellos han imaginado.

El dilema del prisionero parece haber sido relegado a un segundo plano. El egoismo individual NO conduce al bienestar colectivo, recordaremos el mismo para intentar reconducirlo hacia nuevos parámetros de aplicación:

-Imaginen que dos sospechosos de asesinato son detenidos por la policía. No hay pruebas determinantes para acusarlos y por lo tanto la pena que les caería es de 15 años de privación de libertad, el inspector jefe decide entonces separar a ambos en celdas incomunicadas para realizarles una proposición:

-Si usted confiesa que su compañero ha cometido el delito (de homicidio) usted tan sólo tendrá una pena de 5 años de privación de libertad, mientras que su compañero (con el cual no tiene una relación de amistad ni amorosa) será condenado a muerte.

La situación es la siguiente: yo (como sospechoso) no sé que dirá mi compañero, por lo tanto guiándome por el principio liberal de egoísmo declaro que es culpable y así únicamente tendré que pasar 5 años en la cárcel, mucho mejor que los 15 que me caerán seguro. El problema es que tu compañero puede pensar lo mismo. Resultado: los dos serán condenados a muerte. El egoísmo individual, lejos de conducir al bien común para ambos, les ha conducido al peor de los supuestos: la muerte. Si hubiesen sido racionales y supieran que lo más deseable es el interés individual con vistas al interés colectivo se hubiesen salvado ambos de la muerte y habrían cumplido 15 años de privación de libertad. Un pequeño sacrificio que les salva a ambos la vida. En términos absolutos, los dos salen ganando.

Este dilema y sus consecuencias nos pueden servir de ejemplo para la economía en su conjunto. Sobre todo para recordarles a aquellas industrias que a primera vista se ven perjudicadas por las propuestas del candidato Humala (ahora Presidente electo) que a lo mejor un sacrificio en vista del  interés colectivo les puede resultar más rentable que el egoísmo individual (individual como industria). Por ejemplo, más dinero en las arcas públicas puede suponer mayor inversión en infraestucturas lo que les beneficiaría para el transporte de sus productos. O puede suponer mayor seguridad laboral para sus trabajadores (ya que el Estado tiene más recursos para paliar los efectos del despido) o una mayor inversión en educación e I+D que mejoraría la productividad de las mismas. Como no conozco la industria minera peruana son únicamente elucubraciones, ya que a lo mejor son empresas extranjeras.

Lo que intento resaltar con esta argumentación, un poco desviada del tema en cuestión, es el atentado a los intereses colectivos, manifestados a través de los votos en las urnas a una preferencia política u otra, que supone el libre mercado. En Portugal, donde ha ganado la derecha, los mercados han aliviado su presión. Esto beneficia, aunque sólo en parte, a la economía lusa. Lo que observamos es un círculo vicioso que se cierra sobre sí mismo, dónde los grandes intereses económicos se retroalimentan a sí mismos y se perpetúan para nunca perder su enorme poder. Ahora mismo da igual lo que opine la mayoría de la población, lo que los ciudadanos subjetivamente piensen sobre sus intereses, prevalece el juicio de los poderosos que conspiran contra el país que no acata sus dictámenes.

Si usted piensa que tiene alternativas y son viables pero contradicen los grandes intereses económicos quédese tranquilo, ellos mismos se encargaran de frustrar su intento de mejorar la economía para el conjunto de la población a expensas de los ricos. Tienen el capital, tienen el poder para decidir. Como los ciudadanos normales no tenemos ni voz ni voto en los mercados (ya que no podemos influir con nuestra escasa aportación de capital, ínfima en comparación con la de los grandes accionistas y la gran banca) que a nosotros nos perjudiquen les viene a dar lo mismo. Tenemos que actuar como colectivo, como un uno, ellos se organizan y tienen mucho más capital que nosotros pero si nosotros estuviéramos unidos por un interés común, que no es únicamente político sino también económico, podríamos plantarles cara. Pero para ello hace falta desengañarse y articular una respuesta coordinada. Si somos débiles es porque estamos solos, cada uno por su lado…La Democracia nos va en ello.

No se puede permitir que nada más salir ganador un candidato de izquierdas éste ya se vea negativamente influenciado por los mercados que el mismo país necesita para el sustento de su economía. Y la razón de esa penalización no es la mala gestión (ya que aun no ha hecho nada) es por diferencias ideológicas, es el poder de unos pocos (los adinerados) contra la decisión de la mayoría de la población peruana.

Por último, si realmente el libre mercado reflejara los intereses reales de los ciudadanos, la Bolsa de Lima no hubiese caído hoy, pues la mayoría de los peruanos han votado como preferencia la opción de Humala, Friedman se equivocaba.

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5 pensamientos en “Libre mercado VS Democracia

  1. El problema creo que es que el mercado libre, no existe. Puesto que lo que se dice libre, no es, estando bajo la influencia de las grandes corporaciones.

    Por otra parte, si que podría existir una no dependencia del mercado y una democracia real, con un gobierno que obedeciendo la voluntad popular, se desmarcase de los mercados.
    Se puede vivir y bastante bien, sin una serie de cosas y si el precio es la libertad, pero en la práctica es la miseria, el hambre, la desesperación, creo que la ciudadanía estaría dispuesta. (excepto los que no saben lo que es la necesidad, ni tienen el menor ápice de empatía por los que la sufren).

    • Yo opino como tu, en el auge de la socialdemocracia era el estado el que estaba por encima de los mercados, ahora ha entrado en su lógica y esta supeditado a ellos, es un actor económico más al servicio de los mercados.

      Pero claro, lo que se entiende por “libre mercado” es contradictorio tanto con el principio de intervención estatal en la economía como con la democracia, el mercado regularizado ya no es exactamente “libre” como los puristas y los dogmáticos de la ciencia liberal proponen.

  2. a mí es que ponerle apellidos a las cosas no me gusta demasiado. Aunque comparto casi todas las cosas eso de Democracia Real me suena como Democracia orgánica o Democracia popular… me suena a markenting, que detrás del nombre de los indignados al que muchos se apuntan y ni siquieran saben que viene de un manifiesto escrito meses antes parece que la espontaneidad no es tan espontánea…

    • Tienes aprte de razón en lo de poner apellidos, supongo que es debido al hecho de que existen muchos tipos de democracia y muchas conceptualizaciones de la misma…pero yo por ejemplo ya hablaba en otro artículo que data de enero del 2011 (cuando no existía democracia real ya) en el que reivindico una “democracia real” por eso no tengo tanto complejo si mi última expresión es “democracia real ya”, y a muchas personas les puede pasar lo mismo…es lo que yo entiendo por democracia y como ahora todos (practicamente de todos los colores políticos) se autodenominan demócratas intento diferenciar su visión de la democracia poco democrática y lo que yo entiendo por democracia (más demócrata en desde mi punto de vista). Igualmente, si muchas personas se apuntan al carro de un movimiento (del cual no hablo aquí a penas) me parece muy bien, ese es su objetivo no? Que empenzando siendo pocos abarquen a muchas personas..

    • No entiendo mucho que tiene que ver los indignados aquí igualmente, y el debate de su espontaneidad. Lo es, las acampadas han sido un movimiento muy espontaneo por el desalojo de sol el día 16 de mayo.. la plataforma DRY que no está detrás de las acampadas lleva ya meses en funcionamiento, es más, nace de otra platadorma ciudadana (plataforma por la movilización ciudadana) que llevaba años por aquí y por allá. Han sabido canalizar bien lo que muchos exigimos y tal, no lo veo tan mal, muy horizontal..¿Quién hay detrás? no lo sé, pero si sé quien hay ahora dentro y son personas normales y corrientescon ganas de cambiar las cosas. Cambiaran al propio movimiento si éste les quiere instrumentalizar.

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