La razón populista contra el racionalismo liberal-burgués

podemos

Escribo este artículo a colación del recientemente publicado ¿Qué es realmente el populismo? del compañero Albert Borras. Aprovecho así también para publicar mi primer artículo sobre el nuevo movimiento con capacidad de generar brechas definitivas en el régimen.

Si Albert ha escogido una perspectiva analítica, descriptiva y explicativa del concepto de populismo, yo escogeré una perspectiva política del mismo.

Muy en boga en los medios de comunicación masivos y en las elites políticas y empresariales de nuestro país para intentar desprestigiar a Podemos, el denostado populismo parece volver a la orden del día. Se ha hablado mucho del populismo de extrema derecha en Europa y ahora parece que los vientos políticos del populismo de izquierdas de América Latina soplan con fuerza en nuestro territorio.

¿Por qué se critica tanto al populismo? Como bien explica Albert, se le suele equiparar a la demagogia (=ganarse apoyos políticos a través de favores al pueblo) pero tiene, evidentemente, un componente muy distinto. Hay algo común a los populismos de extrema derecha y de extrema izquierda que suele pasarse por alto: ambos nacen de las pasiones políticas del “pueblo”. ¿A qué se ha opuesto tradicionalmente las pasiones? A la razón, y, más concretamente, a la razón científica y burguesa nacida de la Iluminación francesa. El debate de pasión/razón o racionalidad versus irracionalidad hace tiempo que fue superado pero todavía sufrimos sus impactos. Si se critica tanto al populismo desde las elites financieras y políticas de nuestro país es por una estructura de pensamiento que viene de lejos: las pasiones serían lo “más bajo” del ser humano y la razón sería lo más elevado, casi la esencia misma de la condición humana, aquello que nos distinguiría de las “bestias”, de los animales. Para mí, uno de los ensayos más abyectos que refleja con claridad este pensamiento es Psicología de masas de Le Bon. Las masas siempre se han asimilado a la irracionalidad y a las pasiones políticas bajas. A ello siempre se ha opuesto una elite de privilegiados, una elite de personas que se posicionarán por encima de la muchedumbre y que se creerán los poseedores de la Verdad y de la Razón, siempre alejados y forzosamente independientes de las multitudes. Y que, por ello, se erigen como nuestros soberanos y como nuestros gobernantes (y yo añado, para controlarnos).

Cuando leemos e interpretamos la sociedad siguiendo el esquema clásico y moderno de un pueblo inculto, pasional, bajo contra/opuesto a una elite racional, “meritocrática” y separada de las multitudes nos encontremos con el núcleo duro del debate que ahora mismo tenemos en torno a los populismos. Es el esquema mismo de la soberanía moderna que también encontremos en los análisis de nuestra propia psique (la voluntad de que nuestra “conciencia”, nuestra conciencia “racional” sea soberana sobre el cuerpo, sobre nuestras decisiones, sobre nuestros “instintos” a los que se opondría).

¿Qué tiene de fascinante el Frente Nacional? ¿Por qué tiene tanta fuerza entre las clases trabajadoras francesas? La argumentación convencional para explicar estos fenómenos es: “a problemas complejos se ofrecen soluciones sencillas y milagrosas”. Tenemos que rehuir de este tipo de explicaciones por dos razones que, en mi opinión, refuerzan la estructura de dominación vigente.

Primera razón: Al afirmar que se convence a la gente con cosas sencillas frente a problemas complejos se está afirmando, implícitamente, que la gente es imbécil y que no es capaz, por si sola, de comprender este mundo y lo que ella misma sufre. Es decir, estás diciendo que tú, como buen iluminado, eres más listo que el resto y que deberíamos dejar el espacio de decisiones políticas a tecnócratas que sí que comprenderían la complejidad de nuestro mundo. Esto es un paternalismo de derechas muy clásico, que se utilizó como argumento para prohibir votar a pobres, afroamericanos, mujeres y niños durante los siglos XIX, XX y XXI

Segunda razón: Cuando la sabiduría convencional afirma que “a problemas complicados, soluciones sencillas” está afirmando más su propio marco de análisis que no la idea que está transmitiendo. Este marco sigue siendo el de la racionalidad burguesa: hago una observación de la realidad, yo siendo un elemento externo a ella, y puedo clasificar, describir, ciertos problemas. Se reproduce así la ilusoria posición del observador que observa sin influir en el propio proceso (idea que la física cuántica ya desmintió).

Las personas sufrimos en nuestras carnes los efectos y las opresiones de este sistema. Nadie tiene que venir a decirnos como o cuanto de oprimidos estamos, es una cosa que ya sabemos. Si el Frente Nacional ha ganado unas elecciones no es porque ofrezca soluciones, tiene que ver con una racionalidad política distinta que parte del propio demos, de la propia gente, aunque en este caso tenga un carácter de descomposición social. Marine Le Pen hace una cosa a la que no nos tienen acostumbrados el resto de políticos: habla con pasión. Habla como muchos hablamos en nuestras calles y barrios. Es agresiva. Muchas personas de las clases populares se pueden sentir identificadas con ella pues utiliza las mismas expresiones, la misma fuerza pasional que ya existe en las calles. Esto no es ni malo ni bueno per se, tiene un componente muy trasgresor, que es el de combatir el racionalismo burgués, ese falso juego de intereses y personas universitarias y bien domesticadas que se sentarían alrededor de una mesa a debatir sobre los males de mundo mientras dan sorbos a sus tacitas de café o té caliente.

Sea cual fuere la procedencia social de Marine Le Pen es indiferente, se enuncia y habla como se habla en las clases populares, al tiempo que genera un nuevo marco de opresión. Y por ello es un peligro, por ello tiene fuerza y por esas razones en Francia van a tener un enorme problema. Pocas personas, y menos aún en el ámbito político, parecen reconocerle a Le Pen que tiene el mérito de haber creado un lazo aterrador con las clases populares, medias y altas de Francia. Siempre se la ataca desde una posición de elitismo liberal en vez de reconocerla como una adversaria, como un partido y unas ideas que van de igual a igual. No debemos ponernos jerárquicamente o intelectualmente por encima de Marine, porque volvemos a caer en el juego y en el terreno del parlamentarismo liberal, debemos combatirla desde las clases populares y oprimidas. Es una amenaza real, una amenaza que reside en las pasiones tristes (en el sentido spinozista) de la multitud.

Podemos, por su lado, va mucho más allá que eso. No hace una exaltación pasional de los trapos y de un odio hacia las minorías sociales. Podemos crea y se realiza mediante una racionalidad populista, una racionalidad que surge del demos, de las multitudes. Si el Frente Nacional se queda en el populismo del pueblo moderno -de UN pueblo, con UNA idea, que toma UNA decisión, que está cerrado y limitado en sí mismo, que crea una separación entre su pueblo y el resto de pueblos- Podemos abre al pueblo para que devenga multitud, para que no haya repliegues soberanos, para que se tomen muchas decisiones y surjan muchas racionalidades. Además de ello, refuerza las pasiones alegres, generando composición social y aumento de potencia colectiva.

El populismo del Frente Nacional aspira a volver a hacer de los muchos una unidad estatal primera, pre-conflictual (pre-lucha de clases constitutiva del orden capitalista). En cambio, como asegura Paolo Virno en Gramática de la multitud:  “la multitud está surcada por antagonismos, no puede ser nunca una unidad. Los muchos subsisten como muchos sin aspirar a la unidad estatal”.

Canalizar e intentar recluir las pasiones de las multitudes hacia un juego de intereses liberal y burocrático es un burdo intento de las elites para poder gestionar y subyugarnos con el subterfugio de la Razón burguesa (cartesiana, iluminista, elitista). Para que todo pueda volverse identificable y se pueda fijar, para que todo entre en sus reglas, para que sean ellos los que determinan esas reglas y para los que puedan utilizarlas sin cambiarlas los que sigan decidiendo desde arriba como gobernarnos. Es una actualización de la Idea platónica. Razón y pasión están siempre encadenadas y yuxtapuestas. El problema no es nunca qué es racional o qué es irracional sino quién determina lo que es racional o irracional y en vistas a qué objetivos o en vistas a justificar qué estructura social.

Nosotros, los ciudadanos, las multitudes, generamos razón política desde abajo, una nueva “razón” alejada de los habituales mecanismos de represión libidinal. Nos separamos de los viejos ejes: razón/pasión, racional/irracional, izquierda/derecha. Queremos constituir un nuevo mundo de los comunes y por ello también realizamos y continuamos la pertinente crítica a aquellas estructuras que arbitrariamente se erigen por encima de nosotros, sean reyes y monarquías absolutas que se realizaban por razón divina, o sea por un posicionamiento jerárquico de un tipo determinado de Razón, de razón pura que impone una falsa dicotomía entre razón y pasión pero que en verdad sigue siendo su razón burguesa contra nuestra razón del pueblo, de las multitudes.

Contra la teoría de la conspiración

Proliferan en internet multitud de blogs que difunden y promueven la llamada ” teoría de la conspiración”. Son variopintos y contradictorios entre sí. Las conspiraciones suelen ir desde un gobierno de humanos-sionistas-francmasones en la sombra que lo dominaría todo hasta el hecho de que haya un grupo de extraterrestres -Annunakis- que adoptan forma humana y que, a su vez, también lo dominaría todo en la sombra (teorías del nuevo orden mundial en general).

mason

Imagen que reúne todas las conspiraciones en una: illuminati, nuevo orden mundial, masonería, judaísmo, sionismo, banqueros con la característica unificación e interpretación de los signos y símbolos hacia un determinado fin.

En la política hay y se producen tramas complotistas. Desde la conspiración de Bruto contra Julio César hasta el asesinato de Kennedy o incluso el siempre extraño suceso del 11 de septiembre (sobre todo por lo del Pentágono), encontramos sucesos históricos que están siempre envueltos en tramas secretas y de dudosas finalidades. Ahora bien, de conspiraciones concretas y específicas en momentos dados* a hacer un todo conspiranoico coherente hay un trecho, y es un trecho enorme. Las implicaciones de creer en La Gran Trama, el gran relato de la conspiración mundial son tremendas. Nadie olvida que la antesala de cualquier fascismo es siempre la creencia en una determinada conspiración (los nazis se basaron enormemente en la conspiración judía mundial para promocionarse y para justificar la eliminación de los judíos en su totalidad). Los regímenes totalitarios y autoritarios siempre indexan sus políticas en base a una conspiración, los estalinistas hablaban de la conspiración troskysta-contrarrevolucionaria, los franquistas en la de la judeo-masonería y los nazis, como ya he comentado, en el judío. También en nuestras “democracias” pequeño-burguesas y liberales vuelven de vez en cuando los relatos conspiranoicos: en Estados Unidos la del yihadista internacional, en España, la de la extrema izquierda que quiere reventar el país (aunque no es algo tan sistemático y mediatizado y público como en los casos de otro tipo de regimenes).

En el mundo de los blogs hay tres o cuatro que parecen ser los referentes en cuanto a teoría de la conspiración: Despertares, la revolución pacífica, Mundo desconocido , Rafapal, Todo está relacionado. Clicando sobre los nombres podréis acceder a los blogs. Me baso en el número de visitas para catalogizarlos como “referentes”, al tener varios millones cada uno de ellos así como numerosas referencias y enlaces en google he pensado que puede que sean de los más importantes. Es curioso que incluso entre los autores de esos blogs se acusen de ser agentes de la conspiración los unos a los otros. Es curioso, pero no es un azar: siendo la teoría de la conspiración un todo unificado coherente, un mínimo desvío sobre la misma te va a llevar a ser cómplice y partícipe de la conspiración global. También está el tema de la competición entre los blogs, la teoría de la conspiración no deja de ser un suculento negocio (los libros y conferencias se pagan, y se pagan “generosamente”).

Me gusta y leo todo aquel pensamiento que sea disidente, así como todo aquel pensamiento que sea original. Si algo tiene la conspiración son elementos de ambos tipos de pensamiento, aunque sea para, más tarde, hacer repliegues fascistas.

La conspiración tiene, de todos modos, un claro elemento de desmotivación y de imposibilidad fáctica de cambiar las cosas. Por ello, es en sí misma contra-revolucionaria (no es de extrañar que ataquen duramente todo movimiento revolucionario, sea del color y característica que sea, pues acabará, para ellos, formando parte de la conspiración global). Muy pocas fallas y grietas encontraremos en el gobierno mundial en la sombra, parece que al final lo único que podemos hacer sería saber que existe tal trama y ya está. De hecho, todo autor de blog conspiranoico se erige como un iluminado que ha descubierto el “detrás de las cosas”, el “detrás de las apariencias”, siguiendo esquemas hegelianos en ese sentido (la esencia escondida detrás de la apariencia). Una vez descubiertas esas cosas, poco más se puede hacer. Es normal, el grupo secreto, la elite mundial, los annunakis, los judíos, los masones, los illuminati son omnipresentes y omnipotentes. Lo saben todo, se avanzan a las jugadas y están en un constante trabajo de financiar tanto al sistema imperante actual como a sus detractores (es paradigmático, en este sentido, una entrada que leí y en la cual comenté de un blog que se llama Conspiracionista: durrutista y sionista, en la que a todo intelectual de izquierdas se le acusaba de ser agente de la conspiración internacional -Click aquí para acceder-).

Resistencia

Esta imagen de llamada a la lucha anti NWO es clarificadora ante la forma en la que deberíamos enfrentarnos a la conspiración: conocimiento, justicia, libertad. Recogiendo la mítica frase de Jesucristo “la verdad os hará libres”, aquí vemos como es el conocimiento el que parece que es uno de los tres pilares básicos para resistir al nuevo orden mundial. Por lo tanto, tenemos que hay UNA verdad, una y única. Segundo: tenemos que conocerla y reconocerla y despertar la conciencia (como si la conciencia fuera soberana sobre el cuerpo y demás, esquema cartesiano clásico). Tercero: ¿Qué conocimiento? Parece monopolizado por un grupo.

La construcción teórica en la que se basa un conspiranoico es teológica, en épocas de secularización absoluta (tanto de las ideas religiosas clásicas propiamente como de los metarrelatos modernos -comunismo, iluminismo, racionalismo, nacionalismo etc etc) no es sorprendente que aparezcan nuevas formas de re-significación religiosa para aproximarse a nuestro mundo. La teoría de la conspiración establece una estrecha relación con todo lo New Age. Intenta así llenar el vacío dejado por la muerte de Dios. Hay campos de fuerzas buenas y malas opuestas y en constante lucha, somos todos humanos y estamos gobernados, dominados y oprimidos por una entidad de carácter diabólica y todopoderosa (annunakis, elites capitalistas, judíos..). La moralidad es un elemento imprescindible de todo conspiranoico, cada cosa que ocurra en el mundo es interpretada siguiendo el patrón de algo que sería ya ideado, concebido, planificado en un secreto despacho por personas que son directamente los agentes del Diablo. Malos per se. En esos blogs nunca se hacen análisis estructurales de las cosas que pasan, siempre se basan en voluntades (buenas o malas). De ahí que también tengan que basar su supuesta lucha en un “despertar” generalizado de conciencias. Desde este punto de vista, pues, la teoría de la conspiración es estratégicamente inoperante y falaciosa. Pero todavía más, siempre refuerza a los poderes establecidos.

Escribe Zizek en El acoso de las fantasías que “La teoría de la conspiración proporciona una garantía de que el campo del gran Otro no es una inconsistente fachada: su premisa básica es que, detrás del Amo público (quién es, desde luego, un impostor) hay un Amo oculto que mantiene, efectivamente, todo bajo control. Los regímenes totalitarios eran particularmente hábiles para cultivar el mito de un poder secreto paralelo, invisible, y, por esta razón, todopoderoso, una especie de organización dentro de la organización –KGB, francmasones o lo que sea- que compensaba la absoluta ineficiencia del poder público legal y así aseguraban el suave funcionamiento de la maquinaria social: este mito no sólo no es en ningún modo subversivo, sino que funciona como el máximo apoyo del Poder. Su perfecta contraparte americana –el mito de Edgar Hoover- la personificación del “otro poder” obsceno detrás del presidente el sombrío doble del poder legítimo. Se aferró al poder mediante archivos secretos que le permitían mantener controlada a toda la elite política y del poder, mientras él mismo se permitía regularmente orgías homosexuales, vestidos de mujer.” En este pasaje tenemos varias claves para observar como toda teoría de la conspiración trabaja para reforzar al poder establecido. Aunque no se den cuenta, los conspiranoicos están presuponiendo que el poder es unitario y absoluto y que, por ello, la forma en la que se nos presenta mundanamente (que suele ser con brechas, fisuras y contradicciones) no puede sino más que ser una grosera representación de lo que realmente hay detrás. Detrás está todo siempre atado y bien atado. Es el detrás del “gran otro” público (que ya sabemos que es un vacío), siempre tienen que haber grandes otros detrás del gran otro para no vernos abocados ante una angustia vital y constitutiva. De ahí que muchos se congratulen y parecen estar ya satisfechos con el mero hecho de “saber” (de saber que hay esa trama de conspiración, ese grupo secreto detrás). Hay un funcionamiento perverso en este punto, hay una tranquilidad espiritual al saber que sabemos (aunque no podamos hacer nada ante ello, más que “despertar la conciencia”).

Desde otra perspectiva, la conspiración también es extremadamente peligrosa. En efecto, ¿Qué presupone un conspiranoico para dar coherencia interna a su pensamiento? Presupone la univocidad de los hechos, actividades, fenómenos que ocurren a nivel físico y político; todo va encaminado y está enmarcado en una única dirección. De diversos y múltiples hechos internacionales y sectoriales hace un reduccionismo unitario para salvar el relato de la modernidad. ¿De qué es enemigo el conspiranoico? De la multiplicidad irreductible. Todo tiene que tender hacia un único punto fijado hacia arriba. Todo tiende hacia una única y diábolica mente posicionada arriba de nosotros. Una única mente, que puede ser representada en un único grupo de personas o extraterrestres, que todo lo decide. Es la estructura clásica de la soberanía moderna. Todo tiende hacia arriba, hacia arriba van todos los puntos irreconciliables del poder. No es posible que haya multitud de poderes desplegados horizontalmente por toda la sociedad (a los que se opone una multitud de resistencias) sino que todo debe tener hacia un uno arriba orgánico y coherente.

Si estudiamos conspiraciones concretas encontraremos siempre unos patrones y unas pautas muy similares. La conspiración clásica en el capitalismo es la de los judíos y la banca internacional. Conspiración que empezó, aunque no explícitamente, con las teorías de Proudhon sobre el dinero. Ya escribrí un post hablando sobre la misma, retomando la polémica entre Marx y Proudhon sobre este asunto (click para acceder).  Muchas veces, por no decir todas, lo que hacen los conspiranoicos es coger al capitalismo en sus formas epifenoménicas y no en su sustancia. De esta forma, realizan análisis del capitalismo en base a algunos de sus manifestaciones más fetichizadas lo que les lleva, al mismo tiempo, a poder establecer voluntades particulares detrás de esas mismas manifestaciones.

¿En qué medida la conspiración trabaja para el fascismo 2.0? Aunque tradicionalmente ya lo hacía, el patrón actual sigue siendo el mismo. En un sistema donde los antagonismos sociales y las distintas luchas están a la luz del día, además de ser un sistema en el que hay una desintegración social progresiva fruto de múltplies y caóticos problemas no reducibles los unos a los otros, lo que buscaba y sigue buscando el fascismo es la vuelta a un atrás orgánico en el que reinaba una supuesta paz social. De multitud de problemas, una vez más, se hace una reducción al uno y se materializa dicha reducción en algún ente particular, causa, origen de todos nuestros problemas (el judío, el inmigrante, el sionismo internacional, el masón etc etc).

No sorprende que la mayoría de conspiracionistas sean luego reconocidos militantes e integrantes de la extrema derecha. Todo el esquema de aproximación a la realidad política y social es teológica y bastante tradicional, por muy extravagantes que nos puedan parecer sus teorías. En sus alternativas al sistema capitalista, por ejemplo, lo que suelen promover es una intensificación del libre mercado (muchos son anarco-capitalistas o ultra-liberales). Tienen algunos problemas en este sentido pues no son abiertamente fascistas y muchas veces se declaran enemigos del estado, aunque les sirvan de apoyo al mismo.

La lógica de la conspiración siempre ha funcionado como núcleo duro para salvaguardar a los Estados de amenazas internas y externas. Del mismo modo, ha funcionado para justificar las aperturas de la excepción. Se pueden coger por la derecha o por la izquierda. Del mismo modo, los relatos de la conspiración están ahí y hay conspiraciones varias en nuestro día a día. El problema es siempre el querer hacer reducciones, el querer buscar los hilos que unen a todas ellas como si hubiera una gran mente omnipresente, omnipotente detrás de ellas. La casualidad no puede existir para un conspiranoico. El conspiranoico sigue siendo un racionalista y un clásico, una reconversión, una nueva modalidad del iluminado.

 *Y en este momento no puedo sino recordar lo que escribía Baudrillard en Cultura Y Simulacro sobre la precesión de los modelos y del simulacro. Es una corriente teórica específica, no me da tiempo en este post ni este espacio a entrar a discutirlo profundamente. Lo que viene a decir es que cuando el objeto y la realidad desaparecen nos encontramos ante la hiperrealidad (para intentar salvar el principio de realidad) y la simulación constante que es tangente al vacío, al agujero negro, de “lo real”. Esto tiene implicaciones específicas sobre los “hechos históricos” pues no existirían de forma “objetiva” y todos los relatos que se versarían sobre los mismos serían verdaderos y falsos al mismo tiempo. Reflexiona Baudrillard:

“Precesión del simulacro y de los modelos: Un atentado en Italia, por ejemplo, ¿Es obra de la extrema izquierda, provocación de la extrema derecha o un montaje centrista para desprestigiar los extremismos terroristas y reafirmarse en el poder? Más aún, ¿se trata de una farsa policíaca, de un chantaje a la seguridad pública? Todo ello es verdadero al mismo tiempo y la búsqueda de pruebas, es decir, la objetividad de los hechos, no es capaz de detener semejante vértigo interpretativo. La cuestión es que nos hallamos en medio de una lógica de la simulación que no tiene ya nada que ver con una lógica de los hechos. La simulación se caracteriza por la precesión del modelo, de todos los modelos, sobre el más mínimo de los hechos-la presencia del modelo es anterior y su circulación orbital, como la de la bomba, constituye el verdadero campo magnético del suceso. Los hechos no tienen ya su propia trayectoria, sino que nacen en la intersección de los modelos y un solo hecho puede ser engendrado por todos los modelos a la vez.”

Aforismo de Nietzsche sobre el Universo y la Naturaleza

Aforismo 109 de La Gaya Ciencia. Complementario a la entrada que escribí criticando el anarco-primitivsmo y a ciertas corrientes ecologistas (click para acceder).

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109: ¡Cuidado! Cuidado con creer que el Universo es un ser viviente ¿Hacia dónde se ensancharía? ¿Con qué se alimentaría? ¿Cómo crecería y se reproduciría? Sabemos, más o menos, qué cosa es lo orgánico: y lo indeciblemente derivado, tardío, raro y contingente que comprobamos solamente en la costra de la Tierra ¿lo habríamos de proclamar lo esencial, universal y eterno, como lo hacen los que le llaman al cosmos un organismo? Esto me repugna profundamente.

Cuidado con creer siquiera que el cosmos es un mecanismo; a buen seguro no está construido con vistas a un fin determinado y denominándole “mecanismo” le dispensamos un honor que no merece en absoluto. Cuidado con suponer por principio y en todas partes los movimientos cíclicos propios de las estrellas próximas a la Tierra: una simple ojeada a la Vía Láctea da asidero a la conjetura de que existan allí movimientos mucho más simples y contradictorios, así como astros que recorren órbitas eternamente rectilíneas etc. El orden sidéreo en que estamos integrados es una excepción y este orden y la duración relativamente larga por él determinada han hecho posible, a su vez, la excepción de las excepciones: el desarrollo de lo orgánico. El carácter del Universo en su conjunto, empero, es un eterno caos, no en el sentido de que falte la necesidad, sí en el de que faltan el orden, la estructuración, la forma, la belleza, la sabiduría y como quiera que se le llamen a nuestras vivenvias estéticas.

Juzgando en términos de nuestra razón, las jugadas malogradas son absolutamente la regla, las excepciones no son la meta secreta y todo el mecanismo repite eternamente su aire que nunca ha de ser una melodía y, en última instancia, el mismo término “jugada malograda” es una humanización que comporta censura.

¿Qué nos autoriza a censurar o elogiar el Universo? Cuidado con achacarle crueldad e irracionalidad o atribuirle al contrario de lo uno y de lo otro: no es perfecto, hermoso, noble ni aspira a ninguna de estas cualidades. ¡No tiene en absoluto el propósito de emular al hombre! ¡Se halla totalmente al margen de nuestros juicios estéticos y morales! Desconoce, por otra parte, el instinto de conservación: no tiene instinto alguno. Tampoco sabe de ninguna Ley.

Cuidado con afirmar que hay leyes de la Naturaleza. No hay más que necesidades, nadie manda, nadie obedece, nadie transgrede. Si sabéis que no hay fines, sabéis también que no hay azar pues la palabra “azar” sólo tiene sentido en un mundo de fines.

Cuidado con decir que la muerte es la antítesis de la vida. Lo vivo es tan sólo una modalidad de lo muerto, y una muy rara por cierto. Cuidado con creer que el mundo crea eternamente. No hay substancias eternamente perdurables. ¿Cuándo habremos llegado al término de nuestro cuidado, de nuestra precaución? ¿Cuándo ya no nos oscurecerán todas esas sombras de Dios? ¡Cuando habremos desdivinizado por completo a la Naturaleza! ¡Cuando nos será comenzar a naturalizarnos con la Naturaleza para redescubrirla, re-redimida!

El espectáculo biopolítico del ébola

Ayer llegó el primer infectado de ébola a tierras españolas. La puesta en escena del aterrizaje y posterior traslado del sacerdote enfermo hacia el hospital Carlos III fue digna de una gran superproducción de Hollywood:

http://youtu.be/pHdTgfjGW0E

Despliegue espectacular de medios. Ambulancias, policías, médicos esterilizados, enfermeros…A todos nos ha sorprendido de una manera u otra tal atención mediática, tal representación del peligro viral, en definitiva, tal escenificación del miedo médico-científico-viral-bacterológico al que estamos tan acostumbrados en este nuestro post-mundo. La incubación del miedo a una epidemia viral es una constante de los últimos 20 años. De tanto en tanto, va saliendo alguna epidemia fruto de un nuevo y devastador virus. Ya sean las vacas locas, la gripe porcina, la gripe aviar (H1N1) etc etc. Todo esto al tiempo que la gripe convencional mata aproximadamente a unas 500 000 personas al año y el resto de virus ya conocidos a entre 3 y 5 millones al año. No me interesa ni trataré la teoría de la conspiración de las farmacéuticas, muy desarrollada por Teresa Forcades en otros espacios.

El ébola tiene, sim embargo, una serie de características que le están poniendo en el centro del paradigma biopolítico contemporáneo. Nadie pasa por alto que es un virus que proviene de esa tierra “incivilizada, pobre, desconocida y amenazante” como es África occidental. El ébola parece tener un origen y un punto de partida bien fijado: la persona de color negro y pobre de África. La llegada del virus a España vía Miguel Pajares, con el espectacular despliegue de medios científico-médicos de esterilización, es la métafora de la llegada del peligro “negro” y pobre a las tranquilas y sanas tierras blancas y occidentales. Es la perfecta puesta en escena de la incursión del elemento nocivo en el sano cuerpo social europeo. Es la teatralización biopolítica de la contaminación de nuestro adentro, de nuestra sociedad, vía un elemento que parte de una exterioridad, de un “otro”, de un afuera que siempre se nos presenta como caótico, salvaje y pobre.

El ébola ha matado a casi 1000 personas en África occidental. Es una cifra muy considerable pero que la OMS haya ya decretado la alarma mundial parece un poco exagerado. Ello no deja de tener un sentido político y de representación muy evidente: debemos cerrar nuestras fronteras al peligroso extranjero que proviene de África. Deberemos ser cautelosos ante toda aquella persona que tenga un color de piel demasiado oscuro. El miedo a la epidemia es uno de los miedos propios de nuestra sociedad, tan interesada en controlar, gestionar, seguir, ordenar, encerrar, normalizar, patologizar, disciplinar nuestros cuerpos en particular y el cuerpo social más en general. Además de ello, el correlato sigue siendo la culpablización de aquellas sociedades que no hubieran todavía alcanzado nuestro grado de desarrollo y civilización. Si en África el ébola “campa a sus anchas” es por una falta de medios, por una falta de esterilización social efectiva, por una falta de control y saber occidentales sobre el control poblacional y epidérmico.

Miedo masivo. Paradigma farmacéutico de producción del valor y de producción de vida, de intereses siempre entrecruzados, de conspiraciones cruzadas. Cualquier excusa es buena para extender una red más amplia de control biopolítico. Cualquier excusa es buena para hacer resurgir el miedo al otro y, sobre todo, el miedo al pobre, al negro, al salvaje, al incivilizado, al agento externo africano.

El ajedrez y el Go desde los marcos teóricos

He sido y sigo siendo un aficionado al juego/deporte del ajedrez. Desde hace poco tiempo descubrí el go a raíz de un amigo y de la lectura de Gilles Deleuze y Felix Guattari (juego que oponían al ajedrez, éste último siendo un juego de Estado así como una semiología y el go una especie de “máquina de guerra”, un campo estratégico abierto). Las reflexiones que Deleuze y Guattari versan sobre ambos juegos nos sirven para visualizar con claridad como funcionan dos formas de concebir tanto el mundo como el campo filosófico y político. Las propiedades, reglas y formas de pensar que implica el jugar a uno u otro juego imponen marcos específicos y son buenos ejemplos de formas de funcionar de un Estado (ajedrez) -como aparato de captura y guerra codificada- así como de una máquina de guerra (go). Os dejo lo que escribieron Gilles Deleuze y Guattari en Capitalismo y esquizofrenia : Mil Mesetas (páginas 360-361)

ajedreztablero30483    índice

“El ajedrez es un juego de Estado de corte, el emperador de China lo practicaba. Las piezas del ajedrez están codificadas, tienen una naturaleza interna o propiedades intrínsecas, de las que derivan sus movimientos, sus posiciones, sus enfrentamientos. Están cualificadas, el caballo siempre es un caballo, el alfil un alfil, el peón un peón. Cada una es como un sujeto de enunciado dotado de un poder relativo, y esos poderes relativos se combinan en un sujeto de enunciación, el propio jugador de ajedrez o la forma de interioridad del juego. Los peones del go, por el contratio, son bolas, fichas, simples unidades aritméticas cuya única función es anónima, colectiva o de tercera persona. El avanza, puede ser un hombre, una mujer, una pulga o un elefante. Los peones del go son los elementos de un agenciamiento maquínico no subjetivado, sin propiedades intrínsecas, sino únicamente de situación. En su medio de interioridad, las piezas del ajedrez mantienen relaciones biunívocas entre sí y con las del adversario sus funciones son estructurales. Un peón del go, por el contrario, sólo tiene un medio de exterioridad o relaciones extrínsecas con nebulosas, constelaciones, según las cuales desempeña funciones de inserción o de situación, como bordear, rodear, romper. Un solo peón de go puede aniquilar sincrónicamente toda una constelación, mientras que una pieza de ajedrez no puede hacerlo (o sólo puede hacerlo diacrónicamente). El ajedrez es claramente una guerra, pero una guerra institucionalizada, regulada, codificada, con un frente, una retaguardia de batallas.

Lo propio del go, por el contrario, es una guerra sin línea de combate, sin enfrentamiento y retarguardia, en último extremo sin batalla, pura estrategia, mientras que el ajedrez es una semiología. Por último, no se trata del mismo espacio, en el caso del ajedrez se trata de distribuir un espacio cerrado, así pues, de ir de un punto a otro, de ocupar un máximo de casillas con un mínimo de piezas. En el go, se trata de distribuirse en un espacio abierto, de ocupar el espacio, de conservar la posibilidad de surgir en cualquier punto: el movimiento ya no va de un punto a otro, sino que deviene perpetuo, sin meta ni destino ni salida ni llegada. Espacio liso* del go frente a polis. Nomos del go frente a Estado del ajedrez. nomos frente a polis. Pues el ajedrez codifica y descodifica el espacio mientras que el go procede de otra forma, lo territorializa y desterritorializa (convertir el exterior en un territorio en el espacio, consolidar ese territorio mediante la construcción de un segundo territorio, adyacente desterritorializar al enemigo mediante ruptura interna de su territorio, desterritorializarse uno mismo renunciando, yendo a otra parte). Otra justicia, otro movimiento, otro espacio tiempo.”

*Espacio liso, vectorial, proyectivo o topológico.  Se diferencia de un espacio estriado (métrico): en un caso se ocupa un espacio sin medirlo y en el otro se mide para ocuparlo

No es de extrañar que el ensayo milenario que más se acerca a la conceptualización del ajedrez sea El Arte de la guerra de Sun Tzu. Guerra completamente institucionalizada, tácticas y estrategias de contención. El ajedrez reproduce la estructura del árbol arborescente, la lógica no deja de ser la de matar (“jaque mate”) y hay un punto estable, órganico, de comienzo, inicial así como un punto final. El go es rizoma, hay una tabla rasa de horizontalidad y heterogeneidad sin echar ni raíces ni ramificaciones que pudieran establecer órganos estables de gobierno (lo propio del Estado frente a las sociedades primitivas por ejemplo).

El aparato de Estado estratifica, organiza, distribuye en base a sistemas y circuitos cerrados, crea órganos estables para conservarse y conservar las relaciones de poder, codifica, disciplina. Establece jerarquías en base a unidades, a reducciones unitarias hacia arriba (un gobierno-una decisión) tiene miedo de la multiplicidad, de lo heterogéneo, de lo que nunca podrá ser soberano -la multitud- pero sólo gobernado. Es también aparato de captura (a través de los impuestos). Nada más aproximado en el framing a ello que el ajedrez.

A la reflexión teórico-filosófica podríamos añadir la que hizo Edgar Allan Poe en los crímenes de la calle morgue porque son pertinentes y pueden complementar esta visión sobre el aparato de Estado. Escribe Poe:

“Por tanto aprovecharé la oportunidad para asegurar que los poderes más altos de la inteligencia reflexiva se aplican más claramente y con más utilidad en el poco ostentoso juego de damas, más que en la elaborada frivolidad del ajedrez. En este último, en que las piezas tienen movimientos diferentes y extraños, con valores diversos y variables, lo cual lo hace sólo más complejo se malinterpreta como algo profundo (lo que es un error bastante común). Aquí juega un papel importantísimo la atención. Si se pierde por un momento, se comete un descuido que resulta perjuicio o derrota. Como los movimientos posibles no son sólo múltiples, sino además complicados, las probabilidades de descuido se multiplican, y en nueve de cada diez casos, gana el que más se concentra y no el más agudo. Por el contrario, en las damas, donde los movimientos son únicos y existen pocas variaciones, las probabilidades de inadvertencia disminuyen, lo cual deja a un lado la simple atención y las ventajas obtenidas por cada uno provienen de una perspicacia superior.”

Dejando de lado la diatriba sobre inteligencias superiores o inferiores, es muy interesante la intuición de Poe sobre el ajedrez que aquí se manifiesta en un posicionamiento estratégico en contra de éste. Podemos leer este famoso pasaje como un ataque frontal y directo a la estructura del ajedrez (complejo ¿acaso no nos viene a la imagen lo complejo de la burocracia estatal? dónde hay que estar muy concentrado para no confundirse de papeles, de formalidades etcétera) que es análoga a la estructura de un aparato de Estado. En una época donde se celebraba y propugnaba la superiodad del ajedrez sobre el resto de juegos del mundo, Poe hace una clara apuesta y combate desde la perspectiva dominante la realmente “baja inteligencia” que exige el ajedrez. Se pone en la perspectiva dominante de inteligencias en un juego y desde esa posición crítica al ajedrez. Lo contrapone a las damas, que no funcionan igual que el GO ni de lejos, pero que tiene alguna similitud (aunque haya jerarquías entre las piezas y no hay espacios abiertos). Ingenio de las damas contra la exigencia de concentración del aparato del Estado. Tablas rasas de ingenio frente a estratificaciones orgánicas de la “inteligencia”.

El ajedrez es visto como una “frivolidad”. Una frivolidad que estratifica y organiza la inteligencia, como se organiza en sus reglas y su propio tablero. No deja espacios al ingenio creativo, sino más bien a la concentración y atención de los movimientos, siempre comlejos, del contrincante.

Llegaron los brotes verdes. Cuando el paro “disminuye” en España…

Hoy hemos conocido las cifras de la nueva encuesta de población activa. Los datos que nos desvela dicha encuesta serían muy esperanzadores para todos nosotros: se han creado 192 000 puestos de trabajo en el último año. Se ha roto la tendencia que desde hace 6 años marcaba la pauta. La tasa se situaría actualmente en el 24,45% de la población activa. Podemos gritar hurra y tirar petardos y cohetes tras seis años y un devastador panorama de miseria y precariedad. Es una lástima que en la noticia no se nos acalare que la población activa se redujo en 232 mil personas en el mismo periodo y que llevamos dos años con récord de turistas (“gracias” a la inestabilidad política en otras zonas del mundo).

Jorge Moruno a través de su perfil de facebook nos aporta algunas aclaraciones extra. Si miramos la EPA de julio de 2012 observaremos que había 5.693.100 desempleados, ahora la cifra es de 5.622.900 desempleados: La diferencia entre una y otra es de 70,200 desempleados menos en 2014:

“La población activa en la EPA de julio 2012 era de 23.110.400 y en la EPA de julio 2014 es de 22.975.900. La diferencia entre ambas cifras es de 134.500 personas menos activas en la actualidad. La tasa de actividad en julio 2012 era del 60,08% y en julio 2014 del 59,63%.

Es decir, con menos personas dispuestas a ser empleadas (134.500) el número de desempleados ha descendido en 70,200 personas. El empleo parcial pasa de ser el 14,93% en julio 2012 al 16,39% en julio 2014. La temporalidad pasa de ser del 23,66% en julio 2012 a 23,95% en julio 2014. En el primer trimestre de 2012, España recibió 9,2 millones de turistas y el primer trimestre de 2014, 10,1 millones.”

Lo que nos queda es un aumento de los contratos a tiempo parcial y un aumento de la tasa de temporalidad, que aumenta en casi un punto percentual hasta situarse en casi el 24% de la población activa.

Más allá de los números, lo más inquietante es la celebración de una ilusoria dismunición del paro que ya nos empieza a dibujar el paisaje post-crisis. Con las devaluaciones salariales -que se mantendrán- y la creación de puestos de trabajo basuras nos espera un prometedor futuro por tierras españolas. El paradigma del nuevo sistema de producción se nos empieza a aparecer en toda su crueldad. Los datos de la EPA nos aclaran que se ha seguido destruyendo empleo en los sectores de la construcción (destrucción de 55 200 puestos de trabajo en este sector), de la agricultura (13 800 puestos menos) y de la industria (2400 menos). Bye bye mister Ford.

Pueden seguir celebrando estos datos desde sus despachos. El problema ya ni siquiera es el paro (que sigue siendo altísimo pese a toda esta propaganda) sino las condiciones laborales en las que nos encontramos. Una vez pasada la crisis nos topamos con la esencia del sistema, con el núcleo duro de todo esto: precariedad intensificada, pobreza y desigualdades sociales a un nivel estratosférico. Hoy más que antes es un imperativo el seguir organizándonos y el seguir luchando, pues hoy se descubre ante nosotros las primeras pinceladas de lo que nos espera tras el duro reajuste y tras la dura reestructuración capitalista de los últimos años.

Sistema productivo y puestos de trabajo low-cost. Ni sanidad ni educación públicas. Estamos asistiendo al amenecer de la sociedad post-industrial en su versión hispana. Bienvenidos a la era de la producción biopolítica y del capitalismo cognitivo, en su versión pobre y con sus contradicciones internas más acentuadas.

Nos queda una larga lucha por delante para reapropiarnos de la producción común que nos están robando cada día.

Seguimos.

Guanyem Barcelona o cómo recuperar nuestras ciudades y barrios

Las ciudades son circuitos de circulación de las mercancías del capital. Cada vez de forma más intensa asistimos a unos configuraciones y distribuciones espaciales únicamente destinadas a que las personas consuman, produzcan y a que las mercancías puedan circular. De esta forma, no es nada extraño que hayamos vivido en los últimos años una despiadada desaparición de los lugares comunes así como de aquellos sitios en los que las circulación se detiene. Pienso por ejemplo en la progresiva desaparición de los bancos (los de verdad, no los cajeros) en nuestras calles. Los distintos ayuntamientos buscan tanto la limitación de la pernoctación en los bancos como la supresión de elementos que permiten que reposes sin que tengas que pagar nada. El ayuntamiento de Londres llegó al extremo, en este sentido, de poner pinchos en aquellos sitios proclives a que un clochard pudiese dormir allí.

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Pinchos debajo de los puentes en Londres. Agresión contra las personas para que no puedan ni deternerse ahí ni reunirse ni pernoctar. Cada lugar debe de ser un lugar de paso, de consumo o de producción capitalistas.

Las carreteras y aceras son funcionales. Tienen como objeto que te desplaces para producir en una empresa o para que consumas. En ningún caso permiten que puedas detenerte y perjudicar así los fluidos del capital. Si sales a la calle, tendrás muchísimos comercios a nivel de las aceras para que puedas ir entrando y saliendo de los mismos, para que puedas consumir, para que las mercancías puedan moverse sin parar. Cualquier espacio que detenga este flujo constante debe ser aniquilado.

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Reconstrucción de can vies tras la demolición parcial, parada por la respuesta vecinal y ciudadana. Autogestión de los escasos sitios comunes que nos quedan.

Can vies, por ejemplo, era un obstáculo en esta construcción y concepción del urbanismo capitalista. Es un lugar que ya no es de paso o de consumo o de producción capitalistas, sino un lugar común en la que los vecinos y no vecinos pueden pararse a hacer cosas improductivas como escuchar música, ensayar, hablar, debatir o simplemente encontrarse e intercambiar experiencias, afectos, sentimientos, ideas etcétera sin pagar ni un sólo euro. El capital se detiene en este punto, no puede circular. Las personas de Can vies ni siquiera pagan un alquiler para una persona privada o un impuesto al ayuntamiento de Barcelona. Lugar pues de estancamiento capitalista (aunque se podría analizar la producción de valor inmaterial que se llevaba a cabo allí y que luego sería expropiado por otros métodos en otras zonas y contextos de la misma ciudad).

Nuestras ciudades y metrópolis han sustituido a la fábrica como lugar hegemónico y principal de la creación del valor. Parece pues normal que los distintos planes urbanísticos se hayan hecho únicamente en vistas a la producción biopolítica. Barcelona hace tiempo que dejó de ser aquella bohemia ciudad en la que artistas y vecinos normales hacían su vida cotidiana en las calles y parques para convertirse en una marca de consumo turístico y de encuentros internacionales entre compañías que producen mercancías de alto valor añadido (pienso en el Barcelona mobile world congress). Esto ha provocado, en parte, la gentrificación de nuestros barrios. Tanto en Gràcia como en el Raval, la llegada de una nueva burguesía en busca de elementos originales y característicos ha ido aumentando progresivamente los precios de las viviendas, expulsando a los vecinos de esos barrios y, por ende, a la desnaturalización de los mismos.

Sobre la masificación del turismo os recomiendo fuertemente el visionado de este documental: Bye Bye Barcelona, pocas cosas a añadir:

Tampoco podemos obviar las redes clientelares que establecían los ayuntamientos con las distintas empresas constructoras y hosteleras. Cuando lo público está al servicio del interés privado asistimos a la subsunción material de todo aquello aquello que podría estar en los márgenes o en los afueras de los procesos de producción capitalistas.

Escribían Deleuze y Guattari en Mil Mesetas que: “La ciudad es el correlato de la ruta. Sólo existe en función de una circulación y de circuitos, es un punto extraordinario en los circuitos que la crean o que ella crea. Se define por entradas y salidas, es necesario que algo entre y salga de ella. Impone una frecuencia. Opera una polarización de la materia, inerte, viviente o humana, hace el filum, los flujos pasen aquí o allá, en líneas horizontales. Es una red puesto que está fundamentalmente en relación con otras ciudades. Representa un umbral de desterrioritalización. El máximo de desterritorialización aparece en la tendencia de las ciudades comerciales y marítimas a separarse de las regiones interiores, del campo (Atenas, Cartago, Venecia)”.

Oponían la ciudad al Estado, que funciona por estratificación, , es decir, a una estratificación que forma un conjunto vertical y jerarquizado que atraviesa en profundidad las líneas horizontales de la ciudad. Así pues, sólo retiene tales y tales elementos cortando sus relaciones con otros elementos que han devenido externos, inhibiendo, frenando o controlando esas relaciones, si el Estado tiene un circuito ese es un circuito interno que depende fundamentalmente de la resonancia, zona de recurrencia que se aísla del resto de la red sin perjuicio de controlar aún más estrictamente las relaciones con ese resto.

Sin embargo, lo que hemos vivido los últimos años es una estatalización y estratificación de la ciudad que vino unido a la intensificación capitalista. Una propiedad pública y una propiedad privada que han convenido y convergido para robarnos toda la riqueza y todos los espacios comunes. Incluso la Plaça de Catalunya fue privatizada y sigue privatizada en Navidad. Hay que pagar. Sólo tenemos flujos y circuitos de circulación del capital y de las mercancías (incluyo a los trabajadores como mercancías). Tampoco hay separación con los campos como nos describían Deleuze y Guattari, hay conquista completa del campo por parte de la ciudad y del Estado, no hay esos ilusorios puntos exteriores a los que agarrarse.

Las ciudades y sobre todo Barcelona han frenado, inhibido y estratificado sus espacios para crear un circuito interno coherente, completo y cerrado de circulación de las mercancías y de los flujos capitalistas.

La cuestión es recuperar todos los espacios comunes, devolver y recuperar nuestra ciudad y nuestros barrios para nosotros y los viajeros. Volver a horizontalizar las líneas que atraviesan la ciudad. Des-mercantilizar la ciudad, dejar de hacerla un mero producto de consumo visual y estético. Que deje de ser un lugar para consumo a corto plazo del turisteo ocasional.

Acte-Guanyem-Barcelona-EDU-BAYER_EDIIMA20140627_0023_5

Acto de presentación de Guanyem Barcelona

Guanyem Barcelona es la propuesta ciudadana y de las clases trabajadoras. La propuesta que desde abajo quiere ser lugar de confluencia para ganar y recuperar una ciudad que nos han robado. La propuesta que hace tabla rasa y supone una ofensiva institucional complementaria de los movimientos sociales y políticos.

Entre todas y todos no sólo Podemos sino que también ganaremos.